Nadie necesita una ley para saber que matar a los padres o a los hermanos es aberrante. Esteejemplo tan duro nos marca la trascendencia del Derecho Natural que, por otra parte, en elorden político se vincula al bien común porque también es aberrante no preocupamos porlos que menos tienen.En las conversaciones previas acerca del nombre de este libro contemplamos dos posturas:la de Chiovenda, que en su Prolusión de Bolonia sobre la acción en el sistema de losderechos utilizó la expresión diritto processuale derivada de processo, voz italiana con laque reemplazó procedure de origen francés, sin advertir que se calificaba la ciencia más porel fenómeno que por su actividad; y la de de la Colina que en Derecho y legislaciónprocesal sostenía que esta rama del derecho se divide en dos partes. La primera abraza elsistema de organización de los tribunales y las reglas de la competencia (jurisdicción ycompetencia) y la segunda el modo como los particulares y los jueces han de obrar(procedimiento), los unos para obtener y los otros para hacer justicia, o sea, la formación yfallo del proceso.Las leyes que al respecto rigen y los principios en que se apoyan forman la cienciaprocesal.Sin embargo, dado que los estudiosos han seguido a Chiovenda, para facilitar sucomprensión adoptamos la expresión "procesal".El conjunto de redactores de este libro está formado por los miembros del Centro deDerecho Procesal de la U.C.A., doctores Federico Carlos Carrero, María Lilia GómezAlnijo de Díaz Cordero, Elsa Guerisoli y Susana M. R. Lima, mencionados por ordenalfabético pues todos ellos lucen mérito suficiente para no hacer distingos jerárquicos. Lostemas se seleccionaron de acuerdo con la mayor afinidad de estos cinco profesores con cadamateria y se podrá advertir la impronta de cada uno de ellos pero tratando en lo sustancialde establecer una escuela procesal de la U.C.A.Esto también importa una contribución a la Escuela procesal argentina que afirmaranCarlos J. Colombo y J. Ramiro Podetti, autor este último de un opúsculo en el cualreconocía a Tomas Jofré como indiscutible fundador del Derecho Procesal en la Argentina.Alsina, Lascano, Podetti, Ayarragaray, los Oderigo, otros que ya nos han dejado y los queseguimos trabajando, tributamos culto a la inspiración de ese gran maestro, reflejada encódigos como el Procesal de la Nación, cuyo principal autor es Lino Palacio, el de Jujuyredactado por Carlos Snopeck, el de La Rioja obra de de la Fuente y el de Mendoza de J.Ramiro Podetti.Para concluir debo agregar que no tenemos la pretensión de que nuestra interpretación delas instituciones sea indiscutible, sólo aspiramos a que esta labor sea útil a profesionales yalumnos a quienes está dedicado.FERNANDO HORACIO PAYÁ