Nunca nada ha sido tan esquivo y tan complejo para la psicología como la fascinantesoledad de la persona autista, aquella que no reconoce la existencia de otros y dequien no podemos afirmar que reconozca la propia, aún siendo su ensimismamientoparte de la explicación que la caracteriza. El recorrido por el camino que encierra elenigma del autismo, tiene hoy sorprendentes resultados que han sido complejamenteconstruidos violentando el mundo de silencio que rodea al autista. La indiferencia yalejamiento que establece con nuestro mundo subjetivo inquieta constantemente a laciencia psicológica, quien a partir de visiones prácticamente moleculares, dada la pocaposibilidad de acceder a través de la barrera comunicativa al mundo del autista, hapretendido crear la forma de humanizar la ausencia de interrelaciones y sentido simbólicodel entorno que tiene la persona autista; ha querido sensiblemente acercarse a unamente escondida.
La lucha por lograr establecer explicaciones lo mas verídicamente posible frente a lafortaleza que rodea al autista, en su caparazón aparentemente imposible de romper y ala vez posible con la persistencia y paciencia y cuyo fin es hallar la forma de caminardentro de su soledad, han hecho de ella un reto, donde la mínima parte de su comporta-miento constituye la base inicial de lo que será un largo recorrido hacia explicacionesteóricas y prácticas sensiblemente estructuradas, que por supuesto y en sentidoestricto no pueden apoyarse y justificarse desde contenidos especulativos. La intenciónha sido hacer del detalle más pequeño en el comportamiento de este particular ser, laoportunidad para demostrar su existencia y aún más importante que ello, buscar laforma de mostrarle que existe un mundo fuera de él, un mundo que entre sueños yespectativas encierra la esperanza de que desde señales, la persona autista de cuentade su existencia, una esperanza de que aquel niño «nevado por copos de silencio»como lo denomina Rivier y Marios, (1998 p. 25) logre desvanecer el silencio e irradiarsociabilidad. Su sorprendente aislamiento, frialdad e indiferencia son tan marcados, queno hay duda de que quienes alguna vez se han puesto en frente de ellos, pronto sehan dado cuenta que no existen; el sentimiento de frustración es tan obvio como lo esla ausencia de niveles explícitos de comunicación en la persona autista.
Algunos aventureros persistentes en lo desconocido y desafiante, se han arriesgado acaminar sobre el obscuro y frío piso donde se para el autista, han seguido sus pasos,han dormido sus sueños y han amanecido sus extraños despertares llenos de soledady aislamiento, llenos de noche, llenos de nada para quienes lo rodean en laincertidumbre de la espera. Siendo el interés crear conocimientos científicos en lapsicología y hacerlos humanitarios desde criterios prácticos, se busca entonces pacientepero sistemáticamente apropiarse, de lo que aún siendo etiopatogénicamentedesconocido es susceptible de abordarse, teniendo como base los hallazgos de ¡aNeurobiología y los métodos que hacen y definen la psicología como una ciencia de laconducta humana.La etiología del autismo se basa fundamentalmente en hipótesis que no logran ser deltodo claras frente a que es lo que determina en primera instancia el autismo. Losplanteamientos de definiciones de autismo proponen desde el punto de vistaneurobiológico, entenderlo como un desorden del sistema nervioso central de causadesconocida con un patrón de desordenes cognoscitivos, de desarrollo del lenguaje, decomunicación, severos problemas de socialización y de juego tal como lo PlanteaEspinosa (1995). La misma autora plantea que a nivel del cerebelo se presentanalgunas desviaciones morfológicas, quienes son responsables de algunas conductasmanifiestas y específicas en el autismo.
Courchesne (1991) utilizando resonancia magnética logra describir un patrón anormalen el lóbulo parietal con disminución de su volumen y de sustancia blanca, también hay
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