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Kant Como Interprete de Platon (2)

Kant Como Interprete de Platon (2)

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11/12/2013

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1 KANT COMO INTÉRPRETE DE PLATÓN
1
 Hardy Neumann Soto Instituto de Filosofía Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
El siguiente artículo revisa la lectura que Kant efectúa de Platón. Al profundizar en la interpretación kantiana, puede mostrarse que, frente a lo que primero parece deducirse, la filosofía de Platón recibe una positiva valoración, tanto en el ámbito teorético como práctico. El núcleo del artículo es la puesta al descubierto de una
síntesis
 doblemente articulada, la una apoyada en una dialéctica dialógica, la otra, en una dialéctica trascendental. Las dos síntesis dan cuenta, pues, desde la perspectiva de las filosofías a las que pertenecen, de la estructura del proceder racional. Pero en contra del mero énfasis en el carácter subrepticio de la dinámica de la razón humana, tácitamente descubierta por Kant en Platón, se sostendrá que ese dinamismo racional tiene una función
heurística
, constituida por un
horizonte
 dialógico (Platón) y dialéctico (Kant), que forma parte de las condiciones que hacen posible el conocimiento de los objetos.
Palabras claves: ideas, hermenéutica, sensible, inteligible, síntesis, razón En el imaginario prefilosófico, pero también en ciertos dominios de la “academia” impera la tendencia a ver en Platón
2
 un ejemplo de lo que, para muchos, los filósofos mejor saben hacer: desentenderse o evadirse de la realidad. La fuerza de expresión del pensar platónico, observado en la perspectiva indicada como mera especulación o utopía, parece fortalecer la imagen del pensador abstracto, que pone toda su atención en lo suprasensible, a tal punto que en contra de Platón, pero no sin él, Nietzsche pudo exclamar, en un fragmento cuya data se remonta a fines de 1870 y abril de 1871: “Mi filosofía [es] un
 platonismo invertido
”.
3
 Esta idea de “desapego de las cosas concretas”, de “lo que realmente importa” toma su impulso, tempranamente, en una específica forma de entender la valoración que de su maestro, ya en la Antigüedad, hizo Aristóteles, el “filósofo de la realidad”
kat
 e)coxh/n
.
4
 Platón parece encarnar, en
1
 Es un agrado participar en este homenaje al Prof. Albino Misseroni, quien ha contribuido de modo ejemplar a conservar y a prolongar el acervo cultural clásico. Felicito, además, a los alumnos del I. de Filosofía, PUCV, por esta iniciativa de homenaje al Prof. Misseroni, en especial a Pablo Pulgar y Ángelo Narváez. En el marco de una estadía de investigación en torno a Kant, el trabajo que aquí se presenta, debe su término y enriquecimiento bibliográfico, como científico invitado, a la Fundación Alexander von Humboldt. Agradezco, pues, a la Fundación y a mi colega el Prof. Thomas Rentsch, titular de la Cátedra de Filosofía Práctica y Ética en el Instituto de Filosofía de la Universidad de Dresden, Alemania, así como a mis colegas del Instituto de Filosofía de la Pont. Univ. Católica de Valparaíso por este “tiempo de espera”.
2
 Entre la filosofía platónica y la kantiana pueden establecerse múltiples relaciones. Hay algunas que se han convertido ya en tópicos clásicos, como la que erigen Schopenhauer y Nietzsche, por una parte, y Cohen y Natorp, por otra. Al respecto, cf. Ulrike Santozki:
 Die Bedeutung antiker Theorien für die Genese und Systematik von Kants Philosophie. Eine Analyse der drei Kritiken
. Walter de Gruyter. Berlin, N. York, 2006, p. 10.
3
 
 Meine Philosophie umgedrehter Platonismus
. F. Nietzsche:
Sämtliche Werke. Kritische Studienausgabe
, hrg. v. G. Colli und M. Montinari, vol. VII, München, N. York 1980, p. 199. El trabajo de Kant es también, si seguimos en esto a Nietzsche, un platonismo invertido, porque la revolución o transformación en el modo de pensar pone de relieve los fenómenos antes que los noúmena.
4
 No podemos entrar en esta discusión aquí. Cf. Aristóteles,
 Met 
. I, 990a y ss. G. Reale resume la posición de Aristóteles al decir que éste “ofreció su propia interpretación de las ideas de Platón, entendidas como entificaciones o hipostatizaciones de los conceptos abstractos, junto con una fuerte crítica teórica, que defendía la necesidad de inmanentizarlas y, por consiguiente, las presentaba como formas-en-la-materia. Esta postura de Aristóteles tuvo mucho éxito, y aún hoy goza de un gran crédito, al menos implícitamente” (
Por una nueva interpretación de Platón. Relectura de la metafísica de los
 
2 efecto, un tipo de pensamiento puramente especulativo, ligero, vaporoso, donde “la teoría de las ideas” constituye el epítome que identifica este esfuerzo sin asidero alguno. La hipérbole filosófica idealista, ocupada en su grado máximo por Platón, escala hasta el punto de que Kant no se resiste en llamar a aquél un dogmático.
5
 Esto parece armonizar con el hecho de que Kant ya en su época fue considerado como el ‘Alleszermalmer’
 par excellence
 (Mendelssohn). Hoy estamos en condiciones de valorar de un nuevo modo esta extendida, pero en ningún caso justa imagen de Kant. Como veremos, Kant ha sabido apreciar la filosofía platónica, aunque la impresión primera no lo parezca y ello tanto en el campo de la filosofía práctica como teorética.
I
En la
Crítica de la razón pura
6
 Kant establece su posición respecto de Platón prácticamente en el inicio de la obra. El pasaje se ha hecho famoso por la imagen que allí se presenta. En él se compara la nula eficacia de las ideas platónicas con el vuelo de una paloma que, osada ella, se aventura más allá de sus posibilidades: “La ligera paloma, que en libre vuelo divide el aire, cuya resistencia percibe, podría imaginarse que le iría aún mejor en el espacio carente de aire. De esta misma forma abandonó Platón el mundo de los sentidos, porque le pone al entendimiento muy estrechos límites y, sobre las
alas de las ideas
, se atrevió más allá de aquellos límites, hacia el espacio vacío del entendimiento puro” (A 5/B 8). Luego de la descripción de tal vuelo hacia esa región noética Kant destaca lo infructuoso en sus resultados del alado arrojo platónico: “No se dio cuenta de que, con todos sus esfuerzos, no avanzaba nada”. La causa estriba para Kant en que “no tenía punto de apoyo como base donde aferrarse y donde aplicar sus fuerzas para hacer mover el entendimiento”.
7
 La comparación que Kant efectúa entre “la ligera paloma” y el esfuerzo de Platón es suficientemente clara. Es preciso, sin embargo, tener en cuenta que la mención a Platón que aquí se efectúa, tiene lugar en un pasaje doblemente significativo: Primero, porque se ubica en la introducción general a la CrP, donde Kant establece el
 pensum
 a desarrollar en su inversión crítica. Segundo, porque, se encuentra en el acápite donde Kant expresa la necesidad de dar contorno a una ciencia que determine la posibilidad, los principios y la extensión de todos los conocimientos a priori, esto es, la configuración de la CrP nada menos que en una “metafísica de la metafísica”.
8
 El texto de A 5/B 9, con su explícita referencia a un motivo central del pensamiento platónico, vale decir, las ideas, debe ser puesto en conexión con B 6, bajo el mismo epígrafe
9
. Allí
grandes diálogos a la luz de las “Doctrinas no escritas”
. Trad. María Pons Irazazábal, Herder, Barcelona, 2003, p. 159).
5
 También Epicuro será llamado así. La razón es en ambos casos, distinta. Kant denomina “dogmáticos” sólo a Epicuro y a Platón pero no a Aristoteles y los escépticos. La razón es que el lugar del idealismo se encuentra, para Kant, inequívocamente ocupado por Platón (cf. CrP A 854 / B 882. Aristóteles es para Kant importante como lógico, pues ha establecido de un modo inatacable la ciencia de las operaciones formales del pensamiento.
6
 En adelante: CrP
7
 Die leichte Taube, indem sie im freien Fluge die Luft teilt, deren Widerstand sie fühlt, könnte die Vorstellung fassen, daß es ihr im luftleeren Raum noch viel besser gelingen werde. Ebenso verließ Plato die Sinnenwelt, weil sie dem Verstande so
enge Schranken setzt 
, und wagte sich jenseit derselben, auf den Flügeln der Ideen, in den leeren Raum des reinen Verstandes. Er bemerkte nicht, daß er durch seine Bemühungen keinen Weg gewönne, denn er hatte keinen Widerhalt, gleichsam zur Unterlage, worauf er sich steifen, und woran er seine Kräfte anwenden konnte, um den Verstand von der Stelle zu bringen.
8
 Cf. carta de Kant a M. Herz 11 de mayo de 1781. Ak. X, p. 269.
9
 Ese epígrafe, con el n° III, es el siguiente: “La filosofía necesita de una ciencia que determine la posibilidad, los principios y la extensión de todos los conocimientos a priori”. En alemán:
 Die Philosophie bedarf einer Wissenschaft, welche die Möglichkeit, die Principien und den Umfang aller  Erkenntnisse
a priori
bestimme
.
 
3 Kant constata que hay ciertos conocimientos que abandonan el campo de la experiencia. Pero esta evaluación del trabajo de la razón, con Platón como ejemplo magnífico de ello, se quedaría a medio camino si se pasara por alto la circunstancia de que para Kant precisamente estos conocimientos erigidos allende el mundo sensible, o sea, más allá del
ko/smoj ai)=sqhto/j
 de Platón, son nada menos que aquellos –y los únicos, a decir verdad– donde hunden sus raíces los esfuerzos investigativos de nuestra razón. Da la impresión, así, que la razón estuviera constitutivamente asignada a una investigación que se dirige a conocimientos por esencia
trascendentes
. Ellos abandonan la experiencia posible, esto es, una experiencia, que, aunque posible lógicamente por los conceptos de razón (
Vernunftbegriffe
) no se halla
trascendentalmente
 posibilitada y que, por tanto, no conoce correlato objetual alguno. Su pretensión es ampliar la extensión de nuestros  juicios más allá de los límites que la experiencia establece. Podría pensarse que debido a la falta de base empírico trascendental estos conocimientos habrían de ser descartados. Pero, muy por el contrario, valorándolos justo por su importancia, Kant destaca que “los tenemos por preferentes y por su propósito final los consideramos mucho más sublimes que todo lo que el entendimiento puede aprender en el terreno de los fenómenos; a propósito de ellos, aún a riesgo de equivocarnos deberíamos más bien arriesgarlo todo antes que renunciar a investigaciones tan importantes por algún motivo de vacilación, menosprecio e indiferencia” (A 3, B 6 y ss). En la segunda edición (1787), para que no quedara duda alguna al respecto, Kant indica que tales objetos, “tareas inevitables de la razón misma, son
 Dios
,
libertad 
 e
inmortalidad 
”, y la ciencia que está llamada a intentar solucionar estas cuestiones ineluctables de la razón humana, es la metafísica (cf. B 7). Volvamos entonces a la expresión “alas de las ideas”. La formula pone al descubierto una imagen: una de las favoritas de Kant, como consigna H. Vaihinger
10
, y sirve para identificar dos regiones: la del mundo de los sentidos (
Sinnenwelt 
) y la del entendimiento puro (
reiner Verstand 
). El desarrollo del vuelo implica un
tránsito
 de uno a otro mundo. Pues bien, dada la explicita referencia a Platón que allí se hace, cabe preguntarse si ese pasaje es sólo fruto del ingenio kantiano en su descripción de la propensión trascendente de la metafísica, o es posible encontrar algo semejante en algún lugar de los diálogos de Platón, que sirva de base para aquella descripción. Inmediatamente se sugiere, por supuesto, acudir al
Fedro
 y la alegoría del carro alado.
11
 No obstante, seguiremos otro derrotero, porque una imagen como la que Kant presenta está más cerca de lo que se puede leer en
Fedón
 108 d y ss. Sócrates detalla allí la célebre geografía mítico-escatológica, en conexión con el destino de las almas tras la muerte. La imagen kantiana de la paloma adquiere forma en el diálogo platónico cuando se dice que para los que moramos en la tierra el “caso es el mismo” que el de un supuesto habitante del mar, que vive creyendo que éste es el cielo, pero que no ha llegado nunca a la orilla del mar ni ha subido nunca a la superficie para contemplar cuán puro y más bello es allí que donde él habita. Del mismo modo, los hombres llamamos cielo al aire, y “debido a la debilidad y pesadez” no somos capaces de “atravesar el aire hasta su límite”. Pese a ello, Platón adelanta enseguida una experiencia extraordinaria, cuasi sobrenatural, pues “si alguien llegara hasta el tope del aire o bien le crecieran
alas y volara
12
 [
pthno\ j geno/menoj a)na/ptoito
] tras asomar la cabeza se pondría a mirar, tal como aquí los peces, al asomar la cabeza desde el mar, miran este mundo; de esa manera contemplaría lo que hay allí. “Y si su naturaleza fuera capaz de soportar la contemplación, tomaría conocimiento de que aquél es el verdadero
10
 Cf. Hans Vaihinger,
Kommentar zu Kants Kritik der reinen Vernunft 
, Union Deutsche Verlaggesellschaft, Stuttgart/Leipzig/Berlin, 1922, tomo I, p. 244.
11
 Cf.
Fedro
, 246 a-b.
12
 El subrayado es mío.

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