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De la revolución francesa a la conspiración de los Iguales

De la revolución francesa a la conspiración de los Iguales

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Introducción
 El régimen de la monarquía absolutista, derrocado en 1789, dio lugar a una serie de revueltas y conflictos que se prolongaron durante quince años. El proceso que conocemos como Revolución Francesa no se articula sobre una sola revolución sino sobre una serie de revoluciones, revueltas y conflictos que se van encadenando, de manera muy compleja, en medio de las crisis económicas y las guerras que sacuden a Francia durante las últimas décadas del XVIII. El "antiguo régimen", el de la monarquía absolutista, comienza a derrumbarse a partir de las revueltas aristocráticas que se producen entre 1787 y 1789. La burguesía mercantil y financiera, arrastrada, junto con el  pueblo, por la nobleza en crisis, hace en esas revueltas su aprendizaje político, aquel que le permite ponerse al frente de la revolución de 1789 y elaborar su programa, el de la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano". Pero el personaje actuante, el que sale a la calle, el que lucha y se sacrifica durante las jornadas de  julio y de octubre, y también durante las que vendrán después, es el pueblo. Un pueblo que durante los años de la Revolución Francesa recibirá muy poco a cambio de ese sacrificio. Sale el pueblo a la calle en 1789 acosado por la crisis cerealera y vitícola, por la desocupación
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 producto de la retracción industrial
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, por el aumento constante del precio de los alimentos, por el deterioro de los salarios. Tanto en la ciudad como en el campo lleva adelante múltiples acciones. En los medios rurales, y aunque a veces ataque frontalmente al sistema feudal, vuelve o queda limitado a las "revueltas de hambre" y a las "tasaciones populares". En la ciudad, en cambio, los sansculottes (denominados así porque habían dejado de usar el calzón corto), apropiándose muchas veces de las consignas burguesas, comenzaron a ejercer fuertes  presiones en el proceso. Fraternidad de consumidores más que de productores, grupo heterogéneo articulado en torno de artesanos y tenderos pobres que arrastraran tras de sí a los asalariados, no podrá, a causa de esa misma heterogeneidad, elaborar un programa coherente, pero le irá dando a sus luchas un contenido político cada vez más fuerte, aprendido en las asambleas populares, en las seccionales, en la Guardia Nacional, en el nuevo periodismo ideológico. Los sansculottes serán la vanguardia de los movimientos populares en esos años. Mientras tanto, la burguesía moderada, que gobierna de 1789 a 1793, emprende con una clara política de clase la reorganización y la racionalización de la nación, transformándose poco a poco en la única beneficiaria de la revolución. Si a los campesinos les hace algunas concesiones, que señalan el derrumbe definitivo del mundo feudal, a los trabajadores de la ciudad no les hará ninguna. A las constantes acciones llevadas a cabo por los sans-culottes, a los primeros planteos laborales, responderá con la Ley Le Chapellier, en 1791, mediante la cual se prohíbe todo tipo de organización obrera. Pero el proceso continúa; las rebeliones rurales y urbanas acompañan a las jornadas de 1792, que terminan con la monarquía e instauran la República, y, un año después,  provocan la caída de los moderados, de la Gironda, y el ascenso al poder de los jacobinos, liderados por Robespierre, representante de la pequeña burguesía. Actúan en el partido de los jacobinos grupos de la más
 
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diversa extracción: desde la nobleza liberal, y fracciones de la burguesía y el clero hasta los sans-culottes. Los  jacobinos, una vez en el poder, poco hacen por las masas que los habían apoyado: la ley del sufragio universal no se pone en práctica; la ley del "máximo de precios y salarios" es mal aplicada. Pronto los sans-culottes, los hebertistas, los "rabiosos" de Roux, comienzan a presionar y los jacobinos se separan de ellos para fortalecerse y llevar adelante su política. Pero el aislamiento les resulta fatal y son derrotados por los grupos de la burguesía moderada, que retoman el poder. De nada vale entonces la rebelión de los sans-culottes, en 1795. Fuertemente reprimida, y la "Conspiración de los Iguales", del año siguiente. La burguesía comienza a llevar adelante una política represiva, acorde con la defensa de sus intereses económicos, que cierra el ciclo de las revueltas populares por muchos años. Poco les quedará de todo este proceso a los campesinos sin tierra, a los asalariados, a los obreros de las manufacturas, a los aprendices y oficiales de las antiguas artesanías, a las masas de semiocupados. ¿Quiénes son los que realmente los expresaron? ¿Quiénes son los que en esos momentos difíciles trazaron por lo menos un rumbo que pudiera ser recuperado por el proletariado posterior? Hombres y grupos de trágica trayectoria: Roux, líder de los "rabiosos", que termina suicidándose antes de pasar al tribunal que lo va a juzgar; Babeuf, el  jefe de "La Conspiración de los Iguales", que acaba sus días en la guillotina. Hombres como ellos son los que  ponen en tela de juicio el pensamiento burgués de la Revolución Francesa. Las condiciones no estaban dadas  para que ambos, en momentos de escaso desarrollo industrial y sin una clase obrera afianzada, pudieran triunfar, pero sus acciones y sus palabras serían base y punto de partida del movimiento obrero posterior. Roux, quien había dirigido importantes acciones en los momentos anteriores al ascenso de los jacobinos, había dicho en 1793: "La libertad no es más que un fantasma cuando una clase puede sitiar por hambre a otra, cuando el rico con su monopolio tiene derechos de vida y muerte sobre el pobre", atacando así en su centro mismo la ideología  burguesa de la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano" y ahondando el camino que seguirían grupos como los de Babeuf, quien, en el Manifiesto de los Plebeyos, publicado en La Tribuna del Pueblo en 1795, exigía una revolución total: "¡Que el pueblo tome la primera idea verdade
ra de la Igualdad ¡Que estas palabras: ‘igualdad’, ‘iguales’, ‘plebeyismo’ sean las palabras de unión de todos los amigos del pueblo! ¡Que el pueblo ponga a discusión
todos los grandes principios! ¡Que el combate se centre sobre el famoso tema de la igualdad propiamente dicha y sobre el de la propiedad!" En pocos años se producen en Francia hondas transformaciones, se abren y cierran procesos que habrían de influir enormemente no sólo en la historia posterior de Francia sino en la de muchos otros países. ¿Qué ocurrió realmente durante la Revolución Francesa? ¿Qué importancia tendría esa revolución para el movimiento obrero? Para contemplar estas preguntas debemos volver atrás, explorar el proceso tanto en sus aspectos políticos como en los económicos y sociales, conocer cómo era la Francia rural y urbana, heterogénea y conflictual, en la cual estalló la revolución de 1789.

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