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Hulsz Piccone. Flujo y Logos.

Hulsz Piccone. Flujo y Logos.

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05/05/2014

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[ 361 ]
 Flujo y  Flujo y  Flujo y  Flujo y  Flujo y
lógoslógoslógoslógoslógos
. La imagen de Heráclito en el . La imagen de Heráclito en el . La imagen de Heráclito en el . La imagen de Heráclito en el . La imagen de Heráclito en el
CratiloCratiloCratiloCratiloCratilo
 y el  y el  y el  y el  y el
TTTTTeeteteeteteeteteeteteetetooooo
 de Platónde Platónde Platónde Platónde Platón
ENRIQUE HÜLSZ PICCONE
F
 ACULTAD
 
DE
 F
ILOSOFÍA
 
Y
 L
ETRAS
,
UNAM
La recepción platónica de Heráclito es un fenómeno más complejo ymás extenso de lo que suele pensarse, puesto que opera en diferentesniveles y está dotado de una intrincada morfología propia. Heráclitoes, sin duda, uno de los antecedentes presocráticos más significativosde la filosofía de Platón. Y Platón mismo es el primer gran hito de unatradición interpretativa, una lectura de la filosofía de Heráclito. Aun-que la influencia de Heráclito en Platón ha sido ampliamente acredita-da, su reconocimiento suele limitarse a diálogos considerados de madu-rez y vejez. Las más de las veces, la visión que hace expresa “Sócrates”en los diálogos
Cratilo
 y
Teeteto
, según la cual el núcleo del pensamientoheracliteo sería la absoluta movilidad de todo cuanto existe, es consi-derada a la vez como interpretación fidedigna de Heráclito y como ex-presión de la postura auténticamente platónica (siendo ambas tesis decuestionable legitimidad, como este artículo intentará mostrar). Poruna parte, no es desdeñable la posibilidad de que una proyección re-trospectiva de la perspectiva platónica contribuya a esclarecer el senti-do filosófico de algunas ideas de Heráclito; por otra, la idea de que Platón
no
 interpreta a Heráclito como exponente máximo del relativismo uni-versal puede revertir sobre la interpretación de la propia visión platónica,tanto en el horizonte del “sistema” como en el de la singularidad decada diálogo. El presente trabajo intenta una breve aproximación a losdos aspectos de esta cuestión, la imagen de Heráclito en
Cratilo
 y
Teeteto
,excluyendo la confrontación con otras instancias.Entre los varios modos de presencia de Heráclito en los textos dePlatón, las contadas referencias explícitas, por nombre y doctrina (la“recepción” en el sentido más estricto), son la forma de presencia másprominente y reconocida. Los pasajes de esta clase son más abundan-tes en Platón en
 Cratilo
 y
Teeteto
 que en otros escritos. Pero, excluyen-do estos dos, vienen a la mente pasajes como la crítica de Erixímaco ala formulación heraclitea del equilibrio dinámico de los contrarios en
Simposio
 187a —con una paráfrasis de B 51—, o la mención del sol deHeráclito en
 República
 498a —quizás combinando implícitamente eltexto de B 6 y B 30.
1
 
ENRIQUE HÜLSZ PICCONE
[ 362 ]
Un segundo tipo de presencia lo constituyen las referencias implíci-tas y anónimas que pueden ser consideradas razonablemente comoreminiscencias o paralelismos. Podemos enumerar, por ejemplo, elpasaje acerca de la inmortalidad de la naturaleza mortal (
qnhth; fuvsi"
)en
Simposio
 207c ss. —que alude oblicuamente a B 6
2
 y quizás a B 62—,el primer argumento a favor de la inmortalidad en
 Fedón
 70c–72e —quecontiene un débil eco de B 60, y quizás también una referencia bastantecríptica a B 62 y B 126—, la famosa alusión en
Sofista
 242e a las musas jónicas —con una paráfrasis parcial de B 10 y B 51—, los pasajes acercade los seres humanos como juguetes de la divinidad en las
 Leyes
 (I644d–e, VII 803c y X 903d–e, en todos los cuales resuena B 52). Y debié-ramos añadir a éstos algunos otros casos en obras tempranas como
 Apología
,
Cármides
,
Critón
,
Gorgias
 y
 Menón
.
3
Finalmente, hay también una influencia “indirecta e inconsciente,que opera a través de ideas recibidas y del trasfondo filosófico gene-ral”.
4
 Esta influencia difusa puede haber seguido muchos senderos di-ferentes y resulta especialmente difícil de valorar, ya que ello requie-re, entre otras cosas, una reconstrucción crítica de la totalidad de lafilosofía griega anterior. Heráclito podría haber llegado a Platón indi-rectamente a través del Sócrates histórico, Eurípides, ciertos sofistas(como Protágoras, Critias, Hipias, Gorgias y Cratilo), una buena por-
1
 Para un catálogo más completo,
cf 
. Mondolfo, “Sul valore storico de le testimo-nianze di Platone” y “La testimonianza di Platone su Eraclito”, en Mondolfo y Tarán(1972, pp.
LXXXIV
CLVIII
), y Mouraviev (2001, cap. 13, pp. 60–96). Todas las referenciasa los fragmentos de Heráclito se hacen conforme a la numeración de DK.
2
 Defiendo una lectura poco usual de este fragmento que, en mi opinión, podríahaber sido algo así como
ouj mov non nevo" ejf! hJmevrh/ ejstivn oJ h{lio"
,
 ajll! ajei; nevo"
 [
kai;wJutov"
]: “el sol no es sólo nuevo cada día, sino siempre nuevo [y el mismo]”. VéaseHülsz Piccone (2004).
Cf.
 Agustín García Calvo (1985,
ad loc
.);
contra
 Mouraviev(2006c, p. 25,
ad 
 B 6): “Cette opinion ne résiste toutefois pas à l’analyse du contextearistotélicien où la conception d’un soleil en renouvellement permanent joue le rôlede
reductio ad absurdum
d’une application simultanée au soleil de la théorie (qu’Aristotecritique) d’un soleil de feu nourrissant sa flamme d’exhalaisons humides et de lathéorie (aristotélicienne) selon laquelle la flamme serait un échange perpétuel entrel’humide et le sec”.
3
 He tocado con brevedad este tema en Hülsz Piccone (2003a y 2003b), en rela-ción con el pasaje del oráculo délfico en
 Apología
 y del pasaje de la
anámnesis
 en
 Menón
, respectivamente. He intentado una aproximación al
Gorgias
 507e–508a, aúninédita y planeo una revisión y un análisis del caso del
Cármides
. Esta rápida enu-meración no pretende ser exhaustiva.
4
 Adomenas (2002, p. 419).
 
LA IMAGEN DE HERÁCLITO EN PLATÓN
[ 363 ]
ción de la tradición presocrática (Epicarmo, Empédocles, Píndaro,Demócrito) e incluso pitágoricos tardíos, como Filolao y Arquitas. Pro- bablemente Platón mismo poseería un ejemplar del libro de Heráclito,con quien, según una tradición, estaba emparentado. Estos diversosmodos y niveles de la presencia heraclitea en Platón no son exclu-yentes entre sí y de hecho se combinan al menos en ciertos casos, muynotablemente en
Cratilo
 y
Teeteto
.
Heráclito según el
Cratilo
 y el
Teeteto
 de Platón
Un par de pasajes acerca de la naturaleza del pensamiento de Heráclito(
Cratilo
 401d–402c y
Teeteto
 152a y ss.) suelen darse por descontadosen cuanto que instancias de un reconocimiento consciente y delibera-do, de parte de Platón y para su propio proyecto filosófico. Ambos diálo-gos contribuyen a formar la célebre imagen de Heráclito como cam-peón del relativismo, que parece suficientemente unitaria y coherenteconsigo misma. Conviene, sin embargo, subrayar que no existe hoyun consenso interpretativo acerca de los supuestos ni de las implica-ciones generales de estos pasajes, tanto en sus aspectos históricos comoen los filosóficos.
5
Reducida a su explicitación más esencial, la imagen platónica deHeráclito común a estos dos diálogos se concentra en la tesis ontológicaextrema del cambio universal. El influyente juicio aristotélico
6
 acerca
5
 Para aproximaciones recientes a los diferentes puntos de vista, véase Graham(1997 y 2005), Tarán (1999) y Adomenas (2002).
6
 
 Met 
., A, 987a 29–b 13 (mi traducción): “Después de las filosofías mencionadas,surgió la teoría de Platón, que sigue en muchas cosas a aquellos, pero posee tam- bién rasgos propios aparte de la filosofía de los itálicos. Pues, habiéndose familiari-zado primero desde joven con Cratilo y las doctrinas heracliteas —que todas las co-sas sensibles fluyen siempre y no hay sobre ellas ciencia— también luego siguiópensando así acerca de estas cosas. Y de Sócrates, quien se ocupó de cuestionesmorales pero no de la naturaleza como un todo, y buscó en aquéllas lo universal,siendo el primero que comprendió el sentido de las definiciones, aquél [Platón] aceptó[lo universal] por este motivo, porque creyó que esto [el conocimiento] se da respec-to de otras cosas y no de las sensibles. Pues es imposible que haya definición comúnalguna de las cosas sensibles, que siempre están transformándose. Platón llamó aestas entidades ‘ideas’, y [sostuvo que] las cosas sensibles están aparte de éstas y[que] según ellas [las ideas] se nombra a todas [las cosas sensibles]. Pues según laparticipación son las múltiples cosas que tienen los mismos nombres que las for-mas. Pero respecto de la participación, sólo cambió el nombre, pues los pitagóricos

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