CONTENIDO
Editorial03Zelaya, ¿un títere contra el imperio? 04Mis dudas razonablessobre el RENAP07Negocios de la Medicina ContraViento y Marea08¿Envidia, temor o ambas cosas?10De frente a un procesoelectoral tempranero11La propuesta indecente14Licores:Proliferación descontrolada15¿Hasta cuándo tendremos queesperar por la justicia?16¿Censura publicitaria?17Definiciones18El Burladero: Honduras19Mensaje de Esperanza20Anticoncepción de Emergencia21PAN ofrece enfrentar la corrupción22
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Todavía no se reconoce oficialmente, sólo han comenzado a circularrumores en corrillos políticos en el sentido de que la señora Sandra Torresde Colom, esposa del Presidente de la República, podría inscribir sucandidatura por el partido oficial a la Primera Magistratura de la Nación enlas elecciones generales de 2011 y ya se ha causado un revuelo casi deescándalo. De inmediato han salido a la palestra orondos profesionales delderecho para exponer amplias y profundas disquisiciones sobre laposibilidad o imposibilidad que la Primera Dama tendría para participar.Y es que el artículo 186 de nuestra Carta Magna establece lasprohibiciones para optar a la Presidencia de la Nación, entre las cualesestaría el parentesco por afinidad que por su condición de cónyugesvincula a Álvaro Colom y a su esposa.El inciso c) de dicho artículo reza que no podrán optar a la Presidencia de laRepública los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad ysegundo de afinidad del Presidente o del Vicepresidente de la República. Yel motivo principal de la controversia radica en que según el Código Civillos cónyuges son parientes por afinidad, pero no forman grado. Este seríael primer argumento que podría esgrimir el partido oficial para conseguirla inscripción de la señora Torres de Colom como candidata a laPresidencia de la República.Y si este argumento legal no fuera suficiente, el mismo artículo y el mismoinciso contienen un verdadero gazapo que permitiría la inscripción yparticipación de la esposa del Presidente Colom. El inciso c) de dichoartículo señala: “
Los parientes dentro del cuarto grado deconsanguinidad y segundo de afinidad del Presidente o
Vicepresidente de la República, cuando este último se encuentre ejerciendo la Presidencia
, y los de las personas a que se refiere el inciso primero deeste artículo”.
El error es clarísimo, la prohibición afecta a los parientes del Presidente ydel Vicepresidente de la República cuando éste (el vicepresidente) seencontrare ejerciendo la Presidencia; sin entrar en eruditas exégesis sepuede afirmar, de entrada, que eso abre las puertas a la Primera Dama paraoptar al alto cargo.Pero, por encima de interpretaciones legales, lo que llama poderosamentela atención es la agitación que ha producido en varios sectores la posibilidad de ver a doñaSandra contendiendo en la justa electoral. Oficiosa y precipitadamente, algunas figurascon antecedentes ampliamente conocidos han saltado para invocar el imperio de la ley, elespíritu de los textos constitucionales y quién sabe cuántos argumentos para, conrazonamientos supuestamente doctos, influir en los organismos competentes del Estadocon el objeto de entorpecer las aspiraciones presidenciales de la esposa del Presidente.Y parecen denotar temor por la popularidad que Sandra Torres de Colom ha cobrado,merced a su labor como coordinadora del Consejo de Cohesión Social, como lo handemostrado encuestas ajenas al régimen cuyos resultados le confieren altos niveles deaceptación, sobre todo entre amplios segmentos de población pobre del interior del país yde la ciudad capital.Asumiendo una posición más equilibrada, nos parece que lo mejor es dejar que el tiempoy los acontecimientos fluyan y ubique cada cosa en su lugar. Para comenzar, todavía no sehace oficial el anuncio de dicha candidatura; pero en caso de que doña Sandra loconfirme, serán las autoridades electorales y solo ellas, confiando en que no se dejaráninfluenciar en sus fallos, los que resuelvan sobre la procedencia o improcedencia de talesaspiraciones. Y si la resolución es favorable a la señora Torres de Colom, la preocupaciónla deberán tener los otros candidatos que intervengan en la lucha por la Presidencia,porque a las cosas por su nombre, a donde ellos vayan a prometer proyección social,Sandra Torres irá a demostrar que ya la hizo. Y eso la gente lo sabe muy bien.Son discutibles las motivaciones que llevaron a los constituyentes a imponerprohibiciones de reelección; en otros países ésta es permitida y las democracias no dejande ser sólidas. Además, esta clase de normas suenan a imposición, impiden que sea elpueblo el que se pronuncie y decida lo que le conviene y lo hacen ver como un electoradoignorante, al que hay qué enseñarle en qué debe y en qué no debe votar.Y a estas alturas del siglo XXI, después de 25 años de democracia, ya nos tendríamos quehaber ganado el derecho legítimo a votar y a decidir apoyados en razonamientos, no enmuletas legales.
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