este nombre, aunque en ella vivió muy poco tiempo. Casa de piedra desillería, construida en un principio como castillo guerrero, había sido, porreal orden, derribada cuarenta años antes de nacer Ignacio; y luego reedi-ficada, pero de modo que no pudiese servir para la defensa militar.Pertenece a la villa de Azpeitia, y está situada a un kilómetro de distanciade ella, en medio de un hermoso valle, sereno y lleno de quietud. La familiade Loyola era de las principales de la tierra, emparentada con otras de lasque se decían de parientes mayores. Nombre con que se significaban losgrandes propietarios, que solían tener súbditos, a manera de señoresfeudales, y, como ellos, prendían y vejaban duramente a los que les erancontrarios. Ocho villas de Guipúzcoa, bajo la protección real, se coaligaron-contra esos parientes mayores, y el año de 1456 se alzó contra ellos, des-truyendo todas las casas fuertes que tenían y desterrando a sus dueños. Lacasa de Loyola era una de ellas. Había sido edificada a principios del sigloxv, y era señor de ella, al ser derribada en 1456, el abuelo paterno de SanIgnacio, D. Juan Pérez de Loyola, el cual, por haber cruelmente vejado a la/ Villa de Azpeitia por aquel hecho, fue desterrado cuatro años a Jimena,villa fronteriza de tierra de moros, por mandato del Rey Enrique IV. Vueltode su destierro, obtuvo real licencia para reedificar la mitad superior de lacasa arruinada, pero debía hacerse de ladrillos y no de piedra. Esto explicala rareza, que hoy nos maravilla, de ver
una casa fuerte de piedra hasta elprimer piso y de allí para arriba de ladrillos.El año 1467 casó D. Beltrán Yañez de Loyola, señor de aquella casa,con doña María Sáez de Licona y Balda, de una linajuda familia de aquellatierra. Bendijo Dios este matrimonio con trece hijos, el menor de los cualesfue San Ignacio, venido al mundo el año 1491, a los veinticuatro años decasados sus padres, y probablemente el mismo día de la Natividad delSeñor, 25 de diciembre (
1
), San Francisco de Borja y el padre Nadal,cuando visitaron años después la casa de Loyola, viviendo aún San Ignacio,
Leave a Comment