El Periódico Latinoamericano de OregonFundado en 1991 / Founded in 1991Publisher and Editor:
Rodrigo J. Aguilar
Semanario Latinoamericano de Oregon
LATINO
E L
de Hoy
CLASIFICADOS:
Luis Soto
DISEÑO GRÁFICO:
Ché FinchLuis Soto
SITIO WEB:
Luis Soto
COLABORADORES:
Dr. Eduardo González ViañaDr. Eva Nuñez MéndezSr. Matías Trejo De DiosSr. Alejandro OriguigarLic. Paulina HermosilloSr. Samuel Martínez
LATIN AMERICAN TIMES, INC
EL LATINO DE HOY
es un periódico dedicado ainformar y servir a la comunidad Latinoamericana enel noroeste de los Estados Unidos.
EL LATINO DE HOY
es una publicación semanaly es miem-bro de la Federación Internacio-nal deHistoria y Estadísticas del Fútbol (IFFHS) con sedeen Dortmund, Alemania.
EL LATINO DE HOY
, trata de seleccionar losanuncios que aparecen publicados, dentro de losmedios disponibles, y no acepta a sabiendas anunciosfraudulentos o engañosos.
EL LATINO DE HOY
no garantiza, asegura o respaldade manera alguna los productos o servicios queaparecen en los anuncios. La veracidad del contenidopublicitario es de la responsabilidad del anunciante.
El Latino de Hoy - Semanal - 12 de Agosto, 2009
Commercial PhoneDirectory
El enigma sobreRafael Correa
Por Andrés Oppenheimer
BOGOTA - Aunque no soy muy dado a usar perfilespsicológicos para explicar las tendencias políticas de lagente, un informe periodístico sobre el presidente ecuatorianoRafael Correa que lei durante una visita a Colombia me dioque pensar sobre sus encendidos discursos críticos contraEstados Unidos.Según el último número del semanario colombianoSemana, el padre de Correa se pasó tres años en una cárcelde Estados Unidos por contrabandear cocaína colombiana aese país, y se suicidó al poco tiempo de salir de prisión.El dato me llamó la atención, porque el ``antiimperialismo’’de Correa siempre me intrigó. A diferencia del presidentevenezolano Hugo Chávez, su padrino político, Correa havivido en Estados Unidos, y obtuvo un doctorado en Economíade la Universidad de Illinois.¿Cómo puede ser que un doctor en Economía hagadiscursos que ahuyentan las inversiones, provocan la fuga decapitales y a la larga empobrecen el país?, me pregunté muchasveces. ¿Será que Correa sabe algo que los demás ignoramos,o es que sólo ha comprado la ideología ``revolucionaria’ paraacaparar poderes absolutos?Correa, de 46 años, quien iniciará su segundo mandatopresidencial el lunes, hizo campaña en 2006 presentándosecomo un hombre de izquierda moderada. Pero después deasumir su cargo siguió los pasos de Chávez, reformandola Constitución para ampliar los poderes presidenciales,atacando a los medios de prensa independientes, adoptandomedidas contra las empresas petroleras estadounidenses,ordenando la expulsion de las tropas antinarcóticos de EstadosUnidos y --por acción u omisión-- permitiendo que la guerrillacolombiana FARC estableciera bases en Ecuador.Recientemente Correa rompió relaciones con Colombia,después de que el ejército colombiano atacó una baseguerrillera de las FARC en Ecuador en el 2008 y encontróarchivos de computadoras --luego certificados comoauténticos por Interpol-- que demostraban el activo apoyo deEcuador y Venezuela a los narcoguerrilleros colombianos.Ahora, Correa está prometiendo ``radicalizar estarevolución’’. Sus opositores políticos dicen que lo haceno sólo para tratar de acaparar poderes absolutos, sinotambién para desviar la atencion pública de revelacionesperiodísticas que mostraron que su hermano Fabricioconsiguió contratos estatales por $80 millones desde elprincipio de su presidencia.La historia del padre de Correa no es nueva para losecuatorianos. Fue confirmada por el propio presidente hacedos años, pero no llamó mucho la atención fuera del país,en parte porque Correa aún no se había revelado como unferoz crítico de Estados Unidos.Según un despacho de la agencia Reuters del 14 de abrildel 2007, Correa dijo en un discurso radial que: ``Cuando yotenía cinco años, mi padre fue arrestado por llevar drogas aEstados Unidos’’. Criticando el duro castigo que el gobiernonorteamericano impone a los contrabandistas de pequeñascantidades de drogas, Correa agregó que ``Yo viví todo eso,y esas personas no son delincuentes. Son madres solteras odesempleados desesperados por alimentar a sus familias’’.¿Fue la tragedia de su padre, o un convencimientoideológico lo que llevó a Correa a su radicalismo actual?,le pregunté a varios conocidos ecuatorianos.``Ambas cosas’’, me dijo el ex presidente ecuatorianoOsvaldo Hurtado. ``Por un lado, es sabido que suele reaccionarrencorosamente frente a personas, o instituciones o paísesque él percibe que a lo largo de su vida le causaron algunosperjuicios. Por otro lado, es un hombre que viene de unaformación de la Teología de la Liberación, y de la Teoría dela dependencia’’.Mi opinión: no todo lo que ha hecho Correa comopresidente es criticable. Para su crédito, ha confrontado altodopoderoso sindicato de maestros, ordenando la primeraevaluación de maestros que se ha hecho en el país, algo clavepara mejorar el nivel educativo de Ecuador. Los exámenesresultarán en premios salariales para los buenos maestros, y enel reemplazo de los que no están calificados para enseñar.Además, Correa, a diferencia de otros presidentes quecomo él se autodenominan ``revolucionarios’’, ha arremetidocontra varios otros sindicatos que eran enormes nidos deprebendas.No obstante, la prepotencia y el autoritarismo de Correa loestán acercando cada vez más al modelo narcisista-leninistade Chávez. Y su populismo económico ha perjudicado al país,desaprovechando el mayor boom de los precios petrolerosde los últimos años, que Ecuador podría haber utilizado paraconstruir las bases de una prosperidad duradera.Si el radicalismo de Correa está influenciado por latragedia de su padre, sería comprensible: cualquiera denosotros hubiera quedado marcado de por vida por unaexperiencia tan dramática vivida durante la infancia. Pero,como presidente, Correa debería seguir políticas económicasque atraigan las inversiones y reduzcan sostenidamente lapobreza, en lugar de dejarse llevar por resentimientos delpasado, por más válidos que sean en su criterio personal.
Childhood tragedy mayaffect Correa’s policies
By Andrés Oppenheimer
BOGOTA -- I’m not a great fan of using psychologicalprofiles to explain people’s political leanings, but a reporton Ecuador’s rabidly anti-U.S. President Rafael Correa,which I read during a visit to Colombia last week, left mewondering.According to an item in Colombia’s newsweekly Semana,Correa’s father spent three years in a U.S. prison for smugglingColombian cocaine into the United States, and committedsuicide shortly after his release.I have long been curious aboutCorrea’s claims to be an anti-U.S.leftist ``revolutionary.’’ Correa haslived in the United States, and hereceived a Ph.D. in economics fromthe University of Illinois.DOESN’T ADD UPHow could a Ph.D. in economicsmake public speeches that scareaway domestic and foreigninvestments, trigger capital flightand make the country poorer? Does he know somethingthe rest of us don’t know, or is he just posing as a leftistrevolutionary as an excuse to grab absolute powers?Correa, 46, who will start his second term Monday,campaigned in 2006 as a moderate leftist candidate, vowingto keep his distance from Venezuelan President HugoChávez. But he soon followed Chávez’s steps, convening aConstitutional Assembly to rewrite Ecuador’s Constitutionin a way that expands his powers, attacking independentmedia, cracking down on U.S. oil companies, orderingthe expulsion of U.S. anti-narcotics troops and - activelyor tacitly - allowing Colombian FARC guerrillas to set upbases in Ecuador’s territory.Correa recently broke relations with neighboringColombia, after a 2008 military raid into a FARC camp inEcuador’s territory seized computer files - later certified asauthentic by an Interpol investigation - that showed Ecuador’sand Venezuela’s active support for the FARC.Now, Correa is vowing to ``radicalize this revolution’’in his second term. Opposition politicians say he is veeringsharply to the left to grab absolute powers and divert attentionfrom news reports that his brother Fabricio got governmentcontracts worth more than $80 million since the presidenttook office.Correa’s father’s story was confirmed by the presidenthimself two years ago, but few outside the country noticed,in part because Correa had not yet come across as a firebrandU.S. critic..A Reuters news agency report on April 14, 2007, quotesCorrea as saying during a weekly radio address from theAndean city of Banos that ``When I was 5, my father carrieddrugs to the United States and was arrested.’’ Criticizingharsh U.S. punishments for small-quantity drug smugglers,Correa added that ``I lived through this, and these peopleare not delinquents. They are single mothers or unemployedpeople who are desperate to feed their families.’’Did that childhood experience turn Correa into aradical anti-American leftist, or do his policies stem froma sincere ideological belief?, I asked several well-knownEcuadoreans.``It’s both,’’ former Ecuadorean President OsvaldoHurtado told me. ``On the one hand, Correa is known toreact with rancor against people or institutions or countriesthat he perceives to have caused him pain earlier in his life.On the other hand, he is ideological, and grew up believingin the teachings of the [anti-U.S.] Liberation Theology.’’NOT ALL BADMy opinion: Not everything Correa has done as presidentis bad. To his credit, he has confronted Ecuador’s powerfulteachers unions, and ordered the country’s first-ever teachers’evaluation exams. The tests will result in bonuses for goodteachers and layoffs for those who are not qualified.In addition, Correa has taken on the previouslyuntouchable oil workers union, and other powerful laborgroups that were rife with corruption. These are not minoraccomplishments for a self-described ``socialist’’ and``revolutionary’’ president.Still, Correa’s authoritarian ways are moving himincreasingly closer to Chávez’s narcissist-Leninist model.And his economic populism has squandered last year’sboom in oil prices, which Ecuador could have used to setthe foundations for long-term economic prosperity.If Correa’s radical policies are the result of thepsychological impact of his father’s tragedy, it would beunderstandable. Most of us would have been marked forlife by such a dramatic childhood experience.But, as president, Correa should pursue economicpolicies that don’t scare away investments, and he shouldforget about settling old scores, no matter how justifiablethey are in his mind.
Leave a Comment