1. Pablo, apóstol. Desde el mismo principio podemos darnos cuenta de quePablo no pensaba sólo en Timoteo al escribir su epístola; de otro modo él nohubiera empleado títulos tan eminentes al afirmar su apostolado; porque¿qué objeto hubiera tenido emplear estos adornos en el lenguaje al escribir auno que ya estaba plenamente convencido del hecho? Por tanto, Pabloreclama esa autoridad sobre todos, que pertenecía a su carácter público; y lohace más diligentemente porque, estando cercano a la muerte, deseaasegurar la aprobación del curso total de su ministerio, ("Aunque, en todo loque Pablo nos ha dejado en forma escrita, debemos considerar que es Dios elque nos habla por la boca de un hombre mortal, y que toda su doctrina debeser recibida con tal autoridad y reverencia como si Dios visiblementeapareciera desde el cielo, no obstante, hay en esta epístola un asuntoespecial que tiene que tomarse en consideración: que Pablo, estando preso,y conociendo que su muerte estaba próxima, deseaba ratificar su fe, como sila hubiera sellado con su sangre. Así que, entonces, tan frecuentementecomo leamos esta epístola, pensemos siempre en la condición en que seencontraba Pablo en aquella época; es decir, que él no buscaba otra cosasino morir por el testimonio del Evangelio (lo cual realmente hizo), como suabanderado, para darnos una segundad más firme de su doctrina, y que nosafectara en forma más enérgica. Ciertamente, si leemos esta epístola conmás cuidado, descubriremos que el Espíritu de Dios se ha expresado a sí mismo en tal forma, con tal majestad y poder, que no podemos menos quesentirnos cautivados y anonadados. Yo, por mi parte, sé que esta epístola meha sido de más provecho que cualquier otro libro de la Escritura, y todavíame es provechosa cada día; y si alguno la examina cuidadosamente, no hayduda de que experimentará el mismo resultado. Y si deseamos rener untestimonio de la verdad de Dios, que penetre hasta lo íntimo de nuestrocorazón, es mejor que nos concentremos en el estudio de esta epístola;porque uno debe estar en un profundo sueño, y debe serextraordinariamente estúpido, si Dios no obra en su alma cuando oye ladoctrina que de esta carta se desprende." Fr. Ser.), y sellar su doctrina, quetan arduamente se había esforzado por enseñar, para que fuese tenida comosagrada por la posteridad, y para dejar una verdadera imagen de ella enTimoteo.De Jesucristo por la voluntad de Dios. Primero, de acuerdo con estacostumbre, Pablo se llama a sí mismo "apóstol de Cristo". De aquí seconcluye, que no habla por su propia iniciativa, y no debe ser escuchado a laligera; y en cuanto a la forma, ciertamente como hombre, pero como unoque representa a Cristo. Mas por cuanto la dignidad del oficio es demasiadogrande para que pertenezca a cualquier hombre, salvo por don especial yelección de Dios, él al propio tiempo hace el elogio de su llamamiento,añadiendo que fue ordenado por la voluntad de Dios. Su apostolado, pues,teniendo a Dios como su autor y defensor, está fuera de toda disputa.Según la promesa de la vida. Para que su llamamiento quede másasegurado, lo relaciona con las promesas de la vida eterna; y es como sidijera: "Como desde el principio Dios prometió la vida eterna en Cristo, así Él
Leave a Comment