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Touraine, Alain - CRITICA de LA MODERNIDAD (Info Bibliografica)

Touraine, Alain - CRITICA de LA MODERNIDAD (Info Bibliografica)

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11/22/2013

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informacion bibliografica
Alain Touraine: CRITICA DE LA MODERNIDAD (*) ¿QUE ES LA DEMOCRACIA? (**) Ambos libros pueden comentarse conjuntamente, pues el se-gundó es un desarrollo de la ultima parte del primero. «Este libro es una historia de la desaparicn y la reaparicn del Sujeto. La filosofía de las luces ha eliminado el dualismo cristiano y el mundo del alma en nombre de la racionalidad y de la secularización. Las filosofías de la historia han querido superar esa oposición del esplritualismo y del materialismo, construyendo una imagen de la historia elendose hacia el Espíritu, hacia la satisfacción de las necesidades o hacia el triunfo de la razón. Vi-sión monista que ha acompañado, con formidables transformacio-nes económicas y con el triunfo del historidsmó, la esperanza del progreso de la producción que entrañaría el de la libertad y de la realizadón para todos. Hasta que descubrimos que ese poder de 3a sodedad sobre ella misma podía ser tan represivo como liberador y que la creencia en el progreso no déjala ya ninguna protecrión contra los estragos del progreso» (pág. 291) nos dice el autor en su «Crítica de la modernidad». Para resumir las tesis del autor, nada mejor que acudir a su propio resumen. Es superfluo presentar aquí a un sodólogo tan conoddo como Touraine, presente en la bibiografía española al menos desde 1965 —
Sociología de la
 acción,
 Ariel—•. Creo s interesante presentarlo tal comò él mismo se ve en d mo-mento actual. Al final de la obra, y bajo el epígrafe «Recorrido» (pág. 467), se pregunta: «¿Contian estas ideas o se oponen a las que he expuesto en mis libros anteriores? ... Es por tanto de la sodedad industrial y luego postindustrialey no de la so-dedad en general de lo que se habla ... La sodología que yo be produddo se inscribe en d pensamiento de la modernidad. Y hoy me parece tan imposible renimdar a esa concepdón de la sode-dad como produdda por sus inversiones culturales o económicas, como renundar a la idea dd Sujeto» (id.). Esta directriz de su discurso implica que la filosofía de las luces, al absolutizar la diósa Razón —razón
 humana—
 ha fracasado como ahora se re-fleja en la literatura «post» -—postindustrial (D. Bell), postideo-gica (Bell, F. de la Mora), postmoderna (Bloom, Vattimo), post-democràtica (Bobbio, Fukuyama)—, en el discurso de la filosofía
(*) Temas de hoy, 1993, 502 págs. (**) Temas de Hoy, 1994, 451 págs.
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informacion bibliografica
cial. Y la crisis de fundamentos de la ética que se refleja en Mclntyre, Rawls, Dworkin, Taylor, Rorty, etc., atrapados entre el positivismo del Estado (Kelsen) o la anarquía individualista. Pero, agotado el ciclo de la modernidad, ello no autoriza a que ahora un movimiento pendular lleve a negar la razón, como apa-sionadamente denuncia Sebreli
 —El asedio a la
 modernidad,
Ariel—, que pretende resucitar la Ilustración; o, en el intento de R. Hughes
 La
 cultura
 de a
 queja,
 Anagrama—, banzarla ahogándola en los
 sentimientos
 individuales o sociales. Lo que pretende Touraine es algo más profundo: «Todo lo que hace que el hombre que hoy soy no sea una copia exacta de aquel que entraba en la universidad un poco después de la muerte de Hitler, no me impide percibir una tradicn larga y múltiple
 a
 la que cada vez me siento más pertenecer con más claridad, y hacia la que me siento guiado por San Agustín y por Descartes» (pág. 468). Se trata, pues, de una «methanoi, una reconversión desde una partida inicial, heredera arruinada de una-cultura, la francesa, hija directa de la Ilustración, monista y absolutizante, que pre-tendió enterrar toda la cultura anterior, especialmente la cultura cristiana. Dice Touraine: «Hoy defino la modernidad por la sub-jetivación tanto como por la racionalización. ¿Cómo habría se-guido esa vía cuando, al principio de mi vida adulta, participé activamente en las protestas y manifestaciones contra las guerras coloniales llevadas por mi propio país,
 ANTES
 de sentirme herma-no de los intelectuales y de los obreros que rechazaban la dicta-dura comunista en Budapest en 1956, en Praga en 1968, en Gdansk en 1980
 ANTES
 de afirmar que en mayo del 68, detrás de una ideología arcaica, estallaban unas formas de contestación que apelaban a la personalidad y a la cultura más que al interés, y defender en América latina a los que luchaban contra la injus-ticia y la dictadura no lanzando octavillas hiperleninistas, destruc-toras de la acción colectiva, sino mediante la apelación a la de-mocracia?» (pág. 469). En este largo párrafo, hemos subrayado aquí el
 ANTES,
 que indiea el momento del desencanto y la ruptura, producida por los trágicos eventos que cita, con las ilusiones anteriores, lo cual encendió una luz ctica en su mente y le permitió ver en mayo del 68 algo real, existente, perO «detrás de una ideología arcaic, el anarco-idealismo de «seamos lógicos, pidamos lo imposible» de los jóvenes bárbaros, él vio que había algo realmente valioso, el Sujeto humano, aplastado tanto por la chata ideología del capita-lismo burgs del siglo xix y triunfante tras la II Guerra Mun-dial, cuanto del rreo totalitarismo marxista del «socialismo real».
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informacion bibliografica
Este desarrollo de su pensamiento permite esperar que el autor, como es inteligente, llegue a la Verdad en la que hoy, como ve-remos a continuación, aún no está. La obra se divide en tres partes : la I «La modernidad triunfante»-— tiene 3 capítulos —«Las luces de la razón», «El alma y el derecho natural», «El sentido de la histori. La par-te II «La modernidad en crisiconsta de cinco capítulos «La descomposició, «La destrucción del Ego», «La nación, la empresa y el consumidor», «Los intelectuales contra la moder-nidad», «Salidas de la modernidad». La parte III «Nacimien-to del Sujeto»tiene otros cinco capítulos —«El Sujeto», «El Sujeto como movimiento social», «Yo no es Ego», «La sombra y la luz», «¿Qué es la democracia?»—. Termina
 CCMI
 unos «Pun-tos de llegada» de los que entresacamos los datos autobiográficos. Tiene una amplia bibliografía —15 páginas—y un Indice ono-mástico y otro temático. En resumen: consta de una parte analí-tica y descriptiva de la actual situacn «pars destruens»y otra propositiva —«pars construens»-—en que expone
 su
 solu-ción. Antes de hacer un somero repaso de esta obra, que lo merece, hay que señalar su metodología, que la condiciona y es resultado de la profesión, sociólogo, del autor: ello le lleva a considerar unos temas claramente inscritos en la filosofía sodai no ontològi-camente —según la «naturaleza» del ente sodai—, ni metafísica-mente —según el Ser, el Bien y la Verdad del mismo, lo que impide exponer d orden-del-ser-social, sino «fundonalística-mente», es decir, a partir dd fundonamiento de la sociedad. Así, v.gr., en el análisis dd «espado público» (págs. 439-443), dice hablando de la sodedad postindustrial cómo «sustituye la defini-dón del actor por su identidad, por su defínidón en términos de rdadones sociales, por tanto de rdadones de poder ... El Sujeto se erige por oposidón a la lógica dd sistema», définidón repeti-damente afirmada: es, pues, un Sujeto «relaciónal» no ontologico y así no se da que «opérari sequitur esse», que la bperadón sigue al ser, sino que d ser es «ipsum operati, la misma operadón. Esto confirma lo antes dicho: el autor
 busca
 la Verdad, pero no la alcanza pues se lo impide la limitarión del método funció-nalista de la sodología, no filosófico. En realidad Touraine desen-mascara «expressis verbis» el
 monismo
 constitutivo de la cultura moderna, reducrionismò que se paga con la destrucdón de lo que «es» el hombre. Pero no logra salir de la
 inmanencia
 ontològica de un
 monismo
 antropocéntrico. Es decir, sigue rechazando el dualismo
 transcendente
 de Creador-creátura. Y, por ende, ignora
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