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Pauwels-Dudas sobre la evolución

Pauwels-Dudas sobre la evolución

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DUDAS SOBRE LA EVOLUCIÓN (Capítulo I de Pauwels/Berger!
La revolte des magiciens,
"#$"
 –La rebelión de los brujos-)
 
Tomo el té con Sir Julian. - La religión de los abuelos. - Un conflicto  pasado a pérdidas y ganancias. - El enojo de Cuier. - Los triunfos del transformismo. - !ergson inenta "el impulso ital#. - Un mito bien alimentado. - El maridaje de la idea de eolución con la idea de progreso. - Un "ismo# al $ue %ay $ue igilar. - Los apuros de la !iolog&a. - 'onde los autores tienen otro delirio( pero moderado. - El escurridi)o primer %ombre. - La %ipótesis de una forma estable. - Una doctrina no aceptada* el %umanismo.
 En el vestíbulo del «Atheneum Club», frecuentado por ancianos caballeros que son honra y prez de la inteligencia anglosajona, pueden verse dos grandes retratos el de !ar"in, y el de su amigo #homas $enry $u%ley, pintor, naturalista y fil&sofo del evolucionismo' (na hermosa tarde de junio de )*+, me hall- tomando el t-, en la biblioteca del Club, con el nieto de uno de los dos fundadores de la religi&n evolucionista' .orque, efectivamente, se trata de una religi&n' El nieto no andaba equivocado al afirmarlo' /o dije a 0ulian $u%ley 12ir 0ulian, usted public&, en )*34, una obra titulada
+eligión sin +eelación. Su
idea se abri& camino' En )*54, treinta a6os despu-s de su publicaci&n, este libro alcanz& una gran difusi&n en edici&n popular' / en el Congreso de Chicago, a raíz del centenario de la obra de !ar"in, hizo usted una declaraci&n que tuvo enorme resonancia' «7a visi&n evolucionista 1dijo11 nos permite distinguir las líneas generales de la nueva religi&n que, con toda seguridad, surgir8 para responder a las necesidades de la pr&%ima era'» 9.odemos estar realmente seguros: 12í 1me respondi& 2ir 0ulian1' El mundo la espera' 7a $umanidad discierne, m8s o menos claramente, que hay algo como una religi&n a punto de manifestarse' ;, m8s bien <si e%cluyo a !ios o una finalidad divina=, un sentimiento e%altado de relaci&n con el todo' 7as ciencias est8n ya lo bastante desarrolladas para que su convergencia pueda producir una nueva imagen del (niverso' .or eso, el proceso de evoluci&n, en la persona del hombre, empieza a tomar conciencia de sí mismo' 1(na conciencia cuasi1religiosa del proceso evolutivo, 9no es así:
 
 1;h, muchos amigos míos ponen objeciones al t-rmino religi&n''' .ero, en fin''' /a sabe usted que incluso los sistemas que se dicen materialistas, como el mar%ismo, tienen aspectos típicamente religiosos''' !ecididamente, pensaba yo, mientras mojaba una magdalena en el t-, así como los franceses son anarquistas moderados, los ingleses son místicos razonables' $e aquí un #eilhard agn&stico' Est8 visto que, en este momento y a este lado del canal de la >ancha, sopla un viento de religiosidad sobre la frente de los viejos y honorables científicos' #al vez est8n descubriendo, en este tiempo de inquietud, con su s&lido y discreto orgullo, que sus abuelos dar"inistas propusieron efectivamente al mundo una nueva forma de religi&n' .ens- en $aldane, otro descendiente de un noble linaje de intelectuales ingleses'  #ambi-n -l acariciaba ideas de religi&n sin revelaci&n' >e había escrito
",ay $ue preer la posibilidad de $ue na)ca una nuea religión( cuyo credo esté de acuerdo con el pensamiento moderno( o( ms eactamente( con el  pensamiento de la generación precedente. ,oy( podemos encontrar %uellas de este credo en las frases de espiritualistas eminentes( en el dogma ecomico del partido comunista y en los escritos de los $ue creen en la eolución creadora.#
7os que «creen»''' ;bservaba a 2ir 0ulian, que revolvía tranquilamente el t- con su cuchara' Aquel hombre no había cesado de acumular honores y riesgos' Era un monumento levantado sobre la estrecha frontera entre la generalizaci&n idealista y la prudencia acad-mica, entre el misticismo de su hermano Aldous y el determinismo de su abuelo' !espu-s, mi pensamiento se desvi& a su turbulento colega $aldane, que había escogido tambi-n una noble e inc&moda actitud' $abía sido comunista, y terminaba una brillante y poco conforme carrera estudiando en la ?ndia la fisiología de los yoguis en -%tasis' @Esos endiablados y grandes ingleses''' 2eguía una cadena de viejos caballeros' >e parecía estar viendo al buen maestro de la psicosíntesis, el profesor Assagioli, en su peque6o despacho de Boma' «E%iste actualmente un hecho muy importante y significativo 1decía1 y es la espera de una gran renovaci&n religiosa'''» #odas estas conversaciones tuvieron lugar antes de que las capitales de Europa viesen surgir una juventud a la vez revolucionaria y antiprogresista, 8vida de cosas sagradas, mística y salvaje, con su msica sacra al rev-s y sus rebeldías parecidas a mímicas litrgicas' #al vez tengo algo de m-dium' ; quiz8, simplemente, por tener menos a6os que mis grandes ingleses, era m8s sensible que ellos al futuro' Esta renovaci&n religiosa se producir8 1pensaba yo1D esto es seguro' .ero, 9no saltar8 hecho pedazos el dogma evolucionista, que sirvi& de puente a dos o tres generaciones para cruzar los períodos de eclipse de !ios: $aldane y $u%ley retrocedían, captados en
traelling
hacia atr8s, en su conmovedora actitud de papaítos bonachones inclinados sobre el porvenir «97os que creen en la evoluci&n creadora:» ueno, esto había que observarlo desde cerca, con dudas sobre el c&mo y el porqu-' /o, como buen hijo que era, me había aferrado a este dogma' (n dogma que tal vez iba a fundirse, a disolverse, como mi bollo en la taza de t-' Fuestros abuelos habían decretado la muerte de !ios' .ero la #rinidad resisti& el golpe' 2&lo cambiaron las palabras' El .adre se convirti& en la Evoluci&nD el $ijo, en el .rogresoD el Espíritu 2anto, en la $istoria' >atad al .adre
 
de una vez para siempre' Es decir, poned en duda la Evoluci&n' Entonces, la noci&n de .rogreso fallar8 por su baseD perder8 su valor de absolutoD se despojar8 de su naturaleza casi religiosa' /, en consecuencia, la $istoria dejar8 de ser necesariamente ascendente' $ela aquí
 
desprovista de mesianismo, reducida a pura cr&nica' Guiz8 sea -ste el verdadero paisaje, que permanecía oculto detr8s de los tabes' 9(n paisaje frío: 2in duda alguna' (n paisaje para adultos libres, salidos de la tibieza de la matriz' Faturalmente, hay que tratar con precauci&n y respeto a los partidarios de la evoluci&n' !urante el siglo pasado, sostuvieron un duro combate' «!ios cre& todos los seres vivos, cada uno segn su especie», afirma el H-nesis' 7a  #eología tradicional concuerda con la visi&n plat&nica la Faturaleza es la encarnaci&n de los ideales, y la idea de caballo e%isti& antes que el caballo, dise6ada desde toda la eternidad en los cielos espirituales' Concuerda con la fijeza del sentido comn y del lenguaje' $ace menos de cien a6os, un obispo anglicano e%clamaba «@Fo @Fada de evoluci&n @!ios cre& efectivamente en seis días el mundo,
comprendidos los fósiles/#
El «proceso de los monos» de !ayton, Estados (nidos, donde se persigui& a unos profesores por haber ense6ado el transformismo, s&lo data de )*3+' En la actualidad, la ?glesia ha aceptado los datos fundamentales de la Antropología, no sin guardarse de las tendencias teilhardianas a una «religi&n de la evoluci&n», bastante pr&%ima, a fin de cuentas, a la de $u%ley' !espu-s de un an8lisis neodar"inista de la evoluci&n anat&mica del hombre en el curso de las edades geol&gicas, leemos lo siguiente en un diccionario de tendencia cristiana «7os descubrimientos de f&siles humanos que datan de las ltimas edades geol&gicas, es decir, del terciario y del diluviano, suministran la prueba de que el cuerpo humano particip& en la evoluci&n de conjunto del mundo vivo' El cuerpo humano, en su forma actual, es la ltima prolongaci&n de este proceso evolutivo' 7os conocimientos actuales de la Ciencia permiten situar un poco antes de la -poca de transici&n que lleva del terciario al diluviano, es decir, hace apro%imadamente un mill&n de a6os, el momento decisivo en que, diferenci8ndose de un cuerpo animal muy parecido al suyo, el cuerpo humano hizo su aparici&n en su forma actual' Iue en este momento cuando, despu-s de una larga evoluci&n del mundo animal y vegetal, el ser de carne y de espíritu, llamado hombre, naci& del acto creador de !ios y pudo iniciar el camino de su propio devenir'» 7a ?glesia moderna acepta, pues, que el cuerpo del hombre es producto de la evoluci&n' En cuanto al alma, mantiene su posici&n' En cierto momento, en la cadena de transformaciones, aparece un animal que se nos asemeja en gran manera' Entonces, interviene !ios -se lo har- a mi imagenD demos el soplo decisivo y un «devenir propio» a esa criatura privilegiada' Como vemos, el conflicto entre «fijismy transformismo no est8, ni mucho menos, resuelto' #odos est8n de acuerdo en lo que se refiere al igua1nodonte, al pez volador o al chimpanc-' .ero el cristiano recupera el espíritu del H-nesis en la ltima etapa de la creaci&n' 2in embargo, este conflicto, tan fundamental, se pasa actualmente en silencio'
La a%stad e&tre los progress%os 'rsta&o  ateo )e& *ale +ue se pase por alto esta 'o&,-us.& so)re la e*olu'.& 0C1t.&2! 'a%aradas!  %ar'1e%os 3u&tos  del )ra4o e& el se&tdo de la 5stora
 Cierto que la historia de la idea de evoluci&n es una historia de confusiones, como demostr& muy bien Emmanuel erl en un notable y breve ensayo 7a
eolución de
la
eolución.
 Esta idea de evoluci&n daba n8useas a Cuvier, el cual, empero, contribuy& mucho a su futuro al fundar la .aleontología' Cuvier pensaba poder re1construir cualquier animal partiendo de un huesecillo' Esto era apostar por una arquitectura natural de las especies, por una especie de «nmero 8ureo» del diplodoco o de la jirafa, por unos ideales arquitect&nicos que el transformismo hacía pastosos, entremezclados en una papilla evolutiva' 7a multiplicaci&n de las especies, la desaparici&n de ciertas formas de vida, la

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