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Obras (t. 2) - Luciano de Samósata (trad. J. L. Navarro González) [Gredos]

Obras (t. 2) - Luciano de Samósata (trad. J. L. Navarro González) [Gredos]

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Obras (t. 2) - Luciano de Samósata (trad. J. L. Navarro González) [Gredos]
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BIBLIOTECA
CLÁSICA
GREDOS
3
LUCIANO
OBRAS
TRADCCCION
JOSÉ
LUIS
NAL AR
EDITORIAL
GRE OS
 
Asesor para
la
sección griega: CARLOS ARC~A UAL Segun la? normas de la
B.
C.
G., la traducción de este volumen ha sido
roida
por
LIDIA
KCHAUSTI ALLARZAGOI~A.
CARONTE O LOS CONTEMPLADORES
k DITORIAL
CREDOS
S.
A.
Sánchez Pacheco, 81, Madrid. España, 1988.
Un personaje que forma parte del mundo subterráneo de los griegos el barquero Caronte pide permiso
y,
de la mano
de
Her-
Depósito Legal:
M.
15372-1988.
ISBN
84-249-1 276-4.
Impreso en España. Printed in Spain. Gráficas
Cóndor
S.
A., Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1988. 179. NOTA REVIA.
-
l texto dice
episkopofintes
literalmente «supervi- soresu o «inspectores». Ciertamente, Caronte
y
Hermes están contem- plando un paisaje desde una alta atalaya,
y
no están precisamente delei- tándose con él, sino observando con detenimiento todo cuanto ven. Es evidente que «los contempladores>> o parece muy correcto en español. Pero, dado que este volumen es continuación de otro anterior número
42
de esta misma colección), con Introducción general a cargo del Dr. D. José Alsina Clota, una mínima coherencia y un respeto hacia el lector exigen que se mantegan los títulos de dicho volumen. No obstante, deseo dejar constancia de la traducción que
a
mi me habría parecido mas opor- tuna para expresar en castellano actual los epígrafes con los que Luciano titula las obras que englobamos en este volumen. Señalo únicamente los títulos en los que discrepo de la traducción propuesta por el Dr. Alsina en su mencionada Introducción general. AL~~NA NUESTRA
ROPUESTA
Caronle Los contempladores Caronte o Los oteadores El pescador o Los resucitados El pescador o Los que vuelven a la vida Contra un ignorante que com- Contra un anavabeto que com- praba muchos libros proba muchos libros Sobre el parásito o Que el para- El «gorrdn» o Que vivir de go- sitismo esun arte rra es una profesión Anacarsis o Sobre la gimnasia Anacarsis o Sobre el deporte Sobre los que están a sueldo Los que se contratan a sueldo
o
El consorcio de los asalariados Lucio El asno. Lucio o El burro.
 
8
OBR S C RONTE LOS CONTEMPL DORES
9
mes
se da una vuelta por la Tierra. La curiosidad de nuestro personaje responde a una estudiada intención de nuestro autor. En este primer diálogo del presente volumen Luciano realiza una critica
a
los
ricos de un modo particular
y
a toda la sociedad en general. La idea de que la muerte iguala a todos
y
de que todo? viven sin pensar en ella está en el centro del diálogo
y
a modo de recordatorio
se
plasma
en
la frase final. Obviamente cuanto más se atesora
más
necio le resulta a Luciano el compor- tamiento de los seres humanos. Esta idea que aquí queda ya ex- puesta la retomará el autor para profundizar en ella
y
cargar las tintas de su crítica en obras como
Acerca
de
los sacrifcios
y
especialmente
Sobre el luto
No deja de ser curioso que sea el mundo griego clásico
y
no el mundo contemporáneo de Luciano el que
se
trae a cola- ción en este dialogo.
Para
ello se vale el autor de un procedi- miento ingenioso: inserta un diálogo -Solón
y
Creso- en otro diálogo -Caronte
y
Hermes- con lo que la lectura resulta más ágil
y
se consigue un efecto de acercamiento
muy
positivo.
HERMES. De qué te es Caronte? ¿Por qué dejan- do a un lado la travesía has subido a nuestra región sin estar totalmente acostumbrado a ver cómo van las cosas por aquí arriba?
CARONTE
Mira Hermes; es que me entraron unas ganas enormes de ver cuáles son las cosas que hay en la vida; qué es lo que hacen en ella los hombres y de qué se ven privados todos ellos que gimen a voz en grito cuan- do bajan para acá. Es que no hay ni uno que haya hecho la travesía sin llorar. Así que tras pedirle a Hades permiso yo también como aquel jovencito tesalio
,
para abando-
El jovencito tesalio no es otro que Protesilao uno de los preten- dientes de Helena que sin embargo casó con Laodamia. poco de casar murió en la guerra de Troya. Laodamia consiguid de los dioses
nar mi barca por un solo día he subido a la luz y me parece muy oportuno haberme topado contigo. Vas a ha- cerme de guía muy requetebién y estoy convencido de que me vas a acompaíiar en mi camino de retorno y de que vas a enseíiarme cada cosa con detalle como buen conoce- dor que eres de todas ellas. HERMES. NO tengo tiempo barquero. Voy de cami- no dispuesto a atender a Zeus de arriba dios de los huma- nos. Tiene un carácter agrio y temo que si me retraso un poco me deje ser todo vuestro entregándome a las tinie- blas o como precisamente le hizo un día a Hefesto me precipite a mí también agarrándome del pie desde una man- sión divina para que cojeando sea motivo de burla al tiem- po que escancio vino. CARONTE. ntonces ¿vas a estar ahí
tan
tranquilo viéndome dar vueltas por la tierra tu amigo copiloto y compañero de fatigas? No estaría de más hijo de Maya que por lo menos recordaras que yo nunca jamás te mandé achicar el agua de la barca ni ser remero. Bien que roncas sobre el puente de mando aislándote cuando acompañas a hombres crueles o poderosos
y
en cambio si te encuen- tras un muerto parlanchín no paras de hablar con él du- rante todo el tiempo que dura la travesía.
Y
yo que soy un anciano tengo que manejar solo los dos remos. Por tu padre Hermesito de
mi
vida no me dejes dame una vuelta a ver todo lo que hay en la vida para que tras haberlo visto pueda volver arriba; porque si tu no me guías en nada voy a diferenciarme de los ciegos. Pues exactamente igual que aquellos se caen tropezando en la oscuridad a mí también aunque al revés que a ti se me
que permitieran «resucitar» a Protesilao
y
devolverlo a la tierra por espa- cio de tres horas.

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