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RICARDO SANDOVAL LOPEZDERECHO COMERCIALCONTRATOS MERCANTILES, REGLAS GENERALES,COMPRAVENTA, TRANSPORTE, SEGURO Y OPERACIONES BANCARIASTOMO III, Volumen 15a edición actualizadaCapítulo IREGLAS GENERALES DE LOS CONTRATOS MERCANTILES1. Plan. Nuestro propósito es el de analizar en primer término las reglas generales de loscontratos mercantiles, contenidas en el Título I del Libro II del Código de Comercio, paraocuparnos en segundo lugar del estudio de las principales convenciones comerciales que seemplean en la actividad económica para la circulación de los bienes, valores y servicios,destacando sus particularismos frente al derecho común.Sección IEl perfeccionamiento de los contratos mercantiles2. La formación del consentimiento. En el derecho civil los contratos se clasifican en reales,solemnes y consensuales, atendiendo a la forma como se celebran o perfeccionan (art. 1443del Código Civil). Los contratos reales fueron los primeros en aparecer en el tiempo, paradar paso luego a los solemnes y, por último, a los consensuales.El tráfico mercantil, caracterizado por la rapidez con que circulan los bienes, valores yservicios y por la cantidad de bienes en circulación, privilegia el empleo de los contratosconsensuales, sin desconocer que asistimos a la imposición de cierto formalismo que setraduce en el carácter solemne de ciertas convenciones mercantiles, la sociedad, el seguro,etc.La formación del consentimiento no fue tratada en el Título Preliminar del Código Civil,donde debieron quedar establecidas las reglas sobre la materia. Fue el Código de Comercioen el Título I del Libro II, relativo a los contratos y obligaciones mercantiles en general, elque consagró las normas que regulan la formación del consentimiento. Por lo señalado, seestima en la doctrina nacional, mayoritariamente, que las normas de los artículos 96 a 107del Código de Comercio no sólo se aplican a los contratos comerciales, sino que tienenvigencia para todo el derecho privado en general. No obstante, la jurisprudencia de nuestrostribunales no se ha uniformado en esta materia.-El consentimiento nace por la concurrencia de dos actos jurídicos unilaterales, sucesivos ycopulativos, que son la oferta y la aceptación. Estas etapas de la formacn delconsentimiento suelen pasar inadvertidas para las partes contratantes. Es preciso distinguir los contratos entre presentes de aquellos que se celebran sin contar con la presencia de loscontratantes.En los contratos entre presentes, la oferta es conocida por la persona a quien va dirigida enel momento mismo en que ella se formula. No transcurre ningún instante entre la oferta y laaceptación, porque esta última se da tan pronto se conoce la primera: el contrato se perfecciona de inmediato o simplemente no llega a celebrarse porque el aceptante rechazala proposición en presencia del oferente.
 
Tratándose de contratos entre ausentes, media un lapso entre la oferta y la aceptación, estaúltima no puede darse inmediatamente por la persona a quien va dirigida la oferta porqueno se encuentra presente. En el tiempo que transcurre entre la proposición y la aceptación puede ocurrir que el proponente se retracte o que alguna de las partes deje de existir, lesobrevenga alguna incapacidad o sea declarada en quiebra. Todos estos hechos originanconsecuencias jurídicas en la formación del consentimiento, que conviene analizar por separado.La aceptación debe darse en forma oportuna y sin modalidades, para que en definitiva surjael consentimiento que facilite el nacimiento del contrato.Trataremos por separado de la oferta y de la aceptación.Párrafo ILa oferta, proposición o policitación3. Concepto de oferta. Es el acto jurídico unilateral por el cual una persona propone lacelebración de un negocio a otra.Para la validez de la proposición se requiere la concurrencia de los siguientes presupuestos: –Que verse sobre un contrato determinado; por ejemplo, compraventa, arrendamiento,mandato, mutuo, etcétera. –Que se indiquen todos los requisitos esenciales del contrato que se propone, y –Que se haga a persona determinada.Los dos primeros requisitos que debe reunir la oferta no requieren de mayor explicación para comprender su sentido y alcance. Sin embargo, la tercera exigencia, esto es, que la proposición se haga a persona determinada, resulta un tanto compleja, de donde surge lanecesidad de un análisis más detallado. En conformidad con lo previsto en el artículo 105del Código de Comercio, las ofertas indeterminadas contenidas en circulares, catálogos,notas de precios corrientes, prospectos o, en general, en cualquier otra especie de anunciosimpresos, en principio no son obligatorias para quien las formula. No obstante cuando losanuncios se dirigen a personas determinadas, la oferta es válida, pero queda sujeta a lacondición implícita de que al tiempo de la demanda no hayan sido enajenados los efectosofrecidos, de que no hayan sufrido alteración en su precio y de que existan en el dominiodel oferente.La proposición de celebrar un contrato puede tener su origen en cualquiera de las partes;así, en la compraventa, tanto el comprador como el vendedor están facultados para hacerla.4. Requisitos de la oferta. Para que la oferta conduzca a la formación del consentimiento,requisito de existencia de todo contrato, es preciso que se encuentre vigente al tiempo quese da la aceptación. En otros términos, se requiere que la policitación esté “viva”, “con todasu energía”, para que “al entrar en contacto” con la aceptación “salte la chispa” queencienda “la llama del contrato”.Dos circunstancias privan de vigencia a la oferta antes que se dé la aceptación: –La revocación o retractación, y –La caducidad.5. Revocación de la oferta. La retractación es el acto por el cual el proponente revoca laoferta antes que haya sido aceptada por la persona a quien va dirigida. El retiro de la proposición debe ser tempestivo, mientras no intervenga la aceptación. Así, en el evento deque el oferente se hubiese comprometido a esperar contestación o a no disponer del objeto
 
del contrato sino después de desechada la proposición, o de trascurrido un determinado plazo, no puede retractarse en tanto no se cumplan esas condiciones, y si lo hace antes queello ocurra, la revocación tiene el carácter de intempestiva.En cualquier caso, la retractación de la oferta, al igual que la formulación de la misma, debehacerse en términos formales y explícitos. El arrepentimiento no se presume (art. 99 inc.final del Código de Comercio).La consecuencia fundamental que origina la revocación oportuna de la oferta es quitarle suvigencia, lo cual obsta para que el consentimiento se forme y para que el contrato surja, por ende, a la vida jurídica. Por el contrario, el arrepentimiento inoportuno del proponente noimpide la formación del consentimiento, porque el contrato se ha perfeccionado entre las partes y tiene para ellas el carácter de ley (art. 1545 del Código Civil).A pesar de que la retractación expresada en tiempo y forma produce como efecto que elcontrato no surja con todos los derechos y obligaciones que le son propios, el proponenteresulta, de todas maneras, responsable de indemnizar los gastos que la persona a quien fueencaminada la propuesta hubiese hecho y los daños y perjuicios que hubiera sufrido (art.100 del Código de Comercio). Es curiosa la obligación que la norma citada impone aloferente, toda vez que, por no haberse generado el contrato, en principio, no debería quedar afecto a ninguna responsabilidad. El fundamento del deber de indemnizar se encontraría eneste caso en que si bien es cierto todavía no existe contrato porque no hay consentimiento,no es menos cierto que habría una especie de negociación en estado de gestación, etapa de pour parler, como se denomina en el derecho francés. En la doctrina nacional se haentendido que en este caso no existe responsabilidad contractual ni extracontractual, sinouna variante particularísima que podría denominarse “responsabilidad precontractual”.La responsabilidad del policitante que se retracta tempestivamente, se hace efectiva segúnlas reglas de la responsabilidad extracontractual en juicio de lato conocimiento.Por último, el artículo 100 inciso final del Código de Comercio contempla la posibilidad para el oferente de exonerarse de la obligación de indemnizar, cumpliendo el contrato propuesto.6. Caducidad de la oferta. Es otro motivo que determina la pérdida de su vigencia. Ella se produce, a su turno, por muerte del proponente, incapacidad sobreviniente del mismo,quiebra y expiración del plazo legal o convencional.Analizaremos separadamente cada una de estas situaciones: –Muerte del proponente. Puede suceder que el oferente fallezca antes que se acepte su proposición en orden a celebrar un determinado contrato. En este caso desaparececonjuntamente con él su voluntad, por lo que el consentimiento, que es esencialmente unacuerdo de voluntades, no llega a formarse. Cuando el policitante se ha obligado a esperar respuesta dentro de un determinado plazo y pendiente este último fallece antes que se hayadado la aceptación, se discute si esa obligación se transmite a los herederos y un sector dela doctrina se orienta por una respuesta positiva. –Incapacidad sobreviniente del oferente. Si en el tiempo que media entre la formulación dela oferta y la aceptación de la misma, el proponente sufre una incapacidad que le prive de lalibre administración de sus bienes (por ejemplo, declaración de interdicción), la proposiciónde contrato caduca. Sabemos que los requisitos de validez deben concurrir al tiempo deformarse el consentimiento, y si así no sucede, éste no surge para dar vida al contrato. –Quiebra del policitante. En el evento de que el oferente sea declarado en quiebra antes quese haya aceptado su oferta de celebrar un determinado contrato, caduca asimismo la
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