Primero de septiembre de 1978
Como quisiera mantenerme en contacto con todas las escuelas, la de la India, la deBrockwood Park en Inglaterra, la escuela de Oak Grove de Ojai y la de Wolf Lake deCanadá, me propongo escribir y enviarles quincenalmente una carta a todas ellas por eltiempo que sea posible. Es naturalmente difícil mantener ese contacto de manera personal;por eso, si se me permite, me gustaría mucho escribir estas cartas a fin de comunicar loque las escuelas deben ser, y así transmitir a todas las personas responsables por lasmismas, que estas escuelas no sólo han de ser excelentes desde el punto de vistaacadémico, sino mucho más que eso: han de interesarse en el cultivo del ser humano total.Estos centros educativos deben ayudar al estudiante y al educador a florecer connaturalidad. El florecimiento es realmente muy importante; de lo contrario, la educación seconvierte en un proceso meramente mecánico orientado a una carrera, a alguna clase deprofesión. Tal como la sociedad es actualmente, la carrera y la profesión son inevitables,pero si nosotros ponemos todo el énfasis en eso, entonces poco a poco la libertad paraflorecer habrá de marchitarse. Hemos puesto demasiado énfasis en los exámenes y en laobtención de buenas calificaciones. Ese no es el principal propósito para el que estasescuelas fueron fundadas, lo cual no quiere decir que el estudiante haya de ser inferioracadémicamente. Por el contrario, con el florecimiento del maestro tanto como delestudiante, la carrera y la profesión ocuparán su justo lugar.La sociedad, la cultura en que vivimos, fomenta y exige que el estudiante se orientehacia el logro de un empleo y de la seguridad física. Esta ha sido la constante presión detodas las sociedades: la carrera está en primer lugar, y todo lo demás es secundario. O sea,primero el dinero, y segundo, los complejos aspectos de nuestra vida diaria. Nosotrosestamos tratando de alterar este proceso, porque el hombre no puede ser feliz con dinerosolamente. Cuando el dinero se vuelve factor dominante en la vida, existe un desequilibrioen nuestra actividad cotidiana. Por eso, si se me permite, quisiera que todos loseducadores comprendieran esto muy seriamente y vieran su plena significación. Si eleducador comprende la importancia de esto, y en su propia vida le ha dado el lugar quecorresponde, entonces puede ayudar al estudiante, quien es forzado por sus padres y porla sociedad a convertir la carrera en la cosa más importante que existe. De modo que conla primera carta quisiera poner énfasis en este punto, y mantener en todo momento enestas escuelas un modo de vida que cultive al ser humano total.Como nuestra educación consiste fundamentalmente en la adquisición deconocimientos, nos está volviendo más y más mecánicos; nuestras mentes estánfuncionando a lo largo de surcos estrechos, ya sea científico, filosófico, religioso,profesional o tecnológico el conocimiento que estamos adquiriendo. Nuestro modo de vivir,tanto en el hogar como fuera de él, y nuestra especialización en una carrera particular,están volviendo nuestras mentes cada vez más estrechas, limitadas e incompletas. Todoesto conduce a un estilo mecánico de vida, a una estandarización mental; y así, poco apoco el Estado, hasta un Estado democrático, dicta e impone lo que debemos ser.Naturalmente, la mayoría de las personas reflexivas se da cuenta de esto, pero pordesgracia parece aceptarlo y vive con ello. De modo que esto se ha vuelto un peligro parala libertad.La libertad es una cuestión muy compleja, y para comprender su complejidad esindispensable el florecimiento de la mente. Desde luego, cada uno dará una definicióndiferente acerca de lo que es el florecimiento del hombre, dependiendo de su cultura, de loque llama su educación, su experiencia, su superstición religiosa —o sea, que depende desu condicionamiento. Aquí nosotros no estamos tratando con opiniones o prejuicios, sinomás bien con una comprensión no verbal de las implicaciones y consecuencias que tiene elflorecimiento de la mente. Este florecimiento es el total desarrollo y cultivo de nuestrasmentes, nuestros corazones y nuestro bienestar físico. O sea, que implica vivir en unaarmonía tan completa que no haya contradicción alguna entre ellos. El florecimiento de lamente puede tener lugar sólo cuando hay una percepción clara, objetiva, no personal;cuando la mente no está cargada con ningún tipo de imposición. No es cuestión de qué sepiensa, sino de cómo pensar claramente. Por siglos, a través de la propaganda y esascosas, se nos ha alentado en el
qué
pensar. En eso consiste la más moderna educación, no
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