SAN JUAN DE PASTO
Núm. 9 / Julio del 2009
Opinión
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ALEJANDRO RODRÍGUEZ Estudiante Medicina Veterinaria Udenar
Una mirada hacia la realidad educativa
Pensar en la Reforma Institucional
Compañeros estudiantes, trabajadores y profesores, ¡manos a la obra, que como reza el manifiestode Córdoba, los dolores que quedan son las libertades que faltan!
H
ablar de nuestra reforma sin llevar la miradaa la experiencia de los estudiantes de Cór-doba Argentina, sería desconocer quiénessomos y lo que podemos ser; desde luego lareforma de Córdoba está en el pasado, y sus alcances vis-tos desde hoy para nuestra universidad, no son los nues-tros; pero sí su esencia: una reforma que sea trinchera enla lucha contra el tirano.Mientras la sangre joven de los estudiantes universita-rios de Córdoba arremete contra el control clerical sobreel conocimiento, la Universidad de Nariño tendrá quehacerlo arremetiendo contra el control imperial sobre elmismo. Mientras en Córdoba se exigía el reconocimientode los estudiantes en el gobierno universitario, la universi-dad de Nariño exigirá la implementación del cogobiernoestudiantil en la vida universitaria. Estas, entre otras, seránnuestras demandas; dos duras batallas: la del control po-lítico y académico por un lado, y una democracia dondelos estudiantes tengamos verdadera incidencia sobre elrumbo de la universidad, definirán, el norte de la luchaestudiantil en esta reforma.Pensar en la reforma sin ojear la realidad educativanacional pondría en gravísimo riesgo el papel de los estu-diantes y del movimiento estudiantil en este proceso.La reglamentación en materia de educación superiorque materializa la ley 30 de 1992 es por esencia antide-mocrática, porque centraliza el régimen de gobierno enlos rectores, elimina la participación decisoria de estu-diantes y profesores en la definición de política (sólo unrepresentante de los estudiantes y uno de los profesores,frente a la mayoría del ejecutivo nacional en el concejosuperior de las universidades), atenta contra la demo-cracia universitaria, el carácter “asesor” de los concejosde dirección; la ley atenta contra la autonomía cuandoorganismos ajenos a las propias universidades orientany vigilan los programas en detrimento del desarrollo na-cional buscando un ejército apolítico de profesionalescon una mirada limitada del conocimiento; tambiéncuando se impone la elaboración del presupuesto enlas universidades desde el Ministerio de Educación Na-cional. Atenta contra la libertad de cátedra, el controlcentralizado del ICFES y COLCIENCIAS sobre los pro-gramas académicos y los desarrollos regionales; y contrael pueblo, cuando pretende la privatización llevándolasistemáticamente a la autofinanciación.Así pues, nuestra reforma, el anhelo de las mayoríasestudiantiles, está coartado por el régimen de la ley 30que, de entrada, desconoce a la universidad como mo-tor trasformador y le impone el papel perpetuador de losestados. Al respecto, los estudiantes entendemos perfec-tamente que la universidad obedece a las exigencias deun estado, de un sistema, que para nuestro caso, dichoestado ha sido excluyente y dominado por los mandatosdel gran capital financiero. A pesar de esto la universidad,aún bajo dichas condiciones, es un espacio más para labatalla y quizá uno de los escenarios privilegiados, por elnivel de contienda de las ideas y por el potencial de luchade sus estamentos, tanto para su propia transformación,como para la transformación del estado que la contiene.El sistema capitalista mira actualmente a la educaciónsuperior como un negocio, el conocimiento como unamercancía y el control del conocimiento, en medio de lacrisis mundial, es hoy en día un asunto de primer orden enrelación a la educación superior.La reforma a la que asistimos hoy en la Universidad deNariño está inmersa dentro de una gran contrarreformanacional a la educación superior que se ha venido sos-teniendo e implementando hace más de una década. Lajuventud universitaria es reconocida por cuanto su tesónen la lucha política nacional; una fuerza viva y vigen-te que el estado no puede darse el lujo de subesti-mar así porque así, arremetiendo en un sólo paqueteuna contrarreforma que polarizaría una oposición, ymás aún en este momento en el que el gobierno seencuentra en una crisis de gobernabilidad dada pormuchas factores que todos conocemos. Dadas estascondiciones, los gobiernos han optado por dosificarel veneno neoliberal a cuenta gotas por medio de de-cretos de obligado cumplimiento y chantajes de todotipo. Dichos decretos, como el 2566/2003 emitido porel gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en los que se dic-taminan las características específicas de los aspectoscurriculares según los dictámenes del Ministerio deEducación Nacional , que no son más que estrategiasde control político y académico que vulneran la au-tonomía universitaria o que por medio de sistemas decalidad como la acreditación, controlan el contenidode programas y la investigación, orientándolas hacialas exigencias del mercado; mediante estos mismosdecretos se recorta progresivamente el presupuestode la nación a la educación superior.Aquí debemos hacer un llamado vehemente alconjunto de la administración de la Universidad deNariño, y en especial a la Vicerrectoría Académicay de Planeación, para que se entienda que toda laparafernalia que se pregona sobre los CERES, ciclospropedéuticos, educación virtual, sistemas de calidady gestión dentro de la universidad, no son más quepartes del gran rompecabezas de contrarreforma a laeducación pública, a la que ellos no deben hacer eljuego, si no que por el contrario, deben, como obliga-ción moral, contenerlas al máximo.La Universidad de Nariño no está blindada ante elproyecto de universidad que mencionamos y comoen toda institución de carácter oficial la contrarre-forma avanza. De esta manera, el presupuesto paranuestra universidad se ha mantenido igual durantevarios años, mientras el numero de estudiantes se hatriplicado; o sea, hay más cobertura con el mismopresupuesto con el que el rector, decanos y directo-res de programas se ven obligados, como gerentes deempresas, a buscar financiación en la venta de ser-vicios o en convenios con la empresa privada. Unade las formas para la autofinanciación es la oferta deprogramas técnicos y tecnológicos que por su cortaduración son de gran demanda por la juventud; elriesgo de esto reside en que la esencia misma de launiversidad fije la atención sobre este tipo de edu-cación y no sobre la científica como lo proponemoslos estudiantes. Desde esta óptica, la reforma de launiversidad tiene grandes limitantes que desde ya losestudiantes, con claridad, ponemos sobre la mesa.Una de las características sui géneris en la Uni-versidad de Nariño es la capacidad que se tiene (pormedio el voto ponderado), para la elección de sus di-rectivos, entre ellos el rector, como en ninguna otrauniversidad del país; sin duda esto ha movilizado ala producción y práctica política de los tres estamen-tos, y a ir dejando improntas en lo que se refiere a lademocracia dentro de la Universidad. De lo anteriorpodemos afirmar que el modelo de democracia re-presentativa en nuestra Institución, no cubre las ex-pectativas de los universitarios que avanzan hacia lademocracia directa como modelo en el desarrollo deuniversidad y sociedad.Nuevos espacios, peleados por años por el movi-miento estudiantil y demás sectores democráticos dela Universidad, actualmente propiciados desde la ad-ministración a la cabeza del profesor Silvio SánchezFajardo, como las mesas temáticas, fueron la pruebade que los estudiantes tenemos propuestas, plantea-mos nuestras inquietudes y criticamos constructiva-mente el modelo de universidad. En este primer momento de transforma-ción los estudiantes logramos ser escuchados en igualdad de condicionesy con voz firme dejamos claras nuestras intenciones; valga aclarar que alterminar esta primera etapa, el plan de desarrollo que fue su fruto, nos dejoamargos en la saliva, por cuanto cosas que se discutieron y negamos fueronimpresas en dicho plan.Sin embargo, al mismo tiempo, estas mesas nos dan claridad sobre elpaso a seguir, ya no sólo un plan de desarrollo general e inespecífico, conaspectos positivos y negativos, sino una reforma de carácter democrático,donde los estudiantes no sólo queremos ser escuchados, sino también trans-formar en lo concreto, en la práctica, el viejo modelo universitario. De estamanera, sectores políticos y estudiantes de la Udenar, recogiendo las viejasconsignas universitarias, lanzan la propuesta de una asamblea universitariapara la reforma que haga dicha tarea; asamblea que se compondrá por lostres estamentos: la esencia de la universidad. Ya no el sector productivo,sino dos representantes estudiantiles por programa; no los representantesdel gobierno, sino un representante profesoral por programa. Esto, compa-ñeros estudiantes, aunque parezca sobre valorativo, es un avance y sienta unprecedente de lo que podría venir.Dicha asamblea deberá tener el carácter de decisoria, sin esto, sin esaesencia, nuestro papel no sería más que un simple simulacro de participa-ción, y de seguro los estudiantes no estaríamos en este recinto sino afuera,apertrechados en la movilización y el paro de actividades académicas. Estesegundo momento es de suma fragilidad, analizada la situación de la educa-ción superior a nivel nacional y las expectativas del movimiento estudiantily democrático profesoral, al finalizar esta reforma, podríamos contar conuna universidad que mira hacia delante, que deja a los nuevos estudiantestrincheras de lucha, o por el contrario, veremos cómo el modelo neoliberalse profundiza y toma la forma de estatuto general, estatuto estudiantil, deinvestigaciones o de PEI. De ahí, la fragilidad del momento y la responsa-bilidad histórica de los tres estamentos y de la administración. El llamadoes entonces a que los profesores, trabajadores y estudiantes, poniendo porencima el devenir de la Universidad de Nariño, dejando a un lado rencillasde poca envergadura, dado el momento, asumamos una nueva postura deUniversidad, siendo críticos con el modelo de Universidad que nos ofreceel Estado.Es hora de que la triestamentaria levante banderas unitarias que logrenuna calidad acompañada con la lucha por presupuesto para cubrir los dé-ficits en profesores de tiempo completo, recursos humanos, laboratorios,equipos y bibliotecas, que se requieren como elementos fundamentalespara una investigación, el desarrollo de la nación y la región Sur de nuestrapatria. Esta asamblea también tendrá que poner sus ojos sobre la arremeti-da militar que atraviesa la Universidad; deberá garantizar efectivamente elrespeto a los derechos humanos, deberá implementar políticas explicitaspara garantizar el libre derecho a la organización estudiantil gremial comogarante para una real democracia universitaria.Entendemos la universidad como el lugar donde se encuentran las ex-presiones más elevadas del conocimiento de la humanidad en áreas comolas ciencias naturales, las artes, la cultura en general; entendemos que launiversidad aplica estos conocimientos a favor del desarrollo de la socie-dad; entendemos a la universidad como un espacio para soñar con los ojosabiertos, para despertar, para construir un hombre nuevo. Hacer realidadlos objetivos propuestos, es tarea de las estructuras de la Universidad, paralo cual nos aplicaremos a fondo con nuestros mejores esfuerzos. Nos com-prometemos a levantar la voz con la fuerza del argumento para que toda launiversidad colombiana voltee su mirada, gritaremos a voz en cuello: queviva la Universidad para retener la arremetida que el tirano propone. Quesepan quienes vienen luego, que esta generación lo dejó todo por el futuro,que no habrá precio a nuestra conciencia.Compañeros estudiantes, trabajadores y profesores manos a la obra quecomo reza el manifiesto de Córdoba, los dolores que quedan son las liber-tades que faltan.
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