O p i n i ó n
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San Juan de Pasto Número 2La Universidad tiene que ser crítica para generar un buen producto a la sociedad, eluniversitario debe asumir su roll con espontaneidad, libre de amarguras y resentimientos.
Caminos para superarla violencia
Las instituciones de educación superior deben analizar la problemática social, procesarla y entregar alternativas de solución a la comunidad.
L
a violencia que durante tan-tas décadas hemos sufridolos colombianos se ha con-vertido en un cáncer paranuestra sociedad y en lasombra que opaca y limita los esfuer-zos de progreso y bienestar. Cómoexplicar que un país tan rico y mara-villoso sirva a la vez como escenariode las mas horrendas atrocidadescomo los genocidios y las frecuentesmasacres de personas indefensas, lasespantosas minas antipersona, queciegan la vida a cientos de campesi-nos cuyo único delito fue nacer po-bres y en zonas de confrontación, losmillones de desplazados que tienenque abandonar a la fuerza todo cuan-to han construido en sus vidas, lasmiles de muertes silenciosas de sereshumanos que no tienen para comer,que no duermen en un lugar seguro,que les toca mendigar en las puertasde los hospitales para que les atien-dan sus graves enfermedades.Quizás todo esto se pueda expli-car por la mezquindad y el egoísmode unas clases dirigentes que una vezacomodadas económicamente y enel poder político, nunca fueron capa-ces de mirar a los demás con benevo-lencia, de repartir las oportunidadesy la riqueza de una manera más equi-tativa que impidiera la aparición deformas extremas de pobreza comolas que se aprecian en los diferentesrincones de nuestro país.La injusticia social, la exclusión,el marginamiento y la corrupción delos gobernantes, han sido las motiva-ciones de todos los fenómenos deviolencia en nuestro país, pues a na-die le gustaría llevar una vida de priva-ciones y dificultades entre el montepor su propio gusto, ningún campe-sino sembraría coca a sabiendas quepuede ser perseguido y encarceladosi otros cultivos o actividades “lícitas”le permitieran vivir dignamente; si losladrones y delincuentes comunes tu-viesen trabajo y oportunidades, difí-cilmente se dedicarían a estos oficiostan riesgosos y desdichados.Para no caer en los lugares co-munes de acusar toda la culpa denuestras desdichas a los políticos denuestro país, creo que la causa hayque buscarla más atrás, en el fondode nuestra historia y en la ideologíaque sirvió como base para la forma-ción de nuestra sociedad. Hay queempezar por reconocer que la ma-yoría de la población colombiana noposeemos unas raíces étnicas muydefinidas, pues somos el resultadode una mezcla de razas que se llevoacabo a la fuerza y que eliminó cultu-ralmente todos los valores positivosde nuestros ancestros indígenas quehabitaron orgullosamente el terri-torio de lo que ahora es Colombia;fue tan humillante la masacre cultu-ral que hoy en día se usa la palabra“indio” para agredir e insultar a otrapersona.Y es que los famosos conquista-dores españoles que nos tocaron ensuerte no eran precisamente lo másselecto e ilustrado del viejo continen-te, por el contrario, eran aventureros,expresidiarios y uno que otro intelec-tual que al llegar al nuevo continentey experimentar la oportunidad deusurpar grandes tierras y riquezas ha-ciéndose ricos de la noche a la maña-na, dejaron de lado cualquier asomode ética y humanidad hacia quienesni siquiera se consideraban en aque-lla época como seres humanos: losindígenas y los negros.Y es desde allí, desde el robo, lausurpación, la injusticia, la esclavitudy sobre todo, el apropiarse de aquelloque no les pertenece sin importar lasuerte de los afectados, que se creóesa deprimente manifestación cul-tural, no sólo entre los colombianossino de la mayoría de latinoamerica-nos y que ha provocado como conse-cuencia la corrupción de los dirigen-tes políticos, la entrega del país a laspotencias extranjeras y, en general, lainjusticia social y la pobreza, que sonla madre de todos los males.La academia y la Universidad sonlos llamados a investigar y descubrirlas verdaderas raíces de problemasque hoy nos parecen tan gravescomo el de la violencia, pues si no seabordan las causas profundas difícil-mente saldremos del atolladero en elque nos encontramos; para empezar,hay que preguntarse cuáles son nues-tras verdaderas raíces culturales, quées lo que nos genera identidad comocolombianos, cuáles elementos po-drían cohesionarnos y posibilitar untrabajo realmente de conjunto.La seguridad democrática de Uri-be es una estrategia principalmentemilitar que combate por la fuerzalas barbaries, excesos y terqueda-des históricas de las guerrillas, quedesde hace varios años se han con-centrado en la supervivencia militardejando de lado su proyecto políticoy terminando por sostener una con-frontación armada que cada vez esmas incomprendida por el grueso dela población, inviable militarmente ydebilitada en su ideología por cuen-ta de la influencia de los dineros delnarcotráfico.La gran aceptación que gozaUribe se debe a que enfrentó radical-mente a las FARC y como el gruesode la población está completamentecansado de las acciones de este gru-po subversivo, ven en Uribe la posi-bilidad de terminar por la fuerza unaguerra de más de 50 años que no hadejado nada positivo al país; sin em-bargo la vía armada para derrotar lasguerrillas aún es incierta, aunque lanegociación política parece agotadaen vista de la manipulación que hicie-ron las FARC respecto a este caminoen la fallida zona de despeje del Ca-guan.Además de sus importantes re-sultados militares del gobierno aligual que los precedentes no tieneimpactos sociales ni económicos defondo para mostrar, porque lejos deabordar procesos que lleven a un ver-dadero progreso socioeconómicoplanificado, únicamente se ha dedi-cado a repartir subsidios, a comprarconsciencias y a intentar profundizarla dependencia respecto a paísescomo los Estados Unidos.Es así que en la actual coyunturaque vive el país, sería bueno que lamayoría de los colombianos se quita-rán la venda de los ojos y dejaran deseguir ciegamente a gobiernos que apesar de combatir a grupos armadosal margen de la ley no representanmayor progreso o desarrollo paralos colombianos; obviamente lasguerrillas tampoco representan unaalternativa viable ni objetiva, por lotanto, el pueblo y los intelectualesde nuestro país están llamados a em-prender el camino de construir alter-nativas ciudadanas independientesdesde unas raíces profundas capacesde aglutinar a la población y de ha-cer una especie de borrón y cuen-ta nueva en cuanto a la cultura y lacosmovisión de la gente porque sólodesde allí podrá surgir una verdaderaposibilidad de progreso integral paralos colombianos.
La academia debe aportar ala construcción de una solución a la etrna violencia que vive el país
La injusticia social, la exclusión, elmarginamiento y la corrupción de losgobernantes, han sido las motivacionesde todos los fenómenos de violencia ennuestro país,
Por: Yony Mosquera
Trabajador Universidad de Nariño
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