Opinión
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San Juan de Pasto
Número 5 / Oct del 2008
Julián Sabogal Tamayo
Docente FACEA Udenar
La Crisis Mundial y la TeoríaOrtodoxa
La teoría económica en Aprietos
La caída de las acciones en la bolsa de valores no es más que un síntoma de la crisis propiamente dicha, pero no es menos ciertoque en economía los síntomas repercutan a su vez sobre la enermedad
L
a actual crisis mundial noes una simple crisis finan-ciera, como comúnmen-te se presenta, sino unacrisis de la economía con todossus componentes. La forma deexistencia de la economía capita-lista es el ciclo económico, queimplica tres fases fundamentales:auge, crisis y depresión, estas fa-ses se condicionan mutuamente.Las crisis económicas en el ca-pitalismo no están causadas porla escasez, como sucedía porejemplo con las hambrunas de laedad media, en la sociedad mo-derna las crisis son causadas porla abundancia; es precisamenteel aumento del capital que en unmomento determinado se haceimposible invertir en forma renta-ble lo que desencadena una se-rie de fenómenos negativos parala economía, como la caída enla producción, el desempleo, ladisminución de la demanda, etc.La teoría tradicional, que acos-tumbra tomar cada componentede un fenómeno por separado,habla unas veces del crecimien-to del PIB, otras de crisis, sin en-contrar las interrelaciones inter-nas. Los gobiernos por su partesuelen atribuir los años de vacasgordas a los éxitos de sus políti-cas y los años de vacas flacas ala situación mundial. Es el casode las autoridades económicascolombianas, que en el año 2007insistían en que la seguridad de-mocrática explicaba el alto creci-miento del PIB y ahora no dicennada al respecto, en vista de labaja en dicho crecimiento. A mimodo de ver, ni un fenómeno niel inverso dependen de las políti-cas particulares de los gobiernos,sino del movimiento cíclico de laeconomía capitalista.El movimiento de los papelesen bolsa o las transacciones vir-tuales, en una palabra el capitalficticio, suele representar en for-ma más escandalosa los sínto-mas de una economía enferma.Es por eso que la mayor parte delos analistas sólo ven la crisis enla Bolsa de valores. Además, latendencia de la economía mun-dial es al aumento de títulos valo-res, movimiento de papeles, muypor encima del movimiento de laeconomía real. Esto es así porqueel fin del modelo imperante esel lucro, no es la producción debienes para el consumo humano,y es más fácil obtener interesesdel capital a préstamo o con lacompra de acciones, que crearempresas. En la actualidad, porcada peso que se mueve (pasade una mano a otra) en la com-pra de un bien o un servicio, hayveinte pesos que se transan consolo movimiento de papeles otransacciones virtuales; es decir,solo menos del cinco por cientode las transacciones prestan al-guna utilidad, el otro 95% soloproducen intereses al propieta-rio, pero ninguna utilidad para lapoblación. En otras palabras, laeconomía actual del mundo estálejos de interesarse por la satis-facción de algún tipo de necesi-dad de los humanos.La caída de las acciones en labolsa de valores no es más queun síntoma de la crisis propia-mente dicha, pero no es menoscierto que en economía los sínto-mas repercutan a su vez sobre laenfermedad, de la misma maneraque una fiebre, que es sólo unsíntoma, después de ciertos lími-tes puede constituirse en causade nuevos males.En la actual crisis, una de lasprincipales víctimas ha sido lateoría ortodoxa. El pensamientoeconómico dominante, es decir,el pensamiento neoclásico, queincluye prácticamente a todoslos premios Nobel de Economía,ha defendido una verdadera mer-cadolatría; su predicamento eraque el mercado resolvía todoslos problemas en forma automá-tica. Uno de los defensores deesta doctrina, desde el Estado, el
La actual crisis mundial no es unasimple crisis fnanciera, como comúnmente sepresenta, sino una crisis de la economía contodos sus componentes.
presidente Ronald Reagan afirmóque “el Estado no es la solución,sino el problema”. La práctica,por su parte, con el actual de-rrumbe de la economía mundial,empezando por los países centra-les, dejó en claro que el mercadoes impotente ante los problemasfundamentales de la economía.De paso, el llamado “Consensode Washington”, construido so-bre las mismas bases teóricas eimpuesto a los países de la peri-feria, como Colombia, tambiéndebe derrumbarse.No obstante lo anterior, losmismos analistas defensores dela consigna: “menor Estado esmejor Estado”, ahora salen, sinsiquiera ruborizarse, a reclamarlea los Estados por no haber esta-blecido los controles suficientesal sector financiero y haberlepermitido la anarquía que, segúnellos, se constituyó en la causa dela crisis actual.A diferencia de lo que afirmanla mayor parte de las noticias, yovoy a afirmar que la actual es unade las crisis cíclicas, propias delsistema capitalista, y que la quie-bra de bancos no es más que unade sus manifestaciones. La bajaen la demanda y, por lo tanto, enla producción y en el empleo yaestaba presente en Europa y enEstados Unidos desde hace va-rios meses. Como es lógico, laquiebra del componente finan-ciero de la economía ahora sevolverá sobre sus propias causasy empeorará la situación en elsector real de la economía.El Estado por su parte, ahoraque los banqueros le piden ayu-da, sale en su salvamento con eldinero de los contribuyentes; lohace con el argumento de quecon la quiebra de los bancos su-fre la población. Uno podría pre-guntarse, si la intención del Go-bierno es ayudar a la población,por qué no le entrega el dineroa la gente necesitada. Tomemosun ejemplo: en Estados Unidosun millón de familias han perdi-do su vivienda o están en trancede hacerlo; el Gobierno podríacomprar esas viviendas (la mayo-ría están en remate a bajo precio)con una décima parte del dineroque le va a entregar a los banque-ros, además de que esto no les vaa servir de nada a estos porqueen pocos días perdieron cuatroveces más de lo que Bush pien-sa darles. Muchos analistas con-sideran que entregar cualquiercantidad de dinero en estos mo-mentos a banqueros en quiebraes como depositarlo en un sacosin fondo.Para nuestro caso, no es muycierto lo que afirman algunosintegrantes del gobierno colom-biano, quienes insisten en el su-puesto blindaje de la economíacolombiana frente a la crisis. Laeconomía de nuestro país formaparte de la economía capitalistamundial y como tal, cuenta conlos mismos riesgos, sin contar conque los índices económicos ennuestro país ya venían a la baja.Son varias las vías por las cua-les Colombia puede ser víctimadel terremoto económico, cuyoepicentro se sitúa en los paísesdesarrollados; entre ellas las si-guientes: la mayor parte de nues-tras reservas internacionales hansido prestadas a Estados Unidos,a través de la compra de sus bo-nos del tesoro; en Colombia haybancos de propiedad extranjera,si su casa matriz se quiebra, tam-bién lo harán sus sucursales y losahorradores de aquí también per-derán sus ahorros; la crisis en lospaíses del centro significa menoscompras de nuestras exportacio-nes; el aumento del desempleoen los países desarrollados signi-fica menos volumen de remesasde los colombianos que trabajanen esos países. Estos son solounos ejemplos. En general, enAmérica Latina se agudizará tam-bién la crisis económica, a no serque sus gobernantes se decidana tomar medidas conjuntas quepermitan cortar la dependenciarespecto a los grandes países delcentro. Tal vez sea hora de vol-ver a mirar hacia dentro.
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