hacia los lados opuestos de las células (23, uno de cada par, a cada lado), y la célula sedivide entonces en dos. Cada nueva célula sexual contiene, así, una nueva distribución delmaterial hereditario creada por la combinación de los cromosomas homólogos -es decir,los cromosomas portadores de genes similares-, procediendo unos de la madre y el restodel padre en una proporción aleatoria. El hecho de que los cromosomas se distribuyan independientemente durante la divisiónreduccional (fig. 2.4) de las células sexuales (la reducción de 46 cromosomas a 23) es unprincipio básico de la genética. La distribución independiente significa que la informaciónhereditaria de un cromosoma se transmite con independencia de la información queporten los demás cromosomas. También significa que, aunque la mitad de nuestroscromosomas proceden de nuestro padre y la otra mitad de nuestra madre, no haygarantía alguna de que una cuarta parte proceda de cada uno de nuestros abuelos, y noes probable que una octava parte, exactamente, proceda de cada uno de nuestrosbisabuelos. Es muy probable que algunos de los 64 antepasados directos de la sextageneración ascendiente no hayan aportado ningún cromosoma a nuestros 23 pares. Estodebería tener un efecto moderador en las personas que se deleitan en hacer remontar sus “raíces” más allá de la cuarta generación hasta la realeza, los primeros pobladores u otrosdignatarios. La situación sería incluso más lúgubre para estos genealogistas si no fuera por el hecho deque los cromosomas homólogos intercambian segmentos (genes) entre sí. Este fenómenose llama sobrecruzamiento [crossing over], y se produce justo antes de la divisiónreduccional en el momento en que los 23 pares de cromosomas se alinean en el centro dela célula (fig. 2.5). Debido al sobrecruzamiento, los cromosomas que aporta unantepasado concreto no permanecen intactos a lo largo de todas las generaciones. Así,varios antepasados diferentes pueden aportar genes a cada uno de los 46 cromosomasposeídos por uno de sus descendientes, quedando abierta la posibilidad de que cada unode los 64 antepasados pudiera haber aportado algunos genes a sus descendientes porlínea directa de la sexta generación. Sin embargo, es sumamente improbable que suaportación fuera exactamente de 1/64.Genotipo y fenotipo Cuando los genes en el mismo locus de un par de cromosomas homólogos contieneexactamente la misma información, se dice que el individuo es homocigoto para elcarácter controlado por este gen. A menudo, sin embargo, los dos genes diferiránligeramente. Se dice entonces que el individuo es heterocigoto. Los genes varianteslocalizados en un locus determinado se denominan alelos. Como la distribución de los cromosomas en las células sexuales se rige por el azar, esposible predecir las proporciones probables con las que dos o más alelos acaecerán en loshijos de padres y madres cuyos tipos genéticos se conocen. Por ejemplo, supongamos quehay dos alelos en un locus: A y a. Debido a los procesos responsables de la distribuciónindependiente, esto significa que se pueden producir tres tipos de individuos: AA, Aa y aa.Cada una de estas combinaciones se llama genotipo. Se puede calcular la proporción conla que se producirán los genotipos mediante un sencillo mecanismo conocido comocuadrado de Punnett. Si un óvulo y un espermatozoide tienen la misma probabilidad deposeer ambos alelos, el cigoto tienen un 50 por 100 de probabilidades de ser heterocigoto
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