Laura y Juan se pusieron cada uno los materiales de seguridad. Jose les dio a ambos unas carpetas para poder escribir. Poco después entraron tambiéncon mucha cautela, llegando hasta nosotros sin ningún problema.-Tomad-me dijo Laura dándome dos carpetas.Le di una de las carpetas a Daniel y la otra me la quedé yo. Abrí la carpeta ycogí el bolígrafo que había en su interior.-De acuerdo. Debemos dividirnos el cofre. Laura haz la parte izquierda. Juan,tú la derecha. Yo la parte de atrás. Y tú Elizabeth elige la parte delantera oarriba-dijo Daniel.-Haré ambas-le respondí mientras me agachaba para ver mejor los jeroglíficos.Daniel no puso ninguna objeción a lo que dije. Poco después se pusieron a examinar los jeroglíficos de la parte del cofre que les había sido asignada por Daniel, incluído él. Era extraño, mientras examinaba aquellos jeroglíficosme sentía diferente, no sabría cómo explicarlo, pero era como si aquello fuese familiar para mí.Pasaron varias horas. Juan y Laura habían terminado de traducir sus respectivos jeroglíficos y Daniel estaba terminando de hacerlo. Mientras yo seguíatrabajando. Me dolía la espalda y las piernas de estar agachada, además tenía mucha sed, pero no podía parar ahora a descansar, debía terminar la traducción.-Toma-oí que me decía Daniel.Al levantar la mirada vi que Laura y Juan habían salido de la sala, y Daniel me estaba ofreciendo una cantimplora con agua. Me levanté endolorida y cogí la cantimplora.-Gracias-le dije a Daniel.Comencé a beber. El agua me caía por la camiseta, mojándome toda. Realmente necesitaba refrescarme. Daniel me cogió la cantimplora dejándola en elsuelo. Se agachó y cogió mi carpeta para ver mis anotaciones.-Si quieres irte puedes hacerlo. Aún me queda una parte del cofre por traducir-le dije.-No. Te dije que siempre estaría a tu lado y eso voy a hacer-me repsondió antes de ponerse a examinar lo que faltaba por traducir.
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