3
“Unilowski deseaba mostrar el desarr
ollo y la maduración de un niño en un mundosevero y malo. Gombrowicz, todo lo contrario: quiso reducir las cuestiones de la vida ylas cuestiones sociales a la época de la niñez, a la esfera de los reflejos subconscientes.Unilowski era un escritor que iba justamente en la dirección opuesta a Gombrowicz y
sus adeptos (...)”
Los modales en la Polonia del joven Gombrowicz habían llegado a un punto extremo.Cuentan que en esa época un caballero, después de haber entrado a un baño público, sedio cuenta de que no tenía papel. Trepó el tabique que lo separaba del baño contiguo:
–
Permítame que me presente. Soy el señor X. ¿Puede darme un trozo de papel? El otrocaballero trepó también la pared:
–
Encantado. Soy el señor Y. Aquí tiene papel.Lamentablemente, la pobreza polaca también tenía características extremas.
“Lo que sí saltaba a la vista era el proletariado. El pueblo comenzaba a comprender: en
Occidente no existía el proletariado, al menos no en el sentido polaco del término.Había trabajadores intelectuales y trabajadores físicos pero, por lo general, la miseria noalcanzaba un estado tan grave como para crear de verdad una nueva categoría dehombres, otra clase. Unas criadas descalzas como las veíamos en Varsovia era algo
inconcebible en París”
Con esta mezcla contradictoria de modales y de miseria Gombrowicz se acercó a dos delos artistas de origen proletario más importantes de Polonia. Él no estaba acostumbradoa tipos como Rudnicki o Unilowski, eminentes en ciertos aspectos y en otroscompletamente incultos.Las tradiciones de la generación anterior de literatos gentlemen, compuesta por unosseñores educados y pulidos, estaba aún muy arraigada en Gombrowicz.
“Casi no frecuentaba lugares nocturnos. El alcohol no me llamaba demasiado la
atención, el baile tampoco, y los frecuentadores de los diversos dancings, tanto los
hombres como las mujeres, me parecían poco interesantes (...)”
“Esa vida dorada sobre el fondo de la miseria varsoviana era demasiado chocante, más
de una vez percibí un sentimiento de odio en los ojos de los obreros que reparaban el pavimento en la madrugada, cuando nosotros vestidos con nuestros abrigos de pielessalíamos de los locales y llamábamos a unos taxis (...) En realidad estos personajesestaban en ocasiones en las últimas y les faltaba dinero para cubrir los gastos más
indispensables (...)”“También pasaba a veces que cuanta más fortuna tenía uno, tantas más penas. Mi
miserable ingreso de intelectual me permitía salir al extranjero cuando me daba la gana,mientras que mis diversos tíos, grandes terratenientes, no podían moverse de su sitiovigilando sus impuestos y pagos, y corriendo detrás de los préstamos (...) En cuanto amí, las veces que asomé la nariz por allí, fue siempre en compañía de artistas que eranexcepcionalmente
lentos en pagar (...)”
A Zbigniew Unilowski, un novelista reportero proveniente de una familia muy humilde,Gombrowicz lo había conocido en un dáncing varsoviano. En esa época se lo veía aUnilowski como el mayor escritor polaco del futuro, y hasta el mismo mariscalPilsudski lo admiraba.Aunque Gombrowicz lo apreciaba como persona y como artista no tenían gran cosa encomún, estaba frente a un proletario que había ascendido en la escala social gracias a sutalento e inteligencia. Desde muy joven había entrado a un ambiente totalmente
Leave a Comment