Conocida es ya la interesada política delos Estados Unidos en materia de rela-ciones internacionales; aún más conoci-do es lo funcional que es el régimen ac-tual para los intereses del gran capitalenmarcado en la “globalización”.El poco democrático, por tanto uribista,acuerdo militar entablado con EEUU esno sólo una muestra ello; es además unhecho más de un largo proceso de vulne-ración de la soberanía nacional –llamadoPlan Colombia- . Es paradójico, pues delnorte se asegura que se actúa defendien-do la soberanía e intereses de su país,hecho que nuestra oligarquía en el poder acepta – así cueste sacrificar la nuestra- ,pues su interés apunta hacia el mercadoglobal y no a las necesidades reales dela gran mayoría de la población; mayoríaque es en ultimas la más afectada y pro-bablemente la que sí valora en algo el te-rritorio de la nación en la que son explo-tados y por la que luchan decididamente.Bajo la bandera de enfatizar en la luchacontra el terrorismo y el narcotráfico,más la creencia de que así se logrará lapaz, no se esconde solo una pésima lec-tura de la historia y condiciones del con-flicto social y político que vive el país; esevidente el interés yanqui por aumentar su presencia, control y vigilancia en elpaís y de Latinoamérica en general. Esclaro el papel estratégico del país en elpanorama económico – riqueza natural –y mucho más en el mapa político latinoa-mericano, en el que se configuran variasvictorias de históricas luchas popula-res – Ecuador, Bolivia, Venezuela-, vic-torias que potencialmente pueden“desestabilizar” los planes del imperiopara su patio trasero.Este hecho no debe ser entendido co-mo algo aislado, es un paso más enunos planes que responden a una vi-sión estratégica de EEUU; no podemoscreer que dichos planes son de coope-ración, la historia ha demostrado cuantozuda es esa afirmación; mucho me-nos que la solución a los problemas delpaís consiste en la erradicación de cul-tivos, de la insurgencia, de la protesta.Una propuesta de paz en esos términossólo le es útil a los intereses yanquis,sólo es sostenible en un pueblo disci-plinado por la fuerza y la represión, esuna paz que sacrifica la libertad y ga-rantiza la rapiña del mercado. En ulti-mas no garantiza la paz, garantiza laseguridad; la seguridad para“globalizarnos”. Hace 106 años ocurriócon Panamá. La historia del país no pa-rece repetirse, parece nunca cambiar.Por:Grupo de Estudio y Debate PolíticoIván Ortiz grupodeestudiosivanortiz@gmail.com
SABÍAS QUE…
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Desde la Base de Palanquero un avión C-17 puede volar por toda Suramérica sin re-abastecerse.
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En Colombia ya hay gringos metidos en 3 bases (3 Esquinas, Larandia, Arauca) a lasque se suman las 7 que incluyen el último acuerdo con Estados Unidos.
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Los aviones que traerán los gringos no pueden ser detectados por radar (como si laguerrilla o los Rastrojos tuvieran radares)
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Un par de soldados gringos violaron una niña en Melgar hace unos años y andan libresporque la inmunidad que los cobija no permitió que los juzgara nadie en Colombia.
Las bases son nuestras, el país de ellos
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