Henry Tantaleán3
En los últimos veinte se ha desarrolladoun interés por entender la relación entre laarqueología y la política, sobre todo desdela denominada arqueología postmodernaque asume, entre otras cosas, la existenciade una subjetividad implícita en las narra-tivas arqueológicas (Shanks y Tilley 1987,1992; Hodder 1994). Otras perspectivas,no tan “vanguardistas” y “radicales,” yahabían abordado esa cuestión (e.g., Childe1933; Lumbreras 1974a; Clark 1980:229-240; Trigger 1984; Patterson 1986; Fowler1987). En el Perú la relación entre arqueo-logía y política también ha sido discutida(Burger 1989, 1992; Aguirre 2001; Tanta-leán 2005, 2006; Kaulicke 2006; Mesías2006; Segura 2006) aunque el país fue unode los grandes ausentes en la compilacióncontemporánea mejor conocida de estudiossobre arqueología y nacionalismo (Kohl yFawcett, eds.,1995).
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En este artículo dis-
cutiré algunos temas signicativos para
empezar a llenar el vacío en ese debate enel Perú pero, sobre todo, para comenzar
a reexionar sobre las implicaciones delas agendas políticas ociales estatales en
nuestra praxis arqueológica, traducidasen interpretaciones relativistas y subjeti-vas del pasado que son reproducidas pormedios educativos y de difusión pública.Para conseguir este objetivo evitaré haceruna exégesis de la ideología nacionalista(Oyuela 1994:6; Smith 2001:442; Lull
et al
. 2006:34) como algo separado de susproductores/as, es decir, como una esenciainmanente que se contagiaría a la sociedad
2 Véanse Oyuela (1994), Politis (1995) yPolitis y Pérez (2004) para una síntesis delas cuestiones relacionadas con este temaen Latinoamérica.
Palabras clave: praxis, ideología, nacionalismo, hegemonía, cultura, civilización / Palavraschave: praxis, ideologia, nacionalismo, hegemonia, cultura, civilização. Recibido: julio 26, 2007; aceptado: octubre 14, 2007 / Recebido: julho 26, 2007;aceito: outubro 14, 2007.
o que solamente se impondría desde lasinstituciones estatales. Trataré de llenar esevacío desde una perspectiva que no tomeen cuenta los nacionalismos ocurridosen el Perú como ideologías sólidas quetrascendieron en el tiempo sino, más bien,como fenómenos sociales ocurridos dentrode una situación post-colonial y desde lasprácticas de sus principales actores socia-les, cada uno con intereses subyacentes ensus posiciones teóricas (materializados ensus publicaciones o actividades públicas).Así puedo superar la dialéctica idealistaque separa las ideologías de sus gestoresy comenzar a entender la historia de laarqueología peruana como una pugna entrepersonas de carne y hueso, representando agrupos de interés (Anderson 1997:21) quedesarrollaron hipótesis, planteamientose ideas desde su propio espacio de vida(praxis). El nacionalismo también puedeesconder movimientos creados desde lapoblación, con diferentes fortunas, y en-mascarar (como la mayoría de ideologíasdominantes) el aprovechamiento de lafuerza popular.Los personajes que me sirven para ejem-
plicar el planteamiento tuvieron ciertas
aptitudes y actitudes --“personalidades,”según Trigger (1995:266)-- que los erigie-ron en líderes carismáticos de su momentohistórico. Su individualismo los convirtióen portavoces momentáneos y mediáticosque no dejaron una escuela teórica tras suéxito en la arena arqueológica, aunque eseno haya sido su objetivo principal
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e, incluso,las condiciones sociopolíticas lo hayan im-pedido. La arqueología nacionalista necesitófactores internos y externos a la disciplina
3 Pero véase Astuhuamán (2004).
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