Y entonces una voz en la garganta con sabor a vida fue construyendo sobrela piel la despedida mientras sus ojos recitaban al final, dejando en suslabios la humedad de otro combate por la vida, era el eco de Manueldesbordando una bandera. Tal vez ir a donde Omaira no sea una respuestaque llene de optimismo, porque quizá el hijo de las entrañas es másimportante para el simbolismo de un compromiso... que seguir, que el mismohijo ya evidente al que se le busca parecido.A veces queremos perdernos en la urgencia de desnudarnos por completo yel lenguaje de la historia ayuda a declinar las sensaciones. Nosencontramos de repente con una ilusión que podemos construir comolectores pero que se nos desbarata cuando el sueño al escucharlo tanreal......Como una ficha desencajada, extraña al laberinto de los misterios la verdaddel movimiento estudiantil nos rompe el mito, no hace olvidar los golpeteosde Camilo en el vientre de Manuel y los pasos de Omaira atravesando lamontaña.MANUEL RESTREPO(Notas de bolsillo)