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León Trotsky, el organizador de la victoria
autor Karl Radeklunes, 09 de julio de 2007
Publicado en Pravda, nº 58, 14 de marzo de 1923, p. 4 La historia ha preparado a nuestro partido para diferentes tareas. Por más defectuoso que sea nuestro aparato delestado o nuestra actividad económica, todo el pasado del partido lo ha preparado psicológicamente para la creación de unnuevo orden en la economía y para un nuevo aparato del estado. La historia incluso nos ha preparado para ladiplomacia. No hay casi necesidad de mencionar que la política mundial siempre ha interesado a los marxistas. Fueronlas negociaciones sin fin con los mencheviques las que perfeccionaron nuestra técnica diplomática y fue durante estasviejas luchas que el camarada Chicherin2 aprendió a elaborar notas diplomáticas. No hemos hecho más que comenzara comprender el milagro de la economía. Nuestro aparato del estado cruje y gime. Sin embargo, en un único terrenohemos logrado un gran éxito: en nuestro Ejército Rojo. Su creador, su voluntad central, el camarada L. D. Trotsky. El viejo general Moltke3, el creador del ejército alemán, hablaba a menudo del peligro que acarreaba que la pluma delos diplomáticos no confiscara el trabajo de sable del soldado. Los guerreros en el mundo entero -y aunque hayahabido autores clásicos entre ellos- siempre opusieron la pluma a la espada. La historia de la revolución proletariamuestra cómo se puede forjar nuevamente una pluma en espada. Trotsky es uno de los mejores escritores del socialismomundial, pero sus cualidades no le han impedido convertirse en el jefe, el organizador dirigente del primer ejércitoproletario. La pluma del mejor publicista de la revolución se ha forjado nuevamente en espada. La pobreza de literatura militar La literatura del socialismo científico casi no ayudó al camarada Trotsky en la resolución de los problemas que el partidoafrontaba cuando estaba amenazado por el imperialismo mundial. Si se considera el conjunto de la literatura socialistade pre-guerra, no se encuentran -a excepción de algunas obras poco conocidas de Engels4, algunos capítulos de su Anti-Duhring, consagrados al desarrollo de la estrategia y algunos capítulos del excelente libro de Mehring sobre Lessing,consagrados a la actividad guerrera de Federico el Grande5 - más que cuatro obras sobre el tema militar: el folleto deAugust Bebel sobre la milicia, el libro de Gaston Moch sobre la milicia, los dos volúmenes de la historia de la guerra deSchulz y el libro de Jaurès dedicado a la propaganda a favor de la idea de las milicias en Francia6. Exceptuando loslibros de Schulz y de Jaurès, que son de un gran valor, todo lo que la literatura socialista ha publicado sobre temasmilitares desde la muerte de Engels no ha sido más que un diletantismo malo. Pero incluso las obras de Schulz y deJaurès no aportan ninguna respuesta a las preguntas que se le plantearon a la revolución rusa. El libro de Schulz exponíael desarrollo de las formas de estrategia y organización militar desde siglos atrás. Era un intento de aplicación del métodomarxista a la investigación histórica, que se terminaba en el período napoleónico. El libro de Jaurès -lleno de un bríodeslumbrante- muestra su gran familiaridad con los problemas de organización militar pero tiene un defecto fundamental:este talentoso representante del reformismo quería hacer del ejército capitalista un instrumento de defensa nacional yeximirlo de su función de defensa de los intereses de la clase burguesa. Por ende, no ha logrado aprehender la tendenciadel desarrollo del militarismo y ha llevado hasta el absurdo la idea de la democracia en la cuestión de la guerra, en lacuestión del ejército. El origen de la concepción del Ejército Rojo Ignoro en qué medida el camarada Trotsky se había ocupado antes de la guerra de las cuestiones del arte militar. Creoque no es de los libros de donde ha sacado su talentoso conocimiento sobre este tema, sino que recibió un impulso enesa dirección en la época en que era corresponsal de la guerra de los Balcanes, ese ensayo general de la gran guerra.Es probable que haya profundizado este conocimiento de la técnica de la guerra y del mecanismo del ejército durantesu estadía en Francia (durante la guerra) desde donde enviaba sus brillantes compendios a la Kievskaia Mysl. En estetrabajo se puede ver cómo llegó a aprehender magníficamente el espíritu del ejército. El marxista Trotsky no veíaúnicamente la disciplina exterior del ejército, los cañones, la técnica. Veía los seres vivos que cargan los instrumentosde guerra, veía las oleadas de ataque. Trotsky es el autor del primer folleto que da un análisis detallado de las causasde la degeneración de la [Segunda] Internacional. Aún en presencia de esta gigantesca degeneración, Trotsky no perdió sufe en el futuro del socialismo; por el contrario, se convenció profundamente que todas estas cualidades que la burguesíase esfuerza en cultivar en el proletariado con uniforme, para asegurarse su propia victoria, se volverían rápidamentecontra ella y servirían de base, no sólo a la revolución, sino también a los ejércitos revolucionarios. Uno de los documentosmás notables de su comprensión de la estructura de clase del ejército y del espíritu del ejército, es el discurso quepronunció, creo, ante el primer Congreso de los Soviets y en el Consejo de Obreros y Soldados de Petrogrado, respectode la ofensiva de Kerensky en julio. En este discurso, Trotsky predijo la caída de la ofensiva no solamente sobre la base
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de la técnica militar, sino a partir de un análisis político de la situación en el ejército. "Ustedes (y se dirigía a los mencheviques y a los socialistas revolucionarios) exigen del gobierno una revisión de losobjetivos de guerra. Haciendo esto, ustedes le dicen al ejército que las antiguas metas de guerra, en nombre de lascuales el zarismo y la burguesía han exigido sacrificios inusitados, no correspondían a los intereses del campesinado ydel proletariado rusos. Ustedes no llegaron a la revisión de los objetivos de guerra. No tienen nada para reemplazar al zary a la patria y, sin embargo, le piden al ejército derramar su sangre por esta nada. No se puede combatir por nada yvuestra aventura terminará en un desastre". El secreto de la grandeza de Trotsky como organizador del Ejército Rojo reside en su actitud respecto a estascuestiones. Todos los grandes escritores militares subrayan el significado enorme y decisivo del factor moral en la guerra. La mitaddel gran libro de Clausewitz está dedicada a esta cuestión y toda nuestra victoria en la guerra civil se debió al hecho queTrotsky sabía aplicar su conocimiento del significado del factor moral en la guerra a nuestra realidad. Cuando el viejoejército zarista se descompuso, el ministro de guerra del gobierno de Kerensky, Verkhovsky7, propuso la desmovilizaciónde las clases de mayor edad, la reducción parcial de las autoridades militares en la retaguardia y la reorganización delejército por medio de la introducción de nuevos elementos jóvenes. Cuando tomamos el poder y las trincheras sevaciaron, muchos de ellos nos hicieron la misma proposición. Pero esta idea era pura utopía. Era imposible reemplazar elejército zarista en huida por fuerzas frescas. Estas dos olas se cruzarían y se dividirían unas con otras. Había quedisolver completamente al antiguo ejército; no se podía construir un nuevo ejército más que sobre el grito de alarmalanzado por la Rusia soviética a los obreros y a los campesinos, para defender las conquistas de la revolución. Cuando en abril de 1918, los mejores oficiales zaristas que quedaban en el ejército luego de nuestra victoria sereunieron para elaborar, con nuestros camaradas y algunos representantes militares de los Aliados, el plan deorganización del ejército, Trotsky escuchó sus planes durante varios días -recuerdo perfectamente esa escena- en silencio.Eran planes de gente que no comprendía la sublevación que estaba por producirse frente a ellos. Cada uno de ellosrespondía a la pregunta de cómo organizar un ejército sobre el antiguo modelo. No habían comprendido la metamorfosisdel material humano sobre el que el ejército está fundado. ¡Cómo se han reído los expertos militares de las primerastropas de voluntarios organizadas por el camarada Trotsky en calidad de Comisario de Guerra! El viejo Borissov8, unode los mejores escritores militares rusos, no dejaba de repetir a los comunistas con los que estaba obligado amantenerse en contacto, que nada saldría de esta iniciativa, que el ejército sólo podía construirse sobre la base de laconscripción general y mantenerse por una disciplina de hierro. No alcanzaba a aprehender que las tropas de voluntarioseran los pilares de fundación sobre los que debía erigirse la estructura de conjunto, y que las masas campesinas yobreras no podrían ser ganadas nuevamente para la guerra a menos que estuvieran confrontadas a un peligro mortal.Sin creer ni por un instante que el ejército voluntario podía salvar a Rusia, Trotsky lo organizó como el aparato quenecesitaba para crear el nuevo ejército. La utilización de especialistas burgueses Pero el genio de organización de Trotsky y la audacia de su pensamiento se expresan más claramente aún en suvaliente decisión de utilizar a los especialistas militares para crear el ejército. Todo buen marxista sabe muy bien quenecesitamos la ayuda de la vieja organización capitalista para construir un buen aparato económico. Lenin defendía estaproposición con gran determinación en sus discursos de abril sobre las tareas del poder soviético. Y esta idea no ha sidopuesta en duda en los círculos experimentados del partido. Pero, por el contrario, la idea que podríamos crear uninstrumento para la defensa de la república, un ejército, con la ayuda de los oficiales zaristas se chocaba contra unaobstinada resistencia. ¿Quién podía pensar en rearmar a estos oficiales blancos que acababan de ser desarmados?Muchos camaradas planteaban de este modo la pregunta. Me acuerdo de una discusión en la redacción del Kommunist, elórgano de los que llamábamos "comunistas de izquierda", para quienes la cuestión de la utilización de oficiales de carreralos conducía al borde de la escisión. Y los redactores de ese periódico estaban entre los teóricos y los prácticos mejorformados del partido. Basta con citar los nombres de Bujarin, Ossinsky, Lomov, Iakovleva9. Había mucha hostilidad aúnen el amplio ambiente de nuestros camaradas militares, reclutados durante la guerra para nuestra organización militar. Ladesconfianza de nuestros responsables militares no pudo disiparse, su consentimiento adicto a la utilización del saber delos antiguos oficiales, más que gracias a la ardiente convicción de Trotsky, a su fe en nuestra fuerza social; su creenciaque podíamos sacar beneficio de la ciencia de los expertos militares sin permitirles, por ello, que nos impongan supolítica, la certeza, finalmente, que la vigilancia revolucionaria de los obreros avanzados le permitiría poner fin a todointento contrarrevolucionario que emanara de los oficiales de carrera. 
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La energía magnética de Trotsky Para poder vencer, era necesario que el ejército fuera dirigido por un hombre con voluntad de hierro, y que este hombreno solamente tenga la confianza plena del partido, sino también la capacidad de subyugar al enemigo que estáobligado a servirnos por medio de esta voluntad de hierro. Pero el camarada Trotsky no sólo logró subordinar bajo suenergía a los oficiales superiores del grado más elevado. Hizo más: logró ganar la confianza de los mejores elementosentre los expertos militares y convertirlos, de enemigos de la revolución soviética en partidarios profundamenteconvencidos. Fui testigo de semejante victoria de Trotsky en la época de las negociaciones de Brest-Litovsk. Losoficiales que nos habían acompañado a Brest-Litovsk guardaban una actitud más que reservada con respecto anosotros. Desempeñaban su papel de expertos con la mayor arrogancia, convencidos de asistir a una comedia que noserviría más que para abrir una transacción comercial después de un largo tiempo, arreglada entre los bolcheviques y elgobierno alemán. Pero la forma en que Trotsky llevó la lucha contra el imperialismo alemán, en nombre de losprincipios de la revolución rusa, forzó a todos los humanos presentes en la sala a admitir la victoria espiritual y moral deeste eminente representante del proletariado ruso. La desconfianza de los expertos militares con respecto a nosotros sedesvaneció a medida en que se desarrollaba el gran drama de Brest-Litovsk. Recuerdo la noche en que el almirante Altvater10 -luego fallecido- uno de los oficiales superiores del antiguo régimen,que comenzaba a ayudar a la Rusia soviética, no por razones de miedo, sino de conciencia, entró en mi habitación y medijo: "Vine aquí porque ustedes me obligaron. No les he creído. Pero ahora voy a ayudarlos y haré mi trabajo comonunca antes porque tengo la profunda convicción de servir a mi patria". Es una de las mayores victorias de Trotsky, quienfue capaz de hacer compartir a otros su convicción de que el gobierno soviético lucha realmente por el bienestar delpueblo ruso, incluso por quienes han venido de campos hostiles y por la fuerza. Demás está decir que esta granvictoria en el frente interno, esta victoria moral sobre el enemigo, no es sólo el resultado de la energía de hierro de Trotskyque le ha valido el respeto universal; no sólo es el resultado de la profunda fuerza moral, del alto grado de autoridad, aúnentre los medios militares, que este escritor socialista y tribuno del pueblo, ubicado por la voluntad de la revolución a lacabeza del ejército, ha sido capaz de conquistar. Exigía también la abnegación de decenas de miles de nuestroscamaradas en el ejército, una disciplina de hierro en nuestras propias filas, un esfuerzo y una tensión permanentes paraalcanzar nuestros objetivos; también exigía ese milagro que esta masa de seres humanos que, apenas ayer, huían delos campos de batalla, retomara hoy las armas, en condiciones más que difíciles, para la defensa de su país. Es unhecho innegable que estos factores políticos y psicológicos de masas juegan un rol importante. Pero la expresión másvigorosa, la más concentrada y la más impresionante de esta influencia se encuentra en la personalidad de Trotsky.Aquí, la revolución rusa ha actuado por intermedio del cerebro, del sistema nervioso y del corazón del mayor de susrepresentantes. Cuando comenzó nuestra primera prueba militar, con Checoslovaquia, el partido, y con él su dirigente,Trotsky, demostró cómo el principio de la campaña política -como ya lo había enseñado Lassalle- podía ser aplicado a laguerra, al combate con "argumentos de acero". Hemos concentrado sobre la guerra todas nuestras fuerzas morales ymateriales. Todo el partido había comprendido que era necesario. Pero también esta necesidad encontró su expresiónmás elevada en la personalidad de acero de Trotsky. Después de nuestra victoria sobre Denikin en marzo de 1920,Trotsky dijo a la conferencia del partido: "Hemos destruido toda Rusia para vencer a los Blancos". Encontramosnuevamente en estas palabras la concentración sin igual de la voluntad necesaria para la victoria. Nos hacía falta unhombre que fuera la encarnación del grito de guerra, un hombre que se convierta en el toque de alarma, la voluntad queexige a cada uno y a todos la subordinación total a la gran necesidad sangrienta. L. D. personifica la revolución Únicamente un hombre trabajando como Trotsky, cuidándose tan poco como Trotsky, que puede hablar a los soldadoscomo sólo Trotsky puede hacerlo, solamente un hombre así podía ser el abanderado del pueblo trabajador en armas. Hasido todo esto, en una sola persona. Ha reflexionado sobre los consejos estratégicos dados por los expertos militares ylos ha combinado con una evaluación correcta de la relación entre las fuerzas sociales; ha sabido unir en un movimientoúnico los avances de catorce frentes, de diez mil comunistas que informaban el cuartel general sobre lo que era enrealidad el ejército y sobre la forma en que uno podía aprovecharse de él; comprendía cómo había que combinar todo estoen un único plan estratégico y un plan de organización única. Y, en el curso de este espectacular trabajo, comprendíamejor que nadie como tenía que aplicar su conocimiento de la significación del factor moral en la guerra. Esta combinación entre el organizador, estratega militar y hombre político es lo mejor caracterizado por el hecho que,durante todo el tiempo de su duro trabajo, Trotsky apreció la importancia de Demian Bedny o del artista Moor11 para laguerra. Nuestro ejército era un ejército de campesinos, y la dictadura del proletariado, en lo que concierne al ejército,es decir, la dirección de este ejército de campesinos por los obreros y los representantes de la clase obrera, se realizabaen la personalidad de Trotsky, y de los camaradas que cooperaban con él. Trotsky fue capaz con la ayuda de todo elaparato del partido, de transmitir a este ejército de campesinos agotados por la guerra, la profunda convicción decombatir por sus propios intereses. 
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