I· PRESENTACIÓN
En los últimos años las prácticas responsables de las empresas han sido objeto de graninterés por las partes involucradas en el quehacer de las empresas, los consumidores, losgobiernos, los accionistas y otros financiadores, el mundo académico, los medios y lasociedad civil en general. Estas prácticas han pasado a formar parte de la actividadcotidiana de muchas empresas, particularmente de las que cuentan con gestión deexcelencia, confiriéndoles ventajas competitivas en el mercado. Sin embargo, ante lagran relevancia que han adquirido y el interés que han despertado, existe una granvariedad de prácticas, algunas integrales, otras muy parciales, algunas sostenibles, otrasefímeras, algunas reales, otras aparentes, algunas con impacto, otras de impacto dudoso.La crisis económica y financiera que comenzó en el año 2008 está poniendo a prueba lalegitimidad y la efectividad de las prácticas responsables, está separando a losconvencidos de los que sólo persiguen publicidad y está forzando el cuestionamiento dela efectividad de tales prácticas. Adicionalmente, la crisis está sometiendo a lasempresas a intensas presiones en la competencia por los escasos recursospresupuestarios y forzando a los interesados a demostrar el costo-beneficio de lasacciones, poniéndolas a competir con otros gastos e inversiones. Se está exigiendodemostrar y medir los beneficios que muchas veces son intangibles.Esta crisis también está haciendo cambiar las prioridades relativas de las diferentesprácticas dentro de las empresas, poniendo mayor énfasis en temas de buen gobierno ytransparencia y menos en temas ambientales y laborales. También está ejerciendopresión sobre las inversiones sociales y sobre las donaciones (estratégicas o no).Los gobiernos se ven forzados a concentrar su atención en resolver la crisis y mitigarsus impactos y se están concentrando en temas del sistema financiero, de gobernanzaprivada y de inversión pública, descuidando las demás responsabilidades ambientales ysociales. Las políticas públicas pueden dirigirse a apoyar a las empresas a cambio delmantenimiento o incremento de las prácticas responsables. La inversión pública puedecanalizarse hacia inversiones sociales, hacia inversiones que reduzcan los costosoperativos de las empresas y hacia inversiones en temas ambientales. Los gobiernostambién pueden hacer más que pedir responsabilidad privada, haciendo lo propio consus instituciones, en particular en temas de corrupción, eficiencia en el consumo derecursos naturales, entre muchos otros. Por su parte, las empresas también puedencontribuir en estos temas y sobre todo en el tema laboral, que suele ser el de mayorimpacto y que es crítico para la recuperación. En particular, las empresas deben explorartodas las opciones antes de llegar a la solución extrema de la reducción del empleo.Lamentablemente la crisis se ha convertido en buena excusa para ello.Todo esto ocurre en un momento en que las prácticas responsables podrían ser unimportante factor para atenuar el impacto de la crisis y contribuir a la recuperación.
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