EDITORIAL
DESCARTES
Pienso, luego existo
1596 a 1650
Y Dios dijo: “creced y multiplicaos”;pero nosotros exageramos y creamosun problema.
E
n esta ocasión, nuestra re-vista dedica gran parte de sucontenido al tema de la Bio-tecnología y la Alimentación,tema que expertos internacionalestratarán el segundo día del CongresoInternacional bioMONTERREY 2006.Es imperativo, en esta época de uncrecimiento demográfico global im-presionante, atender la vieja preguntade Thomas Malthus, autor inglés, quienseñaló el riesgo de que el planeta Tierrase quede sin suficientes alimentos parasu población, pues esta última creceen forma exponencial, mientras que laproducción agrícola lo hace en formaproporcional, y aunque esto no fueconfirmado, el riesgo está latente.Dicen los expertos que para el a-ño 2020 el mundo tendrá ocho milmillones de seres humanos, los queocasionarán trastornos importantesa su hábitat, generando un calenta-miento global, mayor desforestacióny pérdida de la agricultura conven-cional que la naturaleza nos otorgapor mandato divino.Ante esta perspectiva, hablar demodificaciones a la producción dealimentos a través de utilizar laimportante ciencia de la genética,no es un tema retórico, y menosaún debe ser aprovechado porlos expertos de la paranoia socialpara generar un temor sobre algomonstruoso que la produccióntransgénica puede propiciar en laraza humana.Para aclarar esta temática, hayque utilizar el método científico yrecordar que desde hace muchosaños o siglos, los seres humanos,los animales y la agricultura, porinfluencia del ambiente, generancambios transgénicos internos paraadaptarse a su realidad circundante.Es decir, lo transgénico no lo inventó elhombre sino la propia naturaleza de la biología.Las discusiones que se presentarán enel seno de esta temática y que seránanalizadas por científicos muy promi-nentes como aquéllos que han trabajadoen el llamado
golden rice
o el famosocientífico mexicano que acaba desintetizar el genoma del maíz dentro deun proyecto del CINVESTAV y tambiénlos que hablarán de la historia del trigo,serán los que realmente marquen uncamino para la comprensión de estefenómeno, necesario, de acelerar laproducción de alimentos a que nosobligan las circunstancias del mundoactual.Todo lo demás: retórica, comunicacióno paranoia social de diferentesorganizaciones no gubernamentales essolamente una concepción abstracta yno debe ingresar a una discusión si nocuenta con los elementos científicossuficientes para probar su presenciadialéctica en un tema que debe sermanejado por los expertos y no por loscomunicadores sociales.Concluyo señalando que la innovacióntransgénica en los alimentos no es unriesgo sino una esperanza, mientrasse maneje con rigor científico, controlexperimental permanente y bajo lasnormas internacionales, pues el problemade los avances científicos y de la bioéticacorrespondiente no es producto de laciencia sino de los defectos intrínsecosde la corrupción humana.