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CONTEXTO
I
XORNAL DE GALICIA
13 de SETEMBRO de 2009
EN FOCO
pantín, lafactoría deolas gallega
Desde hace 22 años en el magníco arenal ferrolano se celebra el Ferrolterra MoviStarPantín Classic, que ahora se codea con las mejores pruebas del circuito internacional.La historia del surf gallego no se entendería sin la ola de derecha de Pantín
unha reportaxe de
maría pan.
fotos
amador lorenzoC ñ s ts suf s cit pt s js ts suf
para cabalgar la magnífca ola
e
l mar es de todos, pero cada ola tiene
un nombre propio. Pertenece a aquel
que consigue encaramarse a ella, co-gerla, atravesarla, absorberla y dominarlahasta que llega a la orilla. Quizá por eso, elsur sea una adicción que engancha a todoslos que prueban. En la “actoría de olas” deGalicia, como el mundo del sur conoce laplaya de Pantín, se descubre que el deporte
surgido en Hawai es algo más que devoción
por el mar. Es un aán por dominar un marincontrolable, un virus que absorbe volun-tades y que hace que pese a la baja tempe-ratura del mar, pese a los tres metros de al-
tura que alcanzan las olas en Valdoviño, los
surfstas sigan introduciendo sus cuerpos
en apretados trajes de neopreno para cabal-
gar sobre las olas.Al llegar a Pantín, se descubre que el cam-peonato internacional de sur gallego no seescapa al mito de cuerpos esculturales, pelo
dorado por el sol y pieles bronceadas. Todos losestereotipos se cumplen. Uno espera ver todoun desle de torsos musculosos, enundadosen bañadores de marca, y se los encuentra. Se
imagina a “niñas guapas” luciendo moreno, y las ve a pie de playa, esperando a sacarse laoto con el surfsta más espectacular. Pero
más allá de todo eso, tras 22 años sin interrup-
ción, el Ferrolterra MoviStar Pantín Classices también un mundo de contrastes teñidode sabor galaico.
Una mujer joven da el pecho despreocupa-
damente a su hijo, sentada en una toalla en
medio de una leira con vistas al mar. A su lado,un grupo de chicos de diecisiete años llegadosde A Coruña fipan con la ola de “derecha” que
ha hecho amosa a Pantín y jalonan sus ra-
ses hablando de “aéreos”, esas maniobras que
implican una elevación del surfsta por enci-
ma de la ola, o de “barrel”, el tubo que orman
las olas al romper. Su vecina, que les dobla la
edad, se conorma con mirar las olas, enun-darse el pareo verde, colocarse las gaas de sol,
y comer empanada a dos carrillos.
Detrás, un tal Manuel, de Vigo, entabla con- versación con una tal María de Ferrol a la que
le dice, con dudoso tacto, que tiene el mismo
nombre que su ex novia. Que se ha venido só-
lo. Que sólo quiere conocer gente, y que si lepuede dar su teléono… No tiene mucha ha-
bilidad para esto del ligoteo, pero menos malque con un escenario tan espectacular como
el de Pantín todo es posible…
El único campeonato internacional que se
celebra en Galicia se ha ganado a pulso unhueco en la crónica rosa del sur. Cuentanlos más veteranos que una joven de A Coru-
ña que llegó a ver el Pantín Classic vive ahora
en Hollywood, junto con su amoso surfsta.El sudaricano Paul Canning se llevó a su e-rrolana del Pantín al conín de Árica, y sucompatriota Clyde Martin, prefrió cambiarla costa de Durban por el Atlántico cuando
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