¿DEJA LA COMPETENCIA ‘LOW-COST’ OPORTUNIDADES A LAS EMPRESAS TRADICIONALES?
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DOSSIER
El modelo ‘low-cost’
P
ara comprender las implicacionesque el
low-cost
tendrá en los nego-cios tradicionales es preciso diferen-ciar lo mejor posible el
low-cost
dela tradicional estrategia de lideraz-go en costes. A pesar de la relativa novedaddel fenómeno, parece existir consenso con res-pecto a que el modelo
low-cost
se sustenta enuna reducción del valor que se aporta al clien-te con una consecuente reducción de costes yprecios, a través de concentrar la oferta enaquello que el cliente valora como esencial yeliminar todo lo innecesario (que, no obstan-te, puede ser fuente de ingresos mediante co-bros adicionales) o todo lo que puede realizarel cliente por sí mismo.Esta concentración en lo esencial sobre loaccesorio es el aspecto definitorio del modelo
low-cost
y que lo diferencia del liderazgo encostes, en el que se ofrece el producto o servi-cio tradicional lo más barato posible.El modelo
low-cost
se complementa conuna política agresiva de reducción de costesmediante la concentración en la parte de lacadena de valor en la que la empresa es máseficiente, la máxima estandarización y simpli-ficación de los procedimientos, una política dealianzas con colaboradores para desarrollareficientemente la ca-dena de valor, econo-mías de escala, de ex-periencia y de alcan-ce, un acortamientodel canal cuando elloes posible, un adelga-zamiento de la estruc-tura de la empresa yuna variabilización delos costes, entre otrasacciones posibles.Una diferencia in-teresante entre ambosmodelos desde el pun-to de vista del consu-midor es que, mien-tras que los productoso servicios “baratos”,generalmente poco onada diferenciados ycuyo único valor erasencillamente su me-nor precio (normal-
C
uando casi todos los precios estánbajando y, desde un punto de vis-ta de comunicación, muchas deestas reducciones, sean puraspromociones o propuestas dife-rentes de valor, son denominadas
low-cost,
segenera una confusión que afecta no sólo a losconsumidores, sino también a las propias em-presas.Un ejemplo de esta confusión es la celebra-ción en Barcelona del I Salón InmobiliarioLow-Cost, en el que las inmobiliarias vendenpisos a precios rebajados a consumidores de-seosos de gangas motivadas por el parón in-mobiliario. Las mismas viviendas de hace unaño a precios más bajos que hace un año: na-da que ver con el modelo
low-cost.
Dentro deesta inicial complejidad, sí parecen claros, almenos, tres aspectos:1. El modelo denominado
low-cost
ha venidopara quedarse porque es muy rentable yencuentra un mercado en plena expansión:acceso a nuevos clientes que antes no com-praban por el alto precio del producto, pro-gresiva adquisición de clientes tradiciona-les del sector que se encontraban sobreser- vidos, una juventud que se incorpora conmenor poder adquisitivo y con nuevos valo-res, unos mercados en vías de desarrolloemergentes y, además, una crisis económi-ca que maximiza todo lo anterior.2. Como consecuencia de ello, el modelo
low- cost
se irá haciendo extensivo a todos lossectores posibles en la medida en la quehaya empresas con capacidad para identi-ficar la mejor forma de llevarlo a cabo.3. Este modelo supone un cambio importanteen la forma en la que el consumidor valoralos precios, lo que está teniendo y tendráimplicaciones que van más allá de la zonade precios bajos o
low-end
y obliga a todaslas empresas a tomar conciencia del cam-bio y a analizar cómo las va a afectar y quémedidas deberán adoptar.Este último punto implica que se ha pro-ducido una verdadera innovación en el mode-lo de negocio, a través de la cual la ofertacambia el comportamiento de la demanda yeso tiene efectos en los consumidores, no sóloen relación con esa empresa o con las de esenivel de precios, sino también en relación conotros segmentos del sector e incluso con otrossectores.
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