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J. Didia, A. Dorpinghaus, C. Maggi, G. Haro|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 73 Nº 1 Agosto 2009|página 73
Autores
Trabajos originales
Javier Didia Attas
Médico Psiquiatra. Unidad de
Conductas Adictivas, Servicio
de Psiquiatría, Hospital Italiano,
Buenos Aires. Sección de Trastornos
por Abuso de Sustancias de la
Asociación Psiquiátrica de América
Latina (APAL).
Andrea Dorpinghaus
Lic. en Psicología. Asociación de
Conductas Adictivas y Patología
Dual de Iberoamérica, Buenos
Aires, Argentina.
Carol Maggi
Médico Psiquiatra. Cátedra de
Psiquiatría, Universidad de Asunción,
Paraguay.
Gonzalo Haro
Médico Psiquiatra. Programa
Patología Dual Grave. Hospital
Provincial. Castellón. Unidad de
Conductas Adictivas.
Correspondencia:
J. F. Segué 4545, 7mo, Buenos
Aires, Argentina.
ciac@pccp.com.ar
Adicciones a Internet:
Una posible inclusión en la nosografía
Resumen

A lo largo de la historia el concepto de “adic- ción” se ha relacionado con alguna sustancia. Sin embargo, en los últimos años han cobrado

creciente jerarquía clínica las adicciones sin
sustancias o comportamentales.
La aparición en nuestras vidas cotidianas de las
nuevas tecnologías, entre las que se incluye,
por ejemplo, Internet, ha generado diferentes
problemáticas que afectan diversas áreas de la
vida de millones de usuarios, y provocado un caos
que difícilmente pueda llamarse progreso.
El uso excesivo e irresponsable de estos recursos
ha dado lugar a lo que comúnmente se conoce
como adicción a Internet. El objetivo del pre-
sente trabajo es puntualizar cuáles son los casos
en que esto resulta perturbador, la población
vulnerable, qué comorbilidades son frecuentes
así como también las consecuencias, las difi-
cultades clínicas de diagnóstico y tratamiento,
poniendo énfasis en la prevención como recurso
a tener en cuenta.
Dado que esta categoría no se encuentra cla-
sificada en la actual nosografía se plantea la
posibilidad de su inclusión en la misma.
Palabras claves
Internet
Adicciones comportamentales
DSM-V

Nosografía
Comorbilidades
Patología dual

Rev Psiquiatr Urug 2009;73(1):73-82
Summary
All the way through history, the concept of
“addiction” has been related to a substance.
However, over the last few years behavioral
addictions, or nonsubstance addictions, have
achieved increasing hierarchy.
The appearance of new technologies in our daily
living, including the Internet, has engendered
several problems affecting a variety of areas in
the lives of millions of users, provoking a chaos
which is hard to call progress.
Excessive and irresponsible use of these resour-

ces has brought about what is usually referred to as Internet addiction. The aim of this paper is to expose which of these cases become dis-

tressing, describing the vulnerable population
and frequent comorbidities, as well as to reveal
adverse consequences, along with clinical diffi-
culties concerning diagnosis and treatment,
laying emphasis on prevention as a resource to
bear in mind.
As this category is not comprised in current
nosology, its inclusion is suggested.
Key words
Internet
Behavioral addictions
DSM-V

Nosology
Comorbidities
Dual pathology

Trabajos originales
página 74|Volumen 73 Nº 1 Agosto 2009|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Adicciones a Internet: Una posible inclusión en la nosografía
Introducción
A lo largo de la historia el concepto de
adicción” se ha relacionado con alguna
sustancia. Sin embargo, en los últimos años
han cobrado creciente jerarquía clínica las
adicciones sin sustancias, también llamadas
adicciones psicológicas, comportamentales, no
químicas, etc. Ejemplos de ellas son el juego
patológico, las adicciones a Internet, a las
compras compulsivas o incluso algunos desór-
denes alimentarios. Existe un incremento de
consultas por excesos en estos comportamientos,
que evidentemente involucran actividades que
pueden ser placenteras si no se convierten en
perjudiciales para la vida del sujeto.
Denominamos adicción comportamental,
por lo tanto, a una actividad que en principio
puede ser placentera o útil para la vida de
una persona, pero luego se convierte en algo
dañino para el individuo. Aun consciente
de esta cualidad, no puede abandonarla y
pierde de esta manera la capacidad de elegir
y controlar su conducta. Ello da lugar a una
obsesión que cobra el lugar de un deseo cons-

tante, inevitable que ocupa la mayoría de los intereses o actividades del sujeto, dejando a las demás de lado.

La aparición en nuestras vidas cotidianas
de las nuevas tecnologías, utilizadas de manera
saludable, proporciona múltiples beneficios.
No obstante, el uso irresponsable y excesivo
de Internet, los video juegos o los teléfonos
celulares, ha generado diferentes problemá-
ticas que afectan diversas áreas de la vida de
millones de usuarios1, y ha provocado un caos
que difícilmente pueda llamarse progreso.
Datos históricos de Internet
En los años 50 Estados Unidos poseía un
ineficiente y caótico sistema de comunica-
ción y se encontraba ante la amenaza de la
guerra nuclear y en medio de la guerra fría. A
fines de los 60, el Departamento de Defensa,
enfrentando problemas estratégicos, sentó
los parámetros para el desarrollo de una
red de computadoras que tomó el nombre
de ARPANET. La red nació en 1969. Fue
creada por un grupo de investigadores para
establecer un sistema de comunicación con
otras agencias del gobierno en un proyecto
para comunicar algunos centros computa-
cionales alrededor del país. El temor a que
un ataque pudiera destruir la información
almacenada en un mismo lugar, obligó a que
no fuera solamente un poderoso computador
central el que la guardara, sino el resultado de
la conexión de muchos. El proyecto, llamado
ARPANET, consistía en desarrollar un sistema
de información militar que mantuviera su
operación incluso si alguno de estos centros
computacionales fuera bombardeado. En la
actualidad, 40 años después, Internet es una
realidad que une más de 16 millones de redes

comunicadas entre sí por líneas telefónicas, fibra óptica o vía satélite y más de 60 millo- nes de usuarios, con información circulante equivalente a 40 millones de novelas de 700 páginas cada una2.

Epidemiología y factores de riesgo
Las tasas de prevalencia de distintos países
aún difieren entre sí1, 3. Esto probablemente
se deba a la falta de consenso y el uso de
nombres diversos que lleva a adoptar criterios
diagnósticos diferentes1.
En Estados Unidos la prevalencia oscila
entre un 0.3% a un 0.7%, según un estudio
realizado por medios telefónicos, siendo un
problema que se da mundialmente, especial-
mente en aquellos países donde es más fácil el
acceso a las computadoras y tecnologías4.
Se ha informado que varios países de Asia,
especialmente China, Corea del Sur y Taiwán,
padecen mayor incidencia de jóvenes con
adicción al ordenador o a Internet5.
Luego de una serie de 10 muertes (por
paro cardiorrespiratorio debido a falta de
alimentación) de personas que pasaron 3 días
de juego continuo en Cyber-cafés y debido a
asesinatos relacionados con juegos on line,
Corea del Sur considera la adicción a Internet
un grave problema de salud pública. Utilizando
Trabajos originales
J. Didia, A. Dorpinghaus, C. Maggi, G. Haro|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 73 Nº 1 Agosto 2009|página 75
datos de 2006, el gobierno de Corea del Sur
estima que aproximadamente 210.000 niños
de Corea del Sur (2,1%; edades 6-19) están
afectados y requieren tratamiento5.
Otros estudios informaron que el 13,7% de
los adolescentes chinos usuarios de Internet
satisfacen los criterios de adicción, lo cual
implica alrededor de 10 millones de adolescen-
tes. Como resultado, en 2007 China empezó
a restringir el uso de juegos de ordenador; y
existen leyes vigentes que desalientan su uso
más de 3 horas al día5.
En un estudio realizado en estudiantes
universitarios de Taiwán en el año 2003,
se encontró una prevalencia del 17%, con
mayor frecuencia del sexo masculino3, 4. Los
autores mencionan como factores de riesgo
para presentar la adicción, el tener deficiente
apoyo social, características neuróticas de la
personalidad (puntuaciones elevadas en la
subescala de neuroticismo), el hábito de sal-
tearse el desayuno, y la comorbilidad con otro
trastorno mental3. La falta de toxicidad y de
efectos secundarios, junto a la baja del precio
de la conexión, contribuyen a la adicción6.
En relación con las características de riesgo
se sugiere además que la adicción es más
común entre los usuarios más jóvenes de las
computadoras y de Internet especialmente, y
entre aquellos que son hijos únicos y/o tienen
familias disfuncionales4, 7, siendo también
comunes los mayores niveles de agresión y
ansiedad8.
La dificultad para identificar los propios
sentimientos, la baja autoestima, la desregu-
lación de los impulsos y mayor cantidad de
experiencias disociativas, podrían considerarse
también factores de riesgo para presentar
esta adicción9.
El inicio se produce aproximadamente a
finales de los 20 años o a principios de los 30
años. Existe a menudo un retraso de una década
o más desde el uso de la computadora hasta el
desarrollo de la problemática adictiva10.
Diagnóstico y nosografía
El trastorno de dependencia de la red se
ha conocido con muchos nombres: desorden
de adicción a Internet –Internet Addiction
Disorder (IAD)–, uso compulsivo de Internet
–Compulsive Internet Use (CIU)–, o uso pato-
lógico de Internet –Pathological Internet Use
(PIU)–. Adicciones on line, Trastorno de Depen-

dencia a Internet, Síndrome de Toxicomanía de Internet, Enfermos de la Red, Netaholics, adicción a la computadora.

Actualmente, la adicción a Internet no se
encuentra clasificada en el DSM IV, donde el
término adicción sólo aparece con relación
a sustancias. No obstante, visto que se ha
convertido en un trastorno común, algunos
autores sugieren que amerita ser incluido en
el DSM V dentro del espectro de los trastornos
del control de los impulsos5, 11, 12.
Existen controversias respecto de esta
inclusión. Algunos autores creen prematuro
considerar la adicción a Internet como una
entidad clínica definida, si se tiene en cuenta
los modelos que enfatizan el curso, pronóstico y
respuesta al tratamiento. Al mismo tiempo, dada
su altísima comorbilidad con otros trastornos,
resulta complejo establecer su causalidad o
diferenciación de otros trastornos subyacentes.

Sin embargo, en el último tiempo, ha crecido exponencialmente la cantidad de sujetos que consultan y requieren tratamiento a causa de esta problemática13.

Se caracteriza por una excesiva o mal
controlada preocupación o comportamientos
relacionados con el uso de ordenadores y acceso
a Internet, que lleva a la alteración de la persona
en diferentes niveles (personales, familiares
o profesionales)14. Dicha categoría agruparía
una serie de desórdenes relacionados, como,
por ejemplo, la compulsión por actividades on
line (subastas, apuestas, la navegación web,
el juego de azar o juegos de bolsa), adicción
al cyber sexo, adicción a los cyber romances
(romances o amistades hechas en línea o chat
manía), adicción a la sobreinformación, que
conlleva una búsqueda exagerada de informa-
ción (bases de datos o programas), e instruirse
todo el día bajando música, conocimientos,
entretenimiento, deportes, o noticias relativas
a artistas, intercambio de mails o textos15, 16.
En todas sus variantes, todos los subtipos
citados, deberían cumplir con las siguientes
características:

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