la fe ni el principio de autoridad para sustentar un argumento
. La cienciabásica nos entrena para resolver problemas y no para aplicar recetas.Las características mencionadas están en las raíces profundas comunes alas ciencias "naturales" y a las "sociales". Ambas se nutren de la observacióny el análisis crítico de una fracción recortada de lo que nos rodea. En ambasdebemos reconocer la presencia de
nuestra subjetividad (deseos,prejuicios, afectos, ideología) y cuidarnos de que no influyadesmedidamente sobre nuestras conclusiones
. Pero sobre todo debemoscelebrar la capacidad de nuestra especie de razonar encadenandoargumentos y llegar a conclusiones fundamentadas, en lugar de librar una
estéril batalla entre las ciencias sociales y las naturales
como la desatadarecientemente frente a un comentario del flamante ministro de Ciencia yTecnología Lino Barañao.Este había dicho con ironía en un medio que algunas investigaciones enciencias sociales le parecían "teología". Esto llevó a prestigiososinvestigadores sociales a manifestar su enojo a través de decenas deartículos en distintos medios.Desde el lado de las naturales, quiero decirles a mis colegas de las socialesque
algunas investigaciones en nuestras disciplinas también parecenteología, que en todas partes se cuecen habas
, y que en todo caso laprimera en ofenderse debería haber sido la Iglesia, por el uso peyorativo deltérmino teología.Ningún investigador "duro" dejará de reconocer el carácter científico ni lavalidez de las propias metodologías de las ciencias sociales. Sobre lo quenaturales y sociales debemos estar conjuntamente alertas es
sobre elavance de la pseudociencia, la superchería y el dogma disfrazado de razón
.Gracias a la ciencia básica los científicos argentinos sabemos hacervacunas, medicamentos, organismos transgénicos, reactores nucleares,biosensores, software de computadoras. Sabemos estimar contaminacionese impacto ambiental. Evaluar el estado de los suelos y de la atmósfera, medirla riqueza biológica y mineral de nuestros ríos, mares y montañas. Podemosconocer el impacto socioeconómico del monocultivo de soja así como lasraíces histórico-económicas de nuestra injusticia social.
Tenemos expertos en casi todas la áreas
. Lo hemos aprendido en lasuniversidades nacionales públicas de magros presupuestos y en los centrosde investigación estatales del CONICET, INTA, CONEA.
El problema es si laaplicación de todo este conocimiento va a estar únicamente orientadahacia la industria privada, o si el Estado decidirá utilizarlo para asumir unpapel independiente del mercado
que genere bienes y servicios a bajoscostos para los sectores más necesitados.Entonces el problema saldrá del área de la decisión individual delinvestigador entre hacer ciencia básica o aplicada y
se ubicará en el terrenode las decisiones políticas del Gobierno
. Un ejemplo de esto último seríaimpulsar la producción pública de medicamentos y la fabricación de lasvacunas obligatorias que hoy se importan.La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología es un hito positivo en lahistoria de la ciencia local que
puede ser comparado con la creación delCONICET hace medio siglo
. Entre las tareas del nuevo ministerio estará la dellegar al ansiado 1% del PBI (hoy nos encontramos en un 0,4%) para elpresupuesto de CyT.Para ello
el Gobierno deberá aumentar el presupuesto genuino del área
yaque hoy la mayoría de los fondos destinados a la promoción no provienen delpresupuesto nacional sino de un crédito del Banco Interamericano de
11/09/2009 Clarín.com…clarin.com/notas/jsp/…/imprimir.js… 2/3
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