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¡A LA CARGA ! Gung - Ho

¡A LA CARGA ! Gung - Ho

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1
¡A la carga!(Gung ho!)Cómo aprovechar al máximo el potencialde las personasKen Blanchard y Sheldon BowlesDedicado a la memoria de Andrew Charles Longclaw1940 – 1994y desu amada esposa, Jean,y su hijo Robert,Muertos trágicamente enSeptiembre de 1965PrólogoPor peggy SinclairUna promesa es una deuda pendiente...-Robert W. Service “la cremación de Sam Mc Gee” 
El martes le hice una promesa a Andy Longclaw.Le prometí a usted la historia de cómo salvó nuestra empresa de la quiebra y lo que hicimos despuéspara alcanzar utilidades sin precedentes y una productividad nunca antes vista. Y le prometí que lehablaría de cómo usted, también puede motivar y activar la potencia de toda su fuerza laboral. Peroante todo, permítaseme explicar por qué hice esta promesa y cómo nació este libro. Todo comenzó enel hospital Walton Memorial el 7 de junio de 1994.
 
2
 Andy estaba hospitalizado. Ambos sabíamos que sería la última vez que nos veríamos, pero yo nolograba aceptar que se iría y tampoco sacar valor para decir las cosas que necesitaba decirle. Lo quehice fue hablar alegremente de ese lindo día de primavera, del béisbol y de los negocios.Pero llegó el momento en que me quedé sin palabras a mitad de una frase. Hubo un silencio corto eincómodo para mí. Entonces sentí que mis pensamientos salían a flote a pesar de mí misma."Te quiero, Andy", le dije con un nudo en la garganta.Él movió lentamente sobre la sábana esa mano grande y curtida hasta apretar la mía con una fuerzaque no creí que poseyera todavía."Lo sé", dijo. Y después agregó: "Yo también te quiero. Siempre te he querido".No sé si lo que lo agotó fue la emoción del momento o mi visita. En todo caso cerró los ojos y dejó caerla cabeza suavemente sobre la almohada. Yo sabía que no dormía pues sentía la tranquilidad que metransmitía a través de su mano. Quizás sencillamente honraba el momento con su silencio. Con losaños había aprendido que un silencio largo de Andy era su forma de decirme que mis palabras eranimportantes y merecían un espacio propio antes de desvanecerse en una respuesta.Estuvimos así, cogidos de las manos, durante varios minutos. Andy me había dicho alguna vez que sumadre le había enseñado a no esperar un silencio antes de hablar sino a esperar a que el silencioterminara. Finalmente Andy habló con voz débil pero clara. "Hoy iré a reunirme con mis antepasados".Como siempre, fue directo al grano.No respondí, pero no era necesaria una respuesta. Él continuó: "Me has llenado de orgullo ybendiciones"."Oh, no, Andy. No", protesté. "Has sido tú quien nos ha llenado de bendiciones, a mí, y a todos en lacompañía".
 
3
"Hemos hecho mucho juntos", dijo Andy con sabiduría y firmeza.Después añadió: 'Todavía hay mucho por hacer. Son muchas las personas que luchan solas. No sonfelices. Sus espíritus mueren antes de cruzar las puertas de las oficinas". Apreté suavemente la mano de Andy. Sus espíritus mueren antes de cruzar las puertas de las oficinas.Cuán cierto era. En todos los Estados Unidos, los espíritus mueren en las puertas de las oficinas."Debes contar la historia para que nuestros hijos puedan transmitirla a sus hijos". Hizo una pausa yrespiró varias veces antes de continuar."La historia de Gung Ho. El espíritu de la ardilla, el estilo del castor, el don del ganso"."Así lo haré, Andy. Lo haré. Lo prometo"."Gracias", respondió. "Me has quitado de encima mi última carga".Después agregó: "El búho me llama por mi nombre y me espera para mostrarme el camino. Partirémientras todavía haya luz". Me miró y sonrió con una expresión de serenidad que no olvidaré jamás."Gung Ho, amiga"."Gung Ho, amigo", respondí.Gung Ho había sido nuestra fórmula especial de saludo y despedida durante muchos años. Éste sería elúltimo. Andy cerró los ojos. Ésta vez dormía. Su respiración se hizo lenta y superficial y soltó mi mano.

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