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Juan Goytisolo, "El legado andalusí"

Juan Goytisolo, "El legado andalusí"

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Published by davidwacks
Teaching unit for university level course on Medieval and Renaissance Spanish literature. Contains brief overview of the life and works of contemporary Spanish author Juan Goytisolo followed by an annotated edition of his essay "El legado Andalusí" (1999) on Spain's failure to integrate their Muslim Past. Text is accompanied by key terminology and discussion/reading questions.
Teaching unit for university level course on Medieval and Renaissance Spanish literature. Contains brief overview of the life and works of contemporary Spanish author Juan Goytisolo followed by an annotated edition of his essay "El legado Andalusí" (1999) on Spain's failure to integrate their Muslim Past. Text is accompanied by key terminology and discussion/reading questions.

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01/11/2013

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original

 
Introducci
ó
n
Juan Goytisolo (Barcelona, 6 de enero de 1931) es un escritor e intelectual espa
ñ
ol.Considerado como el narrador m
á
s importante de la generaci
ó
n del medio siglo, su obraabarca novelas, libros de cuentos y de viajes, y ensayos. Es colaborador del diario
 El Pa
í 
s
.Su vida ha sido la de un intelectual rebelde al franquismo. Un hecho decisivo en su vidafue la muerte de su madre en 1938, cuando
é
l ten
í 
a s
ó
lo siete a
ñ
os, en un bombardeo enBarcelona por la aviaci
ó
n nacional, lo que probablemente ha influido en su rechazo de laEspa
ñ
a tradicional y conservadora. De esta forma realiz
ó
un autoexilio en el que vivi
ó
enMarrakech y Par
í 
s.Se instal
ó
en Par
í 
s en 1956 y trabaj
ó
como asesor literario de la editorial Gallimard. Entre1969 y 1975 fue profesor de literatura en universidades de California, Boston y NuevaYork. Su situaci
ó
n en la editorial Gallimard le ha convertido, adem
á
s, en uno de losintelectuales espa
ñ
oles m
á
s influyentes en el extranjero y habitual en la prensa espa
ñ
ola,en particular de El Pa
í 
s, para el que ha sido corresponsal de guerra en Chechenia yBosnia. Es un cr
í 
tico de la civilizaci
ó
n occidental, a la que contempla desde una
ó
pticaperif 
é
rica. Desde la muerte de su esposa, Monique Lange, en 1996, ha fijado suresidencia en Marrakech. En noviembre de 2008 le fue concedido el Premio Nacional delas Letras Espa
ñ
olas que concede el Ministerio de Cultura en reconocimiento a latrayectoria literaria de un autor espa
ñ
ol. (<http://es.wikipedia.org>, “Juan Goytisolo”accesado 17 agosto 2009).El siguiente ensayo es una cr
í 
tica de la manera en que se ha entendido el pasadomusulm
á
n (tanto la
é
poca de gobierno isl
á
mico como el legado cultural que dej
ó
esetiempo). El
é
l, Goytisolo cuestiona las narrativas nacionales que los espa
ñ
oles hanconstruido en los
ú
ltimos siglos, sobre todo frente la realidad actual europea multiculturaly plurireligiosa.
“El Legado Andalus
í 
: Una Perspectiva Occidental”
 El Pa
í 
 s
(19 julio 1999)
La cultura espa
ñ
ola se distingue de las restantes culturas de la actual Europa Comunitariapor su occidentalidad matizada.
1
Si su pertenencia al conjunto [la Uni
ó
n Europea] noofrece dudas, brinda no obstante una serie de componentes y rasgos, fruto de su pasadohist
ó
rico, singulares y
ú
nicos. La presencia musulmana en nuestro suelo a lo largo de diezsiglos -desde la invasi
ó
n
á
rabo-ber
é
ber del a
ñ
o 711 a la expulsi
ó
n de los moriscos
2
en
1 O sea, su occidentalidad (‘Westernness’) comprometida, complicada.2 Los moriscos eran los
ú
ltimos musulmanes espa
ñ
oles, descendientes de los musulmanes que seconvirtieron a fuerzas durante el siglo XVI (1500-1600), que siguieron la pr
á
ctica del isl
á
m en secreto,
 
1609-, aunque tenazmente combatida y finalmente extirpada, ha dejado una profundahuella en su lengua, costumbres modos de vida, arte, literatura. Si a ello agregamos elpapel desempe
ñ
ado en la Edad Media por una floreciente comunidad hebrea [jud
í 
a] queactu
ó
de correa transmisora entre sus compatriotas de las otras dos religiones monote
í 
stas[isl
á
m y cristianismo], comprenderemos mejor que este factor semita de Espa
ñ
a -pese asu dr
á
stica eliminaci
ó
n por los Reyes Cat
ó
licos en nombre de la uniformidad religiosa yuna supuesta limpieza desangre-
3
haya embebido nuestro car
á
cter y h
á
bitos incluso deforma inconsciente y por v
í 
as a menudo ocultas.Las fastuosas conmemoraciones del Quinto Centenario [en 1992], esto es, de la fechaclave de 1492 -que abarca no s
ó
lo el "descubrimiento" de Am
é
rica sino tambi
é
n la ca
í 
dadel reino nazar
4
de Granada y destierro de los jud
í 
os-, inclu
í 
an en su programa -a modode tard
í 
a y modesta reparaci
ó
n- un homenaje a Al Andalus y a Sefarad, a la Espa
ñ
a de lascastas vencidas, v
í 
ctimas del fanatismo inquisitorial y las absurdas mitolog
í 
as de nuestrosantepasados (¡los hidalgos [nobles] espa
ñ
oles del Siglo de Oro [ca. 1550-1650] seconsideraban herederos del reino visigodo
5
[ca. 500-700] abatido en el siglo VIII porTarik y Muza!). Pero la celebraci
ó
n de estas dos entidades abstractas, desvinculadas de larealidad que las engendr
ó
y de la que ellas a su vez engendraron, a fin de rehabilitar unpasado trunco y exorcizar nuestra conciencia culpable, se llev
ó
a cabo con prop
ó
sitosmuy distintos: mientras se ensalzaba el esplendor de Sefarad como presencia viva y el reyde Espa
ñ
a ped
í 
a solemnemente perd
ó
n a los descendientes de los sefard
í 
es expulsados,
Al Andalus [nombre
á
rabe para la pen
í 
nsula ib
é
rica] era enhestado como ideal luminosoy bello pero muerto, y ninguna voz se elev
ó
a entonar un mea culpa, por el b
á
rbarodecreto del Tercer Filipo y su valido el duque de Lerma.
7
Con la misma tesitura que algunos arabistas de ayer -para quienes la civilizaci
ó
n
á
rabe sedeten
í 
a en el siglo XIV y su aproximaci
ó
n a ella segu
í 
a las pautas de los latinistas
escondi
é
ndola de la Inquisici
ó
n espa
ñ
ola.3 Se refiere aqu
í 
a los Reyes Cat
ó
licos Isabel de Castilla y Fernando de Arag
ó
n, quienes prohibieron lapr
á
ctica del judaismo (en 1492) y del isl
á
m (1502) en Espa
ñ
a.4 Se refiere a la dinastia nazar
í 
de Granada,
ú
ltimo reino musulm
á
n en la pen
í 
nsula ib
é
rica.5 Los visigodos eran una tribu germ
á
nica que invadi
ó
la pen
í 
nsula ib
é
rica despu
é
s de la ca
í 
da del imperioromano (476 AD). Se convirtieron al cristianismo, adoptaron el latin vulgar como idioma, y reinaron hastala invasi
ó
n musulmana de 711.6 En 1992, como parte de las celebraciones del quinto centenario de la derrota de Granada y la expulsi
ó
n delos jud
í 
os espa
ñ
oles (y el primer viaje de Col
ó
n), el rey espa
ñ
ol Juan Carlos II les pidi
ó
perd
ó
n a losdescendientes de los jud
í 
os expulsados, que hasta la fecha segu
í 
an hablando espa
ñ
ol y consider
á
ndose, decierto modo, espa
ñ
oles.7 Es decir, aunque pidieron perd
ó
n a los jud
í 
os expulsados, no se les hizo semejante acto a losdescendientes de los moriscos expusados en 1609 por Felipe III.
 
Juan Goytisolo, “El legado andalus
í 
respecto al lat
í 
n-,
8
 se proclamaba el reconocimiento y admiraci
ó
n a un patrimonio que, noobstante el hecho de ser nuestro, no mantendr
í 
a ninguna conexi
ó
n con el arte, cultura ysociedad de la Espa
ñ
a contempor
á
nea.Los tiempos han cambiado, desde luego, y lo que antes se percib
í 
a como ultraje, luegocomo curiosidad y por fin como valor -un valor perturbador, eso s
í 
, a causa de sunaturaleza an
ó
mala-, se exhibe hoy en los tratados arquitect
ó
nicos, gu
í 
as art
í 
sticas yfolletos destinados al turismo como una de "las glorias imperecederas del viejo solar[tierra] hispano". Aun as
í 
, la ocultaci
ó
n contin
ú
a pues, como sabemos, la llamadaReconquista
9
 se acompa
ñó
con una destrucci
ó
n sistem
á
tica de los monumentosmusulmanes, tanto civiles como religiosos, como la llevada a cabo en fechas recientes porlos griegos en Chipre [ing. ‘Cypress’] y los serbios en Bosnia. Seg
ú
n muestra porejemplo Miguel Barcel
ó
, la Isla de Mallorca sufri
ó
las consecuencias de dicho etnocidiopurificador y s
ó
lo la intervenci
ó
n de Alfonso X salv
ó
a la Giralda
 de la demolici
ó
nexigida por el clero [sacerdotes] (l
é
ase el libro de Ballesteros Beretta sobre el rey Sabio).La hermosura y magnificencia de algunos monumentos c
é
lebres [famosos] hoy en elmundo entero, desde la mezquita Omeya de C
ó
rdoba al palacio nazar
í 
de la Alhambra, lespreserv
ó
felizmente de la piqueta [es decir, de la destrucci
ó
n] y, aunque afectados una yotro por la construcci
ó
n en el siglo XIV de una capilla real de estilo granadino y laerecci
ó
n del incongruente y severo palacio de Carlos V, siguen brindando a sus visitantesla ins
ó
lita perfecci
ó
n de su arte. Pero todos los conquistadores incurren en ese g
é
nero deasimilaciones y afeites y los monarcas aragoneses y castellanos no fueron una excepci
ó
n.El influjo de la mirada ajena [la perspectiva de extranjeros] fue decisivo en el cambio denuestra percepci
ó
n del legado arquitect
ó
nico andalus
í 
. Una antolog
í 
a de los escritos delos viajeros europeos por Espa
ñ
a desde el siglo XVII hasta comienzos del actual conrespecto al tema reflejar
í 
a su asombro y maravilla en abrupto contraste con la apat
í 
a eindiferencia de los ind
í 
genas [los espa
ñ
oles]. Varias an
é
cdotas recogidas por Borrow y
8 Goytisolo acusa a los arabistas espa
ñ
oles de considerar la cultura andalus
í 
como una cultura muerta y poradpotar frente ella una actitud semejante a la de los clasicistas que estudian las culturas ‘muertas’ romanasy griegas.9 La ‘Reconquista’ es una idea hist
ó
rica que presupone una continuedad entre los reinos visigodos de lossiglos 500-700 y los varios reinos cristianos del norte (Navarra, Le
ó
n, Castilla, Catalonia) que, entre ca.900-1500, estaban en conflicto primero con el Califato Omeya (ing. Umayyad) en C
ó
rdoba, y despu
é
s de ladisoluci
ó
n de
é
ste en 1032, con los varios reinos musulmanes de la pen
í 
nsula (Zaragoza, Valencia, Toledo,Murcia, Alicante, Granada, Sevilla, etc.) hasta la
ú
ltima guerra entre los Reyes Cat
ó
licos y el Reino nazar
í 
 de Granada en 1492. El t
é
rmino sugiere que los Reyes Cat
ó
licos, al conquistar Granada, simplementetomaron de nuevo tierra que hab
í 
a pertenecido (hace unos 740 a
ñ
os, a sus antepasados). Privilegia eldominio pol
í 
tico cristiano en la pen
í 
nsula ib
é
rica, y por consiguiente, la de la naci
ó
n espa
ñ
ola modernacomo castellana y cat
ó
lica.10 La Giralda es la torre de la Catedral de Sevilla, que anteriormente fue el
minbar 
(torre) de la mezquitade Sevilla (Ishbilia) antes de la conquista de esta ciudad por Fernando III ‘El Santo’ en 1248.

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