para recuperar a Eurídice.
Coro:
Justa causa para las lágrimas,día desdichado,¿son estas las dulzurasque los lazos de una santa unión prometían a estos jóvenescorazones?
ACTO IIIxion, Tantale y Titye:
Temibles tormentos,crueles torturasque en estos lugares sufrimossin esperanza de socorro.Renacientes dolores, penas siempre nuevas,¡ay!, ¿durarán por siempre?Escena 2
Orfeo:
Cesad, cesad, notorios culpables,de llenar estos tristes lugaresde gritos reiterados,los tormentos que soportáisno pueden compararsecon los rigores del mío.Cesad, cesad, notorios culpables,de llenar estos tristes lugaresde gritos reiterados.
Ixion, Tantale y Titye:
¿Qué voz conmovedora,que dulce armoníadetiene mi terrible tormento?.
Tantale:
Ni estas frutas ni estas aguasme tientan ya.
Ixion:
Qué alivio,mi rueda se detiene en estemomento.
Titye:
El hambre de mis crueles buitres parece saciada.
Ixion, Tantale y Titye:
Mortal, quienquiera que seas,si tu corazón es sensiblea nuestro prolongado martirio,vuelve a unir el dulce son de tu liracon el tierno son de tu voz.
Orfeo:
No niego el socorroa vuestras lágrimas;feliz si estos tristes sones-tan poderosos sobre vuestrosmales-tuvieran el mismo encanto para enternecer a Plutón,feliz si estos tiernos soneslo llevaran a terminar con la pena que yo siento.
Coro:
No hay nada en los infiernosque pueda resistirsea sus triunfales encantos.Juzga por las lágrimasque nos ves derramar,enternece nuestros bárbaroscorazones.
Ixion, Tantale y Titye:
Calma nuestros ásperos dolores...
Coro:
Esto sólo puedesemprenderlo tú.
Ixion, Tantale y Titye:
¡Qué atractivo tiene tu canto!Está lleno de dulzores.
Coro:
No hay nada en los infiernosque pueda resistirsea sus triunfales encantos.