Muchas veces tenía terribles pesadillas sobre mi pecado y el juicio de Dios. Una vez soñé con dos demonios que presumíansobre como me destruirían a través del licor que bebía. En otraocasión, soñé que estaba en un valle y las rocas de las montañascaían sobre mí. Clamé a Dios para que me salvara einmediatamente un creyente apareció para guiarme fuera delvalle. Aunque yo estaba claro, no me arrepentí, porque queríacontinuar en mi pecado. En ese momento, en el sueño, miré y viuno de los miembros de mi familia que estaba en el infierno. Medesperté aterrorizado y temblando. Me dije a mí mismo: “¡Ahorame voy a arrepentir!”, pero aun así no me arrepentí.Finalmente, un día las personas del barrio decidieron acabarconmigo y con el terror que yo estaba causando. Se pusieron deacuerdo e idearon un plan para capturarme y matarme. Ellossabían que seria difícil atraparme, porque yo era como unaanimal salvaje, y tenían miedo de acercarse a mí.Un día cuando estaba bebiendo en el barrio, todos los hombresdel barrio esperaron afuera de la taberna. Ellos sabían quedespués que después de beber, siempre me dormía debajo de unárbol fuera del barrio. Algunos se subieron al árbol y esperaronpor mí. Otros se escondieron detrás de las casas y cercasalrededor del árbol. Cuando me desperté, vi hombres con sogascorriendo hacia mí y bajando del árbol. Antes de que pudierareaccionar, estaba amarrado con varias sogas en la cabeza, losbrazos y las piernas. Luego todas las personas del barrio megolpearon con palos y tablas, me patearon y me arrastraron albarrio con las sogas. Me golpearon hasta que parecía unmonstruo. Luego me arrastraron al rio, me cubrieron con piedrasy me dieron por muerto. Finalmente, todos volvieron al barrioregocijándose de que estaba muerto y de que sus problemasestaban resueltos.Cuando desperté, no me podía mover y se me dificultaba respirar.Mi cuerpo estaba cubierto con piedras y un lado de mi rostroestaba sumergido en la corriente. Solo podía respirar por el ladode mi boca que no estaba bajo el agua. Cuando recuperé laconsciencia, sabía que me iba a morir. Comencé a gritar porayuda, pero no había nadie allí. No sé cómo, pero conseguí salirde debajo de las piedras y durante la noche, me arrastré hacia micasa. Cuando llegué, la policía estaba allí y me llevaroninmediatamente a la prisión en Tarapoto.Por tres meses, estuve en la cárcel sin poder moverme y sinatención medica. Yo era hijo único por eso mi padre le dio algo de
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