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intercambio de tiros y tráfico de drogas

intercambio de tiros y tráfico de drogas

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01/25/2014

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357
El presente artículo es un intento de problematizar, desde el punto de vista teórico-metodológico, algunos tópicos fundamentales en la investigación empírica de la llamada cuestión criminal. Esta problematización ha asumido la forma de un análisis crítico del mportante libro de Alba Zaluar acerca del tráfico de drogas y crimen organizado en Río de Janeiro. os ejes teórico-metodológicos fundamentales que aqu tratamos re eren prncpamente a a construcción de su objeto de investigación (el crimen organizado), tanto como de 2) los conceptos fundamentales utilizados en esta construcción ntercamo y estructura. emos procurao re-emprender críticamente el recorrido que Zaluar ha ealizado en este sentido, con el objeto de mostrar cómo decisiones teóricas diversas de las adoptadas por la antropóloga brasilera hubieran producido resultados tamn versos y acaso ms satsactoros– ncuso trabajando con el material etnográfico que ella misma ha construido. Para ello fue necesario confrontar os supuestos de su texto con ciertas referencias neues en a teora soca contempornea a a hora de encarar una investigación etnográfica, o más específicamente: etno-criminológica.s artce tres to vsuaze snce te teorc an methodologic point of view some important topics n the empirical investigation about crimes. These  problems have assumed the characteristic of critical nalysis about the important book Alba Zaluar  bout traffic of drugs and organized crime in Río de aneiro. The theoric and methodologyc axis that we mention ere, are . e constructon aout te topc te organized crime) as well as the fundamental concepts used in this construction (exchange and structure) we have tried re-start the Zaluar’s critical point of view n te same way se as one n orer to sow ow these different theoric decisions that the brazilian ntropologist adopted would produce different results nd maybe more satisfactory results even working over this material that she made herself.This is why it was necessary to compare her notes with certain facts with these refferences that we can’t void in the social and contemporaneous theory when we ace n an etnograpy nvestgaton o spec cay tno criminological.
 Intercamo e tros y trá co e rogas: etnocriminología en Río de Janeiro
 Sergo Tonkonoff Constantn
UMARIO
: I. Introducción. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete. Ocho. Nueve. Diez. / II. Final
I.
Introducción
l mundo del crimen organizado en las favelas de ío de Janeiro ha sido objeto de continuado interés  para las ciencias sociales brasileras. Interés cien-ífico fuertemente impregnado de consideraciones  políticas e ideológicas, puesto que el accionar
 – 
mu-chas veces espectacular  de las bandas organizadas alrededor del tráfico de drogas (quadrilhas) y de las agencias gubernamentales encargadas de su tratamiento”, compromete la vida cotidiana y el debate político de ese país. El libro
O Condominio o Diabo,
 de la antropóloga Alba Zaluar, se cuenta entre los trabajos más importantes y representativos a respecto: tanto por su aorae cent co como  por las tensiones ideológicas y morales que lo
      a        l      e      g      a       t      o      s  ,
  n   ú  m   5   8 ,   M   é  x   i  c  o ,  s  e  p   t   i  e  m   b  r  e   /   d   i  c   i  e  m   b  r  e   d  e   2   0   0   4
 
      a      e      g      a       t      o      s  ,
  n  m ,  x  c  o ,  s  e  p   t  e  m  r  e  c  e  m  r  e  e
eccn rtcuos e vestgacn
358ranstan. Nos proponemos aqu anazar su texto haciéndolo reaccionar contra un marco teórico  bien delimitado: las teorías de la reciprocidad tal como aparecen en algunos escritos de Mauss, Levi-Strauss, Bataille, Godelier y Bourdieu. Y esto por cuanto se pretende saber cómo ha sido construido el objeto este libro y cómo han sido elaboradas sus conclusiones. Y porque se trata, además, de identi- car posibles caminos alternativos a los recorridos  por la antropóloga Alba Zaluar en este sentido.Se ven desde ahora las insuficiencias de nuestro  punto de partida: no haremos referencia a otros rabajos de Zaluar; tampoco recurriremos a estu-dios empíricos de otros autores. Dificultades de con-texto, entonces. No obstante, la obra de Alba aluar se encuentra en diálogo no sólo con su re-ferente empírico (el mundo popular urbano de Río de Janeiro) y con las ciencias sociales brasileras, ambién lo está con la tradición mayor de la antro- pología (y de la sociología). Es este el filón que hemos decidido explorar, dado que, en gran medida, construye el objeto de
O Condominio do Diabo
y  permite las interpretaciones que allí se presentan. e tal suerte que si nuestro ejercicio no se presta a la comparación entre estudios relativos “violencia y arginalidad” en Brasil, se abre, en cambio, a una reflexión respecto de la noción de intercambio (no-ción central tanto en la teoría social contemporánea como en el libro de Zaluar). Permite, además, un  juego y una posibilidad: el juego de la deducción y la posibilidad de la confrontación entre distintas eorías del intercambio.
U
 O
l trabajo etnográfico de Zaluar ha tenido lugar en barrios populares urbanos (favelados y no favelados) de Río de Janeiro. Allí, trabajadores de baja calificación conviven con un nuevo tipo social: “el bandido”. Éste es diferente del antiguo malandro”, por cuanto se encuentra ligado al ráfico organizado de drogas prohibidas, a la for-macn e quaras, a a propea e armas de fuego y a la guerra entre quadrilhas (y con la  policía). Si bien la autora no propone explícitamente una tesis “genética” respecto de este nuevo tipo y de la subcultura en la que cobra sentido, a lo largo del libro pueden recogerse fragmentos en esta dirección. Así, adolescentes desempleados, lejos del control familiar, producen grupos de fuerte solidaridad interna, y están “disponibles” para la generación de una nueva formación (sub)cultural. “Es en esa con-vivencia diaria e intensa de tantos niños y jóvenes,  prematuramente independientes y apartados de la vigilancia materna, que se forman los bandidos, con sus propias leyes, constituidas en el contexto de la lucha diaria por la supervivencia y sus inevitables conflictos”.Zaluar sabe que una subcultura surge no sólo de sus actores “directos”. Necesita, además, la ayuda de las agencias de control social formal (especialmente la policía, que trata indiscrimina-damente a los pobladores pobres como bandidos) y de la imagen social negativa que tiene la población no-local de los moradores de las áreas populares urbanas. Aquella acción represiva y estos estereo-tipos negativos cumplen en la configuración de una profecía autocumplidora: los jóvenes pobres tratados arbitrariamente como bandidos terminan identificándose con el rol que socialmente se les ha asignado (“ellos son peligrosos antes de efectiva-mente serlo ...”).Al tiempo que son rechazados o destinados a labores precarias y mal remuneradas, se forma en-tre estos jóvenes una visión del trabajo asimilado a la esclavitud. Lejos de la escuela y la religión  –dice Zaluarestos jóvenes aprenden rápido los valores machistas y con ello sienten exacerbarse mas todavía la humillación de su condición sub-alterna.Los enormes ingresos obtenidos del tráfico de drogas y el fácil acceso a las armas de fuego dan lugar entonces a la consolidación de una nueva lógica cultural basada en la estructuración de nuevas relaciones sociales entre jóvenes y adultos, entre bandidos y trabajadores, así como entre el “adentro” y “afuera” del territorio en el que habitan.
 s gno e menconar que uno e os memros e equpo e aluar en el trabajo de campo en las favelas, Paulo Lins, es el autor del libro
Cidade de Deus
 y co-guinista de la película del mismo ombre. Libro y película que han participado, también ellos, del encionado debate brasilero. Alba Zaluar,
O Condominio do Diabo
 P. F. Pág. 9
 
Intercambio de tiros y tráfico de drogas. pp. -
359Aora a aternatva para estos venes apa-ece planteada entre el trabajo duro y mal pago (una vida de “otario” en el slang de los bandi-dos) o la vida “peligrosa, aventurera y corta de  bandido”. a estructura delictiva así presente en el espacio popular urbano permite una “carrera delictiva” para quien escoja seguirla: se comienza con un servicio o mandado y se continúa en un espiral de envolvimiento que termina con el porte de un arma de fuego. Aunque muchas veces, ano-a Zaluar, este involucrarse no se produce como un acto consciente y voluntario. Sufrir un robo, ser detenido arbitrariamente y torturado por la  policía, tener una pelea por una mujer, puede conducir a un morador cualquiera a armarse para defenderse o para vengarse. Pedir prestada o comprar un arma de fuego es, entonces, “revol-arse”. Luego de lo cual será difícil volver atrás. orque empuñar un arma en tales condiciones es condominio del diablo”. Y es que para sobrevivir el joven “revoltado” debe unirse a una de las quadrilhas que controlan el área donde vive. Estas quadrilhas están en gue-ra unas con otras por el dominio del territorio. Cada quadrilha “debe” muertos a las otras por estos enfrentamientos. Quien se incorpore a al-guna de ellas pasa a deudor (y también acreedor) en ese juego de “reciprocidades violentase aquí un postulado central, quizá el mas importante, de este libro: armarse, revoltarse, es condominio del diablo” porque quien toma un arma de ese modo se ve envuelto en un “circuito de intercambio (de tiros) implacable en sus reglas de reciprocidad”.
D
OS
aluar describe la estructura del tráfico por medio de un corte sincrónico. Esta aparece compuesta, en líneas generales, por tres niveles: el
raficante
, el
vin
y el . Traficante es quien posee el capital suficiente como para adquirir grandes cantidades de droga (directamente del productor o de los grandes distribuidores). Debe armarse y montar quadrilhas  para defender sus áreas de comercio y para hacer funcionar el sistema de entrega y cobranza a los vapores y avones. Como se trata e una actva ilegal no existe ningún medio jurídico para garanti-ar esta cobranza, y como la lealtad personal no es suficiente para garantizar los términos del contrato, la fuerza, dice Zaluar, es el reaseguro fundamental de este funcionamiento.El
vapor 
 es el hombre de confianza del trafican-te. Realiza las ventas en lo que se denomina “boca de fumo” (lugar de estipendio), y rinde cuentas al traficante por ello. El avión es quien lleva clientes al vapor y quien avisa los movimientos de la policía. De allí que una traición por su parte sería fatal (“sobre él, el vapor mantiene el poder también a través del revolver”). He aqu, entonces, un nass permanente en a interpretación de Zaluar: la fuerza bruta de las armas  posee un lugar dominante tanto en la estructura de subordinación establecida al interior de la organiza-ción criminal, como en las quadrilhas entre sí y en las relaciones entre bandidos y pobladores.A pesar de este énfasis (que luego comentaremos), aluar consigue mostrar, en los primeros capítulos de su libro, que lo que aparece desde una mirada externa como un caos de violencias informes es en realidad una forma de reciprocidad que pauta los intercambios entre los individuos y grupos y, además, los “significa” (o dicho en una jerga menos antropológica y más sociológica: que el conflicto es un partcuar moo e reacn soca.De modo que aquí el intercambio de tiros puede ser entendido como un “lenguaje”. Entre bandidos de una misma área, el tiro puede ser advertencia o
El concepto “estructura delictiva”, que Zaluar no utiliza, ha so eaorao en e marco e sguente argumento: e msmo moo que e acceso y e tpo e oportunaes vtaes egtmas se encuentra erencamente struo, as oportunaes e delinquir y los tipos de delito también lo están. Cada individuo y cada grupo ocupan una posición determinada en ambas es-tructuras. El acceso a los delitos más rentables se encuentra tan regulado como el acceso a los trabajos legales más provechosos económicamente. Es esta estructura delictiva la que provee de las técnicas para delinquir, así como de los roles de delincuente. Y dada su organización jerárquica opera como un agente de control soca sore os comportamentos no conormes con su gca y su cutura. ese: owar, . y n, .:
eenquency an  portunity,
ew or, . auar utza a nocn natva e “organización criminosa”: sobre las consecuencias de ésta opción cfr. pp, 5 y 8 del presente trabajo.
 
La noción es de René Girard, en su libro
 La Violencia y Lo Sagrado
 Anagrama, Barcelona, 1986. n autor cave en este sento es mme y su csco escrto a uca, que auar conoce y cta. mme, .: ocooga, anza, adrid, 1982
 
Aunque la autora no utiliza esta palabra connotada por el estructur-alismo (específicamente por la obra de Levi-Strauss, al cual Zaluar critica). Veáse punto Siete de este trabajo

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