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23 de septiembre de 2009
Carta abierta a la militancia del Partido Socialista
Compañeras y compañeros:La presente es para saludarlos y al mismo tiempo anunciarles y explicar nuestra renunciairrevocable al Partido Socialista. Somos un grupo de militantes, mujeres y hombres, algunos miembros de la ComisiónPolítica (CP) y el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), de las bases regionales, provinciales,y de las Secretarías Nacionales, que apostamos hace un año y medio por la reactivacióndel PS, por una salida a la crisis que la polarización interna y la derrota electoral del 2006habían provocado, sobre la base de una profunda renovación de nuestras propuestasprogramáticas y de nuestras prácticas políticas.Pensamos entonces que una elección universal, basada en la premisa de un militante unvoto, podría darle a la Nueva Dirección la legitimidad y el aliento para esta reactivación.Pensábamos entonces que un debate interno serio con nuevos métodos y nuevos estilospodría poner en mesa nuestras diferencias y permitirnos, en su debate, desarrollar nuevospuntos de unidad programática y política en respuesta a los cambios ocurridos en el paísy en el mundo, en línea con los nuevos debates socialistas contemporáneos.Pensábamos entonces que la autocrítica y la transparencia nos deberían permitir pisartierra y aceptar nuestra situación orgánica actual, luego de las elecciones, reducida aalgunas bases y comisiones del PS con voluntad de iniciar la construcción de esta nuevaetapa, sin la tentación de inventar militancias y funcionamientos que en realidad noexisten.¿Cuál era entonces y cual sigue siendo la situación del país que nos hacía y nos hacepensar en la necesidad de una renovación profunda de nuestras propuestas y de nuestrasmaneras de actuar en la política?Vivimos un nuevo periodo político, de crisis abierta del modelo económico neoliberal y desu proceso de acumulación excluyente de las mayorías y depredador de los recursos. Lacrisis internacional nos ha mostrado las debilidades de este modelo en extremodependiente de los vaivenes de los mercados y las finanzas internacionales, de suincapacidad para promover un desarrollo inclusivo y equilibrado de las regiones y zonasrurales, sobre la base del mercado interno y el aprovechamiento de nuestraspotencialidades y la preservación de nuestros recursos naturales. La generalización de losconflictos de naturaleza socio ambiental que expresan la resistencia de poblacionesenteras a ver sus territorios depredados por las inversiones mineras e hidrocarburíferas, lamasiva huelga indígena amazónica y la creciente crítica de sectores medios preocupadospor la indiscriminada destrucción de nuestros recursos naturales renovables en aras de undesarrollo insostenible, marcan los límites internos de este modelo.Frente a este modelo, que resultó de las reformas neoliberales de los 90, durante de ladictadura fujimorista, y que Alejandro Toledo y hoy Alan García son continuadores ydefienden a “capa y espada”, se necesita una nueva propuesta programática, una nuevaestrategia de acumulación, que se basen en una nueva visión socialista del bienestar quesupere la visión del crecimiento y el desarrollo que son ya insostenibles. Por ello, no bastaya la propuesta redistributiva que dominó el debate programático en el ciclo previo de
 
crecimiento, no es suficiente construir una salida que se base en la re-distribución de larenta y el poder entre el capital y el trabajo o entre la nación y las grandes empresasprivadas o públicas internacionales. Se hace necesario hoy pensar en otra estrategia dedesarrollo, en otro patrón de acumulación, que sea a la vez inclusivo socialmente ysostenible ambientalmente. Y se trata de construir una nueva Constitución Política queexprese la nueva propuesta y el nuevo bloque social que la defienda y la sustente.Ahora bien, esta crisis de modelo y esta necesidad de un nuevo modelo se dan al mismotiempo que toca fondo la crisis de los partidos, particularmente de nuestros partidos, lospartidos de izquierda. La expresión electoral de esta crisis fue brutal: menos de 1.5%sumadas las dos fuerzas de izquierda (el PS y el Frente Amplio de Izquierda) queparticipamos en el 2006. Pero esa fue solamente la manifestación electoral de una crisismás profunda, de una crisis de propuesta, de una crisis de nuestra capacidad derepresentación, de una crisis de nuestras maneras de hacer política, de una crisis denuestra legitimidad frente a esas mayorías a nombre de las que pretendemos hablar.Hoy, son las luchas sociales las que no solamente se han encargado de colocar en eltapete el cuestionamiento al modelo vigente, sino de esbozar cuales son las salidasprogramáticas. Hoy día los movimientos sociales nos están diciendo que quieren jugartambién ese papel y que la salida no es reconstruirnos como los partidos de antes, comopartidos de cuadros que captan dirigentes sociales para “dar línea” a las organizaciones.Hoy día los movimientos sociales nos están diciendo que debemos establecer una nuevarelación con ellos y juntos iniciar una etapa diferente en esta lucha. Y entonces, estanueva etapa, de construcción programática, también tiene que ser etapa de construcciónde un nuevo instrumento político compartido con el movimiento social y con losmovimientos sociales emergentes.En este proceso de construcción de un nuevo instrumento político también tenemos queapoyarnos en la emergencia de los procesos regionales, de sus movimientos políticos yde su rechazo a la vanguardia centralista –aunque se declare izquierdista- que pretendedirigir sus destinos desde Lima. Debemos apostar por integrar a los nuevos liderazgoslocales y regionales, impulsando una verdadera descentralización de las decisiones y dela generación de condiciones para nuevos poderes regionales capaces de asumir lagestión del desarrollo de sus territorios y de apostar por una efectiva democraciaparticipativa.Tenemos pues por delante el reto de diseñar y construir un nuevo instrumento políticopara el cambio en el país, que no sea un remedo de la Izquierda Unida de ayer repitiendosus propuestas y dirigencias, y que partiendo de nuestra realidad, incorpore losaprendizajes que nos dejan la experiencia del Partido de los Trabajadores de Brasil y delMovimiento Al Socialismo de Bolivia, que asuma nuevas formas de relación con elmovimiento social y con los movimientos regionales y locales.Frente a este reto, la invocación a la unidad y al marxismo no puede ser aceptada comorazón para mantenernos atados a una estrategia que hace del Partido Comunista y dePatria Roja nuestros eternos aliados estratégicos, por más que quede claro que no tienenla menor intención de renovarse ni ideológicamente, ni programáticamente, nipolíticamente, ni éticamente. De la misma manera, la invocación a la unidad no es razónpara sacrificar toda apuesta estratégica en aras de la alianza electoral con unnacionalismo que no supo encarnar el rechazo ciudadano a la exclusión de este modelo
 
de crecimiento, pero que no ha significado ni renovación programática ni renovaciónpolítica en perspectiva socialista.Cuando decidimos participar en las elecciones internas del PS y cuando como militantesen la CP, el CEN, y en las secretarías y las bases, asumimos la difícil tarea de ser uninstrumento de transición en el marco de una renovación partidaria, creíamos quepodíamos contribuir desde la dirección del Partido Socialista al reto de la renovaciónideológica y programática de la izquierda en el Perú, al reto de construir un nuevoinstrumento político para el cambio.Ha pasado año y medio de este intento y tenemos que aceptar autocríticamente que nohemos alcanzado los objetivos esperados, sin embargo existe una co-responsabilidad eneste fracaso. En ese sentido y con la misma firmeza señalamos que a lo largo de estosmeses hemos enfrentado la permanente obstrucción de quienes –en aras de ortodoxias yradicalismos que nada tienen que ver con la realidad ni con su propia práctica- sededicaron más bien a obstruir todo intento de avanzar y renovar, poniendo siempre pordelante cuestiones orgánicas y el cuestionamiento a la legitimidad la direccióndemocráticamente electa por la militancia. Hemos enfrentado, también, la falta decolaboración de sectores que se sienten naturalmente destinados a ser la conducción delPartido y que en la práctica han desarrollado una lógica propia de acción política haciaadentro y hacia afuera del Partido.No creemos que esta situación vaya a cambiar rumbo al Congreso Nacional del mes deDiciembre de este año. Y no sentimos que tenga sentido invertir nuestras energías en unanueva disputa congresal en la que la discusión ideológica y programática franca y abiertase vea opacada, como en el Congreso Nacional anterior y sucesivos eventos intermedios,por las correlaciones orgánicas y la descalificación personal de los adversarios.Quizás estemos equivocados, pero todo esto no lo podremos hacer luchando y gastandonuestras fuerzas por armar correlaciones de fuerzas y por repetir las consabidasnegociaciones para cupos en los eventos partidarios, sin generar espacios para el diálogofraterno y no de sordos. Por ello, no creemos ya, que el Congreso Extraordinario vaya aser este espacio de debate y de solución de nuestras discrepancias. Como repetimos,ojalá estemos equivocados.Sí creemos que existen otros espacios y otros esfuerzos por construir un nuevoinstrumento político por el cambio. La articulación de estos esfuerzos, sobre la base de undebate franco, sobre los problemas de fondo que hemos descrito, será nuestra tarea. Porel momento, estamos convencidos que Tierra y Libertad es uno de estos espacios, quemuestra la apertura y disposición de incorporar no solo militantes si no colectivos yespacios que quieren construir no un partido más si no un instrumento político para elcambio y será con ellos que estableceremos una articulación que aporte a la construcciónde un nuevo programa, una nueva ideología y un nuevo instrumento político.Es frente a esta situación que le decimos a la Corriente Mariateguista, a los sectores queoptan por seguir trabajando con ella y a los que ya señalamos también líneas arriba:quedan en control de la Comisión Organizadora del Congreso. Asuman la dirección delPartido Socialista y denle la orientación que consideren mejor. Por nuestra parte, sólo conla finalidad de centralizar esfuerzos y coordinación nacional, a partir de la fecha nosconstituimos en el Movimiento de Acción Socialista (MAS), no una fracción ni menos unpartido, sino un espacio de coordinación política transitoria.

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