Pero no es sólo eso. Es también una palabra de invitación.
La Palabra de Dios dice:
“Bu
scad a Dios mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que
está cercano”
(Is. 55:6). Y también dice:
“Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”
(Heb.4:16). En otro lugardice:
“Acerquémonos con corazón sincero...”
(Heb.10:22).
Tú no necesitas hacer méritos antes de acercarte a Dios. Dios sabe que tú no puedesmejorarte a ti mismo, ni tampoco acercarte a él cuando tu corazón está frío y duro.
Pero le puedes hablar sinceramente y decir lo que realmente sientes. Dile que has pecado, queno puedes contigo mismo, que si Él no te ayuda, estarás perdido. Dile sin rodeos todo lo quepasa en tu vida y pídele ayuda. La sangre de Jesucristo está a tu favor, y el Abogado quetienes en los cielos defenderá tu causa. (1ª Juan 2:1).
Si lo haces con sinceridad, recibirás socorro. Dios es tan misericordioso y fiel a su Palabra, quela única manera de no ser ayudado es no pidiendo ayuda.
Con todo, recuerda: Si dejas fuera de tu vida a Dios, entonces las consecuencias pueden sermuy trágicas, y sobre todo, perderás la seguridad, el gozo y la paz que sólo Dios puede dar.
Un siervo de Dios, C.H. Spurgeon dijo: “Si no estás buscando al Señor, el diablo te estábuscando a ti.” Y el diablo, que vino para
hurtar, matar y destruir, no te busca para hacertebien. El Señor Jesús, sin embargo, vino para darte vida, y vida en abundancia. (Juan 10:10).
El Salmo 91:1: dice:
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”
. ¿Estás tú bajo el alero de Dios o estás a la intemperie, expuesto a todos lospeligros?
Tú sabes que Dios te ama. Esto es una verdad preciosa para ti, ¿verdad? Sin embargo, si tú lehas vuelto la espalda, ¿cómo podrá Él defenderte? Si no te quieres poner bajo el abrigo delAltísimo, ¿cómo morarás bajo su sombra?
De ti depende el lugar donde estar. Que el Señor te conceda la gracia para buscar refugio en elSeñor Jesucristo.
Deseamos que tú, cuando seas adulto, puedas decir con el rey David:
“Porque tú, oh Señor Jehová,
eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti
será siempre mi alabanza.”
(Salmo 71:5-6).
Cuando los amigos se oponen al caminar del joven creyente y le inducen aparticipar de sus tinieblas, se hace necesario confesar la preciosa fe y, almismo tiempo, estar dispuesto a servirles en amor.
¿Cómo salvarme de la influencia de miscompañeros?
¿De qué tipo de compañeros quisiera zafarse un joven creyente? Obviamente, no se trata detodos los compañeros, sino de aquellos que son contrarios a su caminar cristiano, esos que lehostigan, que le oprimen, que le inducen a participar de sus risas, de sus juegos, de susbromas, y de sus tinieblas; en fin, de aquellos que le inducen a apartarse del Señor.
Confesando al Señor
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