PENSAR ES GRATIS 2 – EL FIN Y LOS MEDIOS – ALDOUS HUXLEY
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Una inteligencia en el siglo deltotalitarismo
Aldous Huxley fue una inteligencia preclara, capaz de observardesde su racionalidad a sus contemporáneos y evaluarconductas, estrategias y discursos sin comprometerse con lasestridentes y silibinas posturas en que colapsaron y seenvilecieron miles de sus colegas.
“Los últimos cincuenta años han sido testigos de un granretroceso desde el monoteísmo hacia la idolatría. Laadoración de un solo Dios ha sido abandonada por laveneración de divinidades locales, tales como la nación, laclase y hasta los individuos endiosados.”,
escribe en
El fin y los medios
. Las nuevas divinidades: la nación, la ideología, la clase social, el déspota,se encarnaron en el Reich de los mil años y Hitler, en el nacional-socialismo y elfascismo, en Mussolini y su dictadura, en la dictadura de Lenin y la del “padrecito detodos los pueblos”, Stalin; en las infamias de los campos de concentración y las matanzasen masa. Y produjeron sus satanizaciones, sus enemigos a conveniencia: los judíos, loscampesinos, los discrepantes.El siglo XX fue el siglo del totalitarismo. En él eclosionó y se instauró el régimentotalitario, las ovaciones ensordecedoras para apagar o disimular los gritos desesperadosde los torturados; la delación, la persecución, el acoso, la hipertrofia del Estado y laentronización de una casta dirigente que se apropia de todos los derechos, privilegios y poderes. El siglo XX es el siglo del GULAG soviético y del lager nazi, del holocausto judío y de las deportaciones y exterminios comunistas, de la mentira llevada a su más altorefinamiento como política de Estado, de las policías omnipotentes: la Gestapo y la KGB,de los criminales en masa: Hitler, Stalin, Lenin, Mao, Pol Pot…Frente a unos acontecimientos escalofriantes, frente al enceguecimiento fanático de losque se uncieron voluntariamente a uno u otro totalitarismos, frente a un mundo bestializado en donde la apología de la violencia y la sangre atronaban el aire, frente alcrimen llevado a cultura de Estado y justificado como “solución final” contranacionalidades, etnias y clases, ¿qué puede hacer un intelectual? Pensar, escoger lasensatez, mostrar la locura colectiva y crear un espacio de mesura, de tolerancia, deecuanimidad. Volcar la atención y el pensamiento en analizar y sacar conclusiones de un tiempo llenode controversia y pasiones, de fanatismos delirantes y de líderes omnipotentes, tortuosos y sedientos de sangre, sin ningún tipo de cortapisas o límites y en franca competencia dehorrendidades, es un acto soberano de la inteligencia para llamarnos al orden, parasacudirnos, para enfriar nuestras calenturas y adscripciones.Huxley, heredero de una tradición científica, cultural e intelectual, y pensador conindependencia y autonomía para ver de manera no condicionada los sucesos de sutiempo, nos da un ejemplo del papel decente y sensato que corresponde a un intelectual verdadero en tiempos convulsos y peligrosos, tiempos de fanáticos asesinos y de causasque justifican cualquier crimen y aplauden al criminal. En tiempos así, es más fácil sersumiso, callar o sumarse. Huxley, gracias a Dios, no escogió nada de eso.
Aquiles Julián
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