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S.Caletti
SergioCaletti
 
Siete tesissobrecomunicacióny política
diá
logos
de la comunicación
Dirección electrónica: scaletti@datamarkets.com.ar
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diá
logos
de la comunicación
Comunicaciónypolítica
   S  e  r  g   i  o    C  a   l  e   t   t   i
Decir “tesis” es, en rigor, decirconjetura, decir señalamientoque se formula para propiciar aldebate. En ese sentido quisieraque se entendiese el título deesta exposición: como el de sie-te invitaciones a una discusiónque, a mi entender, hemos veni-do demorando por demasiadotiempo.A lo largo de los primeros cua-tro de estos señalamientos, re-correremos de modo sucinto lasformas que asume el encuentroentre comunicación y política,comenzando por las inmediatas,las que plantean los planes deestudio de nuestras Carreras [enArgentina], y pasando luego porla historia del campo, por su pre-sente y hasta por las analogías ycontrastes con aquel otro lugarde encuentros privilegiados, elque sutura comunicación y cul-tura. En las tres últimas tesis,intentaremos avanzar sobre las
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posibilidades de una formula-ción diferente de las que, paraentonces, habrán sido aludidasuna y otra vez.El punto de partida para este iti-nerario es uno y simple. Me per-mito resumirlo como si se trata-se de una paradoja, aunque -severá- no pienso que en verdad losea. A saber: en los tiempos quecorren, todo parece hablarnosde una estrecha conexión entrelos fenómenos de la política y losde la comunicación. Ella se dapor sentada, se sobreentiende, atal punto que probablementenadie en nuestro campo de es-tudios poda razonablementeresistirse a la fuerza de la afirma-ción. Y sin embargo, pese a ello,la variedad de caminos con queesta conexión tiende a ser pen-sada es tan heterogénea comodébiles son sus desarrollos sis-temáticos.
I
 En primer término, veamos estecontraste a través de un someroexamen de los planes de estudiode la Carreras de Comunicaciónde nuestras Facultades (Argenti-na). El examen pone de relieveque la conexión entre comunica-ción y política que se propone alos estudiantes, entendida comoun horizonte de abordajes de cier-ta envergadura, aparece virtual-mente ausente. Las formas de su presencia son erráticas y relativa-mente secundarias
.Uno de los modos con que estaconexión aparece, por ejemplo,es a través de asignaturas queconceptualizan específicamentelo político. Se trataría, en estecaso, de ofrecer a los estudian-tes una introducción a los pro-blemas que se sitúan del
otro
lado del encuentro, de manerade habilitar puentes más que deabordarlos. Es también un buenindicador de la disposicióncurricular a tomar en cuenta losmarcos conceptuales de la otratradición, la de la ciencia políti-ca, con vistas a facilitar el enten-dimiento de la conexión con locomunicacional.Pues bien, de acuerdo a una re-visión preliminar de los progra-mas vigentes apenas tres añosatrás, las Licenciaturas en comu-nicación dictadas en aproxima-damente siete de las casi cuaren-ta universidades argentinas don-de se impartían (las correspon-dientes a las Universidades deBuenos Aires, Católica de SantaFe, de El Salvador, de Flores, deLa Matanza, de Morón y dePalermo), contaban de formaexpresa con una asignatura obli-gatoria (en algún caso dos) a tra-vés de la cual a los estudiantesles correspondería introducirseen los rudimentos de la cienciapolítica, con este nombre o conlos de Teorías del Estado, Teo-ría Política, Sistemas PolíticosComparados. Vale reiterarlo: sie-te sobre casi cuarenta.Es posible que una revisión másrigurosa, o más actualizada, oque incluya los contenidos pre-vistos para otras asignaturas, así como las alternativas de materiasopcionales, etcétera, pueda am-pliar en alguna medida la magraproporción señalada. Pero encualquier caso, se trata de unítem curricular que se encuentraholgadamente por debajo de lapresencia que alcanzan compara-tivamente otros campos discipli-narios próximos a los estudios decomunicación. En otras palabras,son considerablemente más lasLicenciaturas que cuentan en susplanes con teorías sociológicas,con psicologías o con materiasantropológicas que con las rela-tivas a la teoría política.
 
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Claro está, no necesariamenteesa conexión entre comunicacióny política a la que me refierocomo presentándosenos hoyconsumada y natural se veríaagotada (ni tan siquiera satisfe-cha) con la inclusión sistemáticade asignaturas de teoría políticaen Licenciaturas de Comunica-ción. Casi podemos inclinarnos aseñalar lo contrario: el encuentroentre comunicación y potica notendría por qué entenderse comoresultado de una mera yuxtapo-sición de asignaturas de una yotra. Pero podría entendérselocomo un comienzo o el indicio deuna preocupación asumida. Por-que lo cierto es que tampoco sondemasiado frecuentes (al contra-rio, lo son menos aún) los espa-cios curriculares que, ateniéndo-se a lo expreso, elevan la apues-ta e incluyen asignaturas dondela conexión esté
 ya formulada
, ala manera de algunas pocas ca-rreras que aluden en sus planesa la «comunicación política» obien, invirtiendo términos, a las«políticas de comunicación».Se registran por supuesto otrasformas de contacto entre amboscampos. Por ejemplo, algunascarreras incluyen materias des-tinadas al entrenamiento en elanálisis de la actualidad poticaen clave informativa. Así, entreotras, las Universidades Austral,de Belgrano, o Nacional de RíoCuarto. O bien las que, como laUADE (Universidad Argentina dela Empresa), lo hacen en térmi-nos de relaciones internaciona-les. O las que, como la Universi-dad de Belgrano, lo hacen conorientación al conocimiento delsistema político argentino, porno mencionar la relativamentenumerosa serie de asignaturasque proponen fijar la mirada enlos problemas jurídicos queentrañan las prácticas comuni-cacionales.Si acaso aquellas estrechas co-nexiones que damos a diario porsentadas entre comunicación ypolítica no son una mera ilusión,lo que ocurre en nuestras Licen-ciaturas en ese sentido (esto es,con la posibilidad de plantearlas,problematizarlas, discutirlas),tiene la forma de una presenciaesquiva. La atención que se lepresta a las relaciones entre co-municación y potica -e, inclu-so, a los elementos que la teoríapolítica puede aportar a ella- re-sultan, en sus términos más con-ceptuales, a veces escasos, a ve-ces nulos.No es de ninguna manera nues-tro propósito responsabilizar alas Carreras por el cuadro de si-tuación que emerge de estas bre-ves indicaciones. Más bien to-mar lo que este panorama da aentender como punto de parti-da de una reflexión que se sitúamás allá de las Carreras y, encuyo contexto, en todo caso,ellas constituyen sólo parte delsíntoma.
II
 La cuestión acerca de la cual lasCarreras parecen ofrecer así tes-timonio podría ser enunciada, en principio, en términos tan senci-llos como los siguientes: la posi-bilidad de un pensar radical so-bre las vinculaciones y entrecru- zamientos entre los fenómenosque alumbran ambos cortes ana-líticos de los procesos sociales -comunicacional y político- ha sidoinsistentemente resistida, en par-te, por la misma naturalidad conque estos entrecruzamientos se presentan, intensos y cotidianos. En parte, también, por la persis-tencia de una concepción en últi-ma instancia técnica de la comu-nicación (y de la política)
.No pretendemos con esta afirma-ción ignorar los lazos fuertes quese establecen desde el punto devista de la investigación y la re-flexión entre los estudios de co-municación y los fenómenos po-ticos. Muy por el contrario, pre-tendemos aludirlos. Esto es, alu-dir la curiosa circunstancia deuna cercanía y de la evidencia deuna conexión que, sin embargo,ha logrado permanecer opaca (yemprendiendo caminos subsi-diarios: legislación en comunica-ción; políticas de estado en co-municación; el papel de la co-municación en los eventos polí-ticos; etc.) cuando todo llamabaa pensarla de frente.Los estudios de comunicaciónnacieron al estatuto pseudo dis-ciplinario que hoy ostentan enesta cercanía. La historia arran-ca tal vez en 1927, con la publi-cación de
Propaganda Techni-ques in the World War 
, del porentonces muy joven HaroldLasswell (un volumen nunca tra-ducido al castellano). Desdeaquellos años y por décadas, losestudios de comunicación reco-rrieron, en los Estados Unidos yen nuestros países, entre otroscaminos, los claroscuros de lascampañas electorales, así comolos afanes por el desarrollo dezonas rurales hasta, en rigor, elabsoluto presente de la asam-blea electrónica que se sueñapor internet.
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Esto es, crecieronen estrecha contigüidad con laproblematización de lo político,aunque -y éste es el punto- sinabandonar nunca un tipo de co-nexión donde la política suponecentralmente el funcionamientode la maquinaria institucional dela llamada democracia y la co-municación, la capacidad dise-minadora de mensajes propia deunas tecnologías novedosas. Enotros términos, y si se me per-mite, la relación que se nos ha
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