Climate report-Cast/2
(i) Cualquier combustión de carbono se traduce en la emisión de gas carbónico (CO
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).Pero hay una gran diferencia entre el CO
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procedente de la combustión de biomasa, por un lado, y elCO
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procedente de la combustión de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural). El primero esreciclado sin problema por los ecosistemas (plantas verdes y océanos), que absorben y rechazan permanentemente CO
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(el llamado ciclo del carbono). El segundo, en cambio, sólo puede ser recicladohasta cierto punto. Ahora bien, desde hace dos siglos, la combustión de combustibles fósiles inyecta ala atmósfera muy rápida y continuadamente cantidades importantes de CO
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(56,6% de las emisiones);(ii) Ciertos procesos industriales son responsables de la emisión de gases de efectoinvernadero (gases fluorados) que no existen en la naturaleza.El carbono no está presente de un modo natural en la atmósfera, donde se dan concentraciones muyescasas. Es precisamente por esta razón que las actividades humanas pueden tener un impacto tanimportante sobre el sistema climático. Actualmente, la cantitad global de gas de efecto invernadero queenviamos a la atmósfera es casi dos veces superior a la capacidad de absorción natural. El resto seacumula, provocando el aumento del efecto invernadero, y por consiguiente de la temperatura, y estaacumulación tiende a aumentar con el calentamiento. El mecanismo principal de calentamiento seresume pues en una saturación del ciclo del carbono a través de las emisiones de gas procedente de lasactividades humanas.Este calentamiento es irreversible a una escala humana. Debido a la inercia termal de las masas de agua,su efecto se sentirá por cerca de mil años, porque la temperatura de las enormes masas de aguaoceánicas tarda mucho en homogeneizarse, incluso en el caso de que la concentración atmosférica delos gases invernadero fuese estabilizada inmediatamente. Aún en ausencia de estabilización alguna, elmecanismo inevitablemente se aceleraría dramáticamente y desencadenaría fenómenosextremadamente peligrososos como la desintregación de los casquetes polares o la liberación de lasenormes cantidades de metano que contienen el suelo congelado (permafrost) y las profundidades delos océanos.Sería erróneo y peligroso confiar en la idea de que el agotamiento de las fuentes de carbón, petróleo ygas ocurrirá a tiempo para proteger a la humanidad de estos riesgos enormes. De hecho, las reservas probadas de combustibles fósiles (en particular de carbón) son de sobras suficientes como para causar una aceleración incontrolable. En ese caso, la tierra correría el peligro, a fin de cuentas, de volver acondiciones que no ha conocido desde hace 65 millones de años y que la humanidad, por tanto, nuncaha experimentado: un globo sin casquetes polares, en el que el nivel de los mares superaría enaproximadamente cien metros el nivel actual.
3. El trastorno climático no es debido a “la actividad humana” en general, sino a lasmodalidades de actividad desde la Revolución industrial capitalista
Este salto climático no se debe a la “actividad humana” en general, como dicen los medios y losinformes del GIEEC (Grupo de Expertos sobre la Evolución del Clima) , sino justamente a lasmodalidades de esta actividad desde la revolución industrial capitalista y, en particular, a la quema decombustibles fósiles. La causa de este fenómeno reside básicamente en la lógica capitalista y productivista de acumulación, cuyo centro de gravedad histórica está localizado en las metrópolisimperialistas.El despegue económico de la revolución industrial no se pudo haber realizado a gran escala sin elcarbón. Sin embargo, sería reduccionista imputar indistintamente el cambio climático al “progreso” engeneral. En efecto, bastante rápidamente aparecieron nuevas posibilidades de energías renovables, que
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