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Maffesoli Entrevista

Maffesoli Entrevista

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Entrevista publicada por la Revista Ñ en setiembre de 2009 a Michel Maffesoli en ocasión de la presentación de su libro El Reencantamiento del Mundo
Entrevista publicada por la Revista Ñ en setiembre de 2009 a Michel Maffesoli en ocasión de la presentación de su libro El Reencantamiento del Mundo

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Published by: Claudio Alvarez Teran on Oct 04, 2009
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Michel Maffesoli: "El futuro ya no moviliza energías"
Para el sociólogo francés Michel Maffesoli posmodernidad es el nombre "provisorio" que se le da aesta época en la que no se piensa en mañana y sólo se trata de vivir intensamente el presente. EnAmérica Latina y en Extremo Oriente, afirma, se desarrollan los laboratorios de la creatividad.Por: Héctor Pavón
Michel Maffesoli vive sólo el presente. "Creo que no existe una cosa llamada futuro", dice en estacharla ocurrida en un hotel boutique de Buenos Aires pleno de objetos envejecidos y futuristasque contradicen la identificación temporal de este profesor de sociología de la Sorbona. Vino aBuenos Aires a dictar un seminario en el Doctorado en Ciencias Sociales de la FLACSO, invitado porFundación Osde y a presentar su último libro
El Reencantamiento del mundo
(Dedalus editores) enla Alianza Francesa de Buenos Aires. Viaja con frecuencia a Sudamérica y a Oriente donde detectólos "laboratorios de la posmodernidad" distinguibles por el culto a la creatividad. En los añosochenta Maffesoli teorizó sobre las tribus urbanas y desde entonces su apellido va enlazado acuanto agrupamiento juvenil ocurra en cualquier lugar del mundo. Da lo mismo si se trata deTokio, Nueva York, Barcelona o Buenos Aires, las conductas tribales se repiten y hallan ecos a unlado y otro del mundo. "Nuestras sociedades van a ser en cierto modo una especie de mosaico deesas tribus y cada uno va a participar en varias de ellas. En función de mi gusto sexual, musical oreligioso, voy a estar hoy acá, mañana en otra tribu", define antes de volcarse a reflexionar sobreel contexto en que este fenómeno se desarrolla. Por eso, comienza esta entrevista bautizando ycaracterizando la era en la que vivimos.-En Europa la
intelligentsia
política, periodística y universitaria continúa hablando de modernidadpara describir el período en el que vivimos. Soy de los que creen que estamos en laposmodernidad dado que tenemos toda una serie de valores que ya no son los que imperarondurante la modernidad. Pero el problema es que siempre hay un desfasaje entre lo que se vive y loque se piensa y lo que se nombra. Hay que tener en cuenta que el nombre mismo de modernidadapareció recién en 1848: fue Charles Baudelaire justamente quien lo utilizó para nombrar lo queestaba ocurriendo. Hasta entonces, solamente se hablaba de posmedievalismo: lo que veníadespués de la Edad Media. Y no es sino hasta la mitad del siglo XIX que va a empezar a hablarse demodernidad para nombrar lo que se vivía. Creo que estamos más o menos en la misma situación.Es falso hablar de modernidad. Lo único que tenemos es el término posmodernidad para decir loque está en juego. Y recién más adelante
 –
tal vez en 2050 o lo que fuere
 –
, se podrá encontrar eltérmino que caracterice lo que vivimos ahora. Quiere decir que posmodernidad es un términoprovisorio para decir que hemos superado la modernidad.
-¿Qué características encuentra en la posmodernidad que la diferencian de la modernidad?
-Hay tres grandes valores modernos: el trabajo
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que se convierte en el imperativo esencial,aquello a través de lo cual hay una realización de cada individuo. Segundo, la razón como únicoelemento que caracteriza tanto al individuo como a la sociedad. Y tercero, el futuro: la fe en elporvenir. Tenemos ahí, los pivotes modernos que luego se encontrarán en la educación, en losocial, en la economía, como lo mostró Michel Foucault, en todas las instituciones que se elaboran
 
en el siglo XIX. Este es el aspecto de la sociedad oficiosa, identificable en las generaciones jóvenesque ya no se reconocen en la sociedad oficial. Ahora bien, esa sociedad oficiosa, que yo llamoposmodernidad ya no gira en torno del trabajo sino de la creación: hacer de la propia vida unaobra de arte, poner el acento en lo cualitativo de la existencia, la dimensión un poco hedonista. Ensegundo lugar, ya no la razón como simple vector por el cual uno se piensa a sí mismo y lasociedad también, sino la imaginación, lo imaginario y en tercer lugar, el presente dado que entérminos de temporalidad ya no se vive más el futuro, el carpe diem, diría incluso: presente-ísmo.Eso es, dicho de una manera muy simple: lo que se abandona
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trabajo razón futuro
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que es oficial,en las instituciones oficiales. Y después, el gran elemento de la posmodernidad con su dimensión,una vez más, de creación, de imaginación, de presente, que sería un poco la napa freática de lasociedad actualmente.
-Una vez dijo que América Latina era el laboratorio de la posmodernidad, ¿por qué lo cree?
-Decía que Europa había sido el laboratorio de la modernidad porque justamente se había puestoel acento en esos valores que acabo de señalar. Lo que me impresiona de América Latina y deExtremo Oriente
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Japón, Corea
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es que ahí es donde la imaginación es importante, es ahí donde,en el fondo, se da no sólo el trabajo sino la creación. No simplemente el futuro, sino el presente. Ytambién en América Latina es donde se están elaborando
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mucho más que en Europa
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estosnuevos valores. Por eso hablo del laboratorio de la posmodernidad. El problema es
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lo veo enBrasil adonde voy a menudo
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que los intelectuales están muy marcados por los esquemaseuropeos: demasiado marxistas, demasiado estructuralistas. Transplantan a la realidadlatinoamericana realidades de pensamiento que habían sido elaborados en Europa o en Américadel Norte. Desgraciadamente la intelligentsia sigue determinada por los modelos estadounidensesy europeos.
-Entonces, ¿podemos pensar en el futuro? ¿Existe el futuro?
-Creo que no. Efectivamente, se puede caracterizar, comprender bien una civilización, una época,en función del elemento temporal en el que esa época pone el acento. Hay grandes épocas
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laEdad Media, por ejemplo
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donde lo que se llamaban las grandes sociedades tradicionalestomaban el pasado como elemento temporal. Hay otros grandes momentos culturales para loscuales lo importante es el futuro. La modernidad es eso, proyectar: los mañanas que cantan, lasociedad perfecta, el mito del progreso. El progresismo del siglo XIX es un buen ejemplo de esaproyección de la energía hacia el futuro. Y luego hay otras grandes civilizaciones para las cuales loque importa es el presente. Aclaro que eso ha hecho una civilización como el Renacimiento, elQuattrocento en Italia, lo que se llama ese tiempo que fue el siglo III o IV de la era cristiana, lo quese conoce como la decadencia romana, de hecho, en ese período se elaboraban cantidades decosas, pero lo importante era el presente. Y en mi opinión, entramos en otro de esos grandeslapsos de presente-ísmo. Es interesante ver volver esa idea hedonista, esa idea de carpe diem. Osea que, desde esta perspectiva, lo que está en gestación actualmente, la gran tendencia, estáfocalizada en el presente; la idea misma de futuro ya no moviliza las energías. Un ejemplo: veo enEuropa, y en Francia en particular, respecto de la gente de mi generación, una desafección con

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