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Desde el principio, Cuba adoptó una línea de pensamientoy acción antimperialista e internacionalista consecuen-te, y ha sido el único país en la América Latina quemidió la importancia del frente de liberación que inaugu-ró Bandung (1955) y el consecuente Movimiento dePaíses No Alineados, Movimiento que se constituyó conAsia y África, más Cuba, como se proclamaba.Cuba buscó, con razón, integrar a la América Latinaen ese frente del Sur, y para ello tomó la iniciativa decrear la Tricontinental (1966). Sin embargo, mientrasBandung reunía en Asia y África a los pueblos de doscontinentes, y mientras sus Estados eran representadospor gobiernos que gozaban de la legitimidad que lesconfería su constitución a partir de las luchas de libe-ración, en la América Latina la Tricontinental rea-grupaba movimientos populares comprometidos en lalucha contra los gobiernos de turno, sometidos a losEstados Unidos. El Che trató de dar forma a las luchasarmadas en las que se involucraba la Tricontinental. Lahistoria ha demostrado que en aquellos momentos nose habían reunido las condiciones objetivas que permi-tirían a esas luchas salir de los confines de su aisla-miento. De suerte que fue preciso esperar a que unpoco más tarde, bajo la forma de movimientos popula-res civiles, la América Latina entrara a su vez en latransformación del mundo, en el mismo momento enque la ola nacional/popular de Bandung se deshacía.Esa nueva ola de florecimiento de movimientos popu-lares y las victorias que alcanzó en Brasil, la Argentina,Uruguay, Venezuela, Bolivia, Ecuador sacó a Cuba delaislamiento en el que los Estados Unidos y la Organiza-ción de Estados Americanos (el «ministerio de colo-nias» de Wáshington) la había confinado durante cua-renta años. El éxito de las operaciones donde intervienenmédicos y educadores cubanos en todo el Continente,sumado a la repercusión alcanzada por la iniciativa deVenezuela de crear el Alba, ha invertido la correlaciónde fuerzas. Actualmente, son los Estados Unidos y noCuba los que están aislados en su Continente.Años atrás, Cuba había demostrado su adhesión ala causa antimperialista por su apoyo militar a la guerraque Angola libraba contra las intervenciones sudafri-canas junto a los «amigos» del campo socialista. Laderrota militar que los cubanos infligieron a los ejérci-tos sudafricanos no fue en vano, pues aceleró el fin delodioso régimen del
apartheid
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Actualmente Cuba afronta nuevos retos. La Revolu-ción Cubana se sitúa en la estela de la primera ola deluchas por la emancipación de los trabajadores y de lospueblos, que ha conformado el siglo
XX
.Esta primera ola alcanza victorias cuyos resultadoshan sido los que han sido, como siempre o casi siem-pre ocurre, una mezcla de progresos y retrocesos cuyalectura crítica, que conviene renovar con frecuencia,no puede ser objeto de rápidas reflexiones como estas.Las contradicciones, los límites y las derivas de lossocialismos históricos del siglo
XX
–de la socialdemo-cracia auténtica, de la época del sovietismo, del maoís-mo, del castrismo, de las experiencias nacionales/po-pulares radicales de numerosos países del Asia y delÁfrica de Bandung– deben todos tomarse en cuentacon la seriedad que la prosecución de la utopía creado-ra de la emancipación de los trabajadores y de los pue-blos impone.Se ha volteado la página de esta primera ola. Peroya empiezan a hacerse sentir las primeras vibracionesanunciadoras de la formación de una nueva ola de lu-chas. Y Cuba, que ha sobrevivido cuando se desplo-maban otros actores de la primera ola, podría ser elpuente de unión entre el pasado y el futuro.Al acoger en La Habana en 2007 la Cumbre de los NoAlineados (en lo sucesivo los No Alineados con la mun-dialización imperialista), Cuba ha recordado a lospaíses del Sur que pueden derrotar el sistema de ladictadura de la plutocracia financiada por los oligopo-lios imperialistas y el despliegue de su proyecto de con-trol militar del planeta.Ese propio sistema imperialista dominante entró encrisis desde el otoño de 2008, y su primera manifesta-ción fue el desplome de su mercado monetario y fi-nanciero integrado. Tras el cual se esboza, en profun-
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