lo que se pretendía que lograran los estudiantes, y por ello se comenzó a hablar dela evaluación por logros.Otras personas, sin embargo, insistieron en que no se ganaba gran cosa cambiandolos objetivos por los logros, que les parecía casi lo mismo. Efectivamente, ¿qué esun logro si no es el logro de un objetivo? Por ello proponían que más bien laevaluación debería ser por procesos. En la Serie Pedagogía y Currículo existe unvalioso documento de la OEA y el Ministerio de Educación Nacional sobre los procesos, titulado
Desarrollo de procesos de pensamiento
(OEA-MEN, 1991).Pero tampoco hubo acuerdo. Los opositores a la evaluación por procesos planteaban que la evaluación debía ser por indicadores, ya que los procesos soninobservables en sí mismos; lo único que se puede observar son los indicadores y, por lo tanto, la evaluación debería ser por indicadores. Esta discusión está todavíavigente, puesto que en la Ley General de Educación se decía que el Ministerio deEducación debe proponer indicadores de logros, pero no se decía exactamente loque eso significa, así los logros se entiendan como logros de contenidos, deconceptos, de habilidades o de competencias.Después de muchas reuniones, discusiones, presiones y dificultades, dos añosdespués de la Ley General de Educación salió la Resolución 2343 de 1996, en laque se fijaba una lista de indicadores de logros par ciertos grupos de grados. Peronadie podía distinguir bien los objetivos específicos, los logros y los indicadores delogros. Algunos indicadores parecían más bien "logritos". Muchos educadorestomamos esa lista de indicadores como si fuera una lista perentoria de logrosaislados, y exigíamos -y a veces seguimos exigiendo- que los alumnos logren todosy cada uno de esos logros, so pena de recuperación.Pero entonces aparecieron por lo menos dos nuevos ingredientes en la discusión.Por una parte, el ICFES, la Universidad Nacional y la Secretaría de Educación deBogotá decidieron en su sabiduría que era mejor diseñar una evaluación por competencias. Por otra parte, si un lector acucioso hubiera leído el Plan deDesarrollo del gobierno de Andrés Pastrana Arango, se habría encontrado con que-al mismo tiempo y en forma independiente- el Departamento Nacional dePlaneación en su sabiduría había decidido ya que la evaluación debía ser ahora por estándares. ¿Qué diferencia hay entre estos tipos de evaluación? ¿Al fin de cuentas,cómo evaluamos nosotros mismos a nuestros alumnos? ¿Al fin de cuentas, cómovan a evaluar los organismos del Estado a nuestros alumnos (e indirectamente anosotros mismos)?
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