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Un ciego que no lo es - a propósito de Don Quijote de la Mancha

Un ciego que no lo es - a propósito de Don Quijote de la Mancha

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Published by CareliaArcadievna
Estudio literario acerca de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha"
Estudio literario acerca de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha"

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02/16/2014

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UN CIEGO QUE NO LO ES: A PROPÓSITO DE DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Óscar Alvarado
Resumen:
 Cuando don Quijote decide salir al mundo a desfacer entuertos y socorrer a vidas y huérfanos, se ve invadido de una mirada que rompe el esquema del mundo establecido, lo separa de Alonso Quijano el Bueno, y lo incorpora a una re-lectura del mundo a partir de la cual ha de construir sus ideales y luchas. u leal escudero poco a poco se va a ir permeando de esa mirada, por lo cual la percepci!n de mundo que ambos poseen es lo que ha de cimentar un nuevo espacio de interpretaci!n  para ambos. "s ese el motivo de esta lectura.
Palabras clave:
ce#uera, mirada, lectura, intepretaci!n, construcci!n de la diferencia.
Abstract:
An outloo$ that brea$s %ith the established preconception of the %orld invaded &on Qui'ote %hen he decided to #o out to the %orld to clean up other(s spills and messes, save lives and aid the orphans. )t separates him from Alonso Qui'ano the *ood and incorporates him into a reinterpretation of the %orld, from %hich he has to build his ideas and stru##les. +is loyal squire eventually #ets involved %ith such perspective therefore, the %orld(s perception they share fosters, for both of them, a ne% space for interpretations. hat is the reason for this readin#.
Key words:
 blindness, outloo$, readin#, interpretation, construction of the difference."l smbolo de la ce#uera linda en mayor medida con una relectura del mundo y de las relaciones humanas, m/s que con un impedimento meramente fsico. 0or ello, referimos a la novela de Cervantes, "l )n#enioso don Quijote de la 1ancha, en el cual 2oseph Bic$ermann se3ala aspectos interesantes en relaci!n con el tema que hemos planteado y que conforman a don Quijote como un sujeto inmerso en un universo, en un cosmos de sentido que no responde a su interés, y ence#uece 45o lo#ra contemplar lo que los otros no67 ante el entorno que escapa y se le rebela 4o revela7, o ante el cual se subleva. 8a este autor nos apunta que en ocasiones es mejor cerrar los ojos para no tener que ver, y as escapar del peli#ro, y en esto el caballero cervantino se constituye en la encarnaci!n y compendio de las alucinaciones humanas y ce#ueras9 :Aquel a quien &ios le haya dado el casti#o ;por as decir- de unos ojos que saben ver, y ha sabido temblar ante la inmensa muchedumbre de #entes que tienen los ojos abiertos, pero que no ven, bien puede afirmarse que ha perdido para siempre la capacidad de rer.< 4Bic$ermann, =>?@, pp =>-=7 Deafirma el hecho de que es aun m/s difcil vivir entre hombres que ni siquiera quieren ver, y pertenecen a las diferentes clases de la ce#uedad humana, ya sea inevitable o voluntaria, pero que adquiere una posici!n y una posesi!n tales que se convierte en eje b/sico de las peque3eces humanas, pues9 :"sta vida viene a ser como una fusi!n de bondad y de maldad, de visi!n y de ce#uera.< 4Bic$ermann, =>?@, p =7 "s, en definitiva, el acontecer del hombre y la reminiscencia a las m/s nobles, pero también m/s bajas pasiones. "s el caballero andante, el so3ador, el idealista en un mundo de cie#os, donde los e#osmos permean las relaciones entre unos y otros. "s aquel que ve a la amada y a la justicia y su necesidad, en un mundo en el cual los otros perciben la individualidad, la diferencia, la enajenaci!n, y la fealdad, as como la desposesi!n. "s una re afirmaci!n de la humanidad y del ser humano, en donde los otros deambulan con la ce#uera que les han impuesto los disvalores predominantes. Ea ce#uera de la cual don Quijote es objeto, se va e'tendiendo a su escudero, de forma tal que ambos pasan por un procesos en el que se convierten en los videntes de una realidad, de un universo del cual los dem/s no lo#ran dar cuenta, pues insisten en la percepci!n de un mundo en el que se ve desde la confi#uraci!n de un discurso que no calFa con la 4re7lectura de un universo en el cual se mueve el caballero, y al que se va asimilando su fiel escudero. "l ver de don Quijote caballero es el leer que proviene de un mundo prometido de justicia, en el cual los ideales de este no calFan con los intereses que construye y deconstruye el mundo de los otros que se van 4con7formando desde una relaci!n discursiva y vivencial con el mundo que no calFa con la del caballero de la triste fi#ura. Américo Castro se3ala en relaci!n con lo que hemos se3alado9 :...un modesto y desquiciado se3or que, sobre un triste jamel#o se arroja a la empresa de desarrai#ar el mal, ese mal siempre tan bien afincado en valles de l/#rimas, en ciudades de iniquidad o en jacales de miseria.< 4Castro, =>G, p HI)7 Eo anterior describe la bJsqueda de la justicia en medio de un mundo en el cual la injusticia campea, y en donde los sujetos, como cie#os, se obstinan en ver y en dejar de ver, de observar la conformaci!n y avance de un universo menos solidario, en el cual ya la lucha de clases se eri#e como uno de lo elementos primordiales de la te'tualidad. "s el mundo del ser y el parecer en el cual los personajes no dejan de ser anta#!nicos para el otro, en donde la mismidad se eri#e como injusticia, mientras la Ktredad, revestida como amenaFa, viene a definirse como la emer#encia de una fi#ura que adviene como parodia del héroe, y que se reviste m/s bien como elemento de risa, de chota para esta mismidad de la cual los dem/s son partcipes, en tanto incapaces de leer y entender la diferencia, a la cual revisten de locura. Ea e'istencia y presencia de &ulcinea, del 8elmo de 1ambrino, del caballero de los espejos, de los encantamientos, de los #i#antes, y tantas otras manifestaciones no es otra cosa que el desencuentro permanente que se va tejiendo a lo lar#o de una historia en la cual uno insiste en ver y describir, mientras los otros se obstinan en percibir desde su ser y parecer. "s la construcci!n de un mundo percibido desde dos planos, en el cual el propio lector debe tomar partido. 5Acaso cuando un labrador se diri#e a un Quijote para aclararle que él no es nin#Jn caballero tal como lo piensa el héroe, no estamos sino ante un caso de lectura e interpretaci!n de la realidad, es decir, de un percibir y un ence#uecerse ante diferentes mundos69 :1ire vuestra merced, se3or, pecador de m, que yo no soy don Dodri#o de Larv/eF, ni el 1arqueF de 1antua, sino 0edro Alonso su vecino ni vuestra merced es Ialdovinos, ni Abindarr/eF, sino el honrado hidal#o del se3or Quijana. -8o sé quién soy ;respondi! don Quijote-, y sé que puedo ser, no s!lo los que he dicho, sino todos los doce 0ares de Mrancia y
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aun todos los nueve de la Mama, pues a todas las haFa3as que ellos todos juntos y cada uno por s hicieron se aventajar/n las mas.< 4Cervantes, =>G, p ?N7 As, las lecturas y percepciones se van entrelaFando en la novela, de forma que se da paso a por lo menos dos manifestaciones de universo en las cuales los personajes constituyen los #randes polos de oposici!n, de acuerdo con su lu#ar en el discurso. &e hecho, ancho 0anFa parece ser el Jnico, e incluso m/s que su mismo caballero andante, en atravesar ambos universos, y en alimentarse de la lectura de amos mundos, de forma que el cierre de la novela le permite optar por aquel que le confiera mayor :espiritualidad<, es decir, opta por el mundo que le resi#nifica como sujeto, en tanto ha cumplido con su  proceso de quijotiFaci!n. &on Quijote ha aprendido a ver e interpretar, y ancho 0anFa ha de cabal#ar a su lado con el fin de aprender ese proceso, y a contemplar, desde los ojos de la reinterpretaci!n, la emer#encia de un nuevo universo de sentido vital. "l encuentro con el universo del otro, hace que tanto quienes observan a don Quijote descalifiquen su :contemplaci!n< como lo hace el caballero de cara a estos, y ante lo cual atribuye la :transformaci!n< de lo percibido a la influencia nefasta que hacen los poderosos ma#os o enemi#os que lo adversan. Ea mirada se va e'tendiendo a lo lar#o de la novela en uno y otro  plano, de forma que estos universos subsisten sin que nin#uno claramente domine, pues las percepciones continJan de forma  paralela a lo lar#o de las aventuras del valeroso hidal#o9:...lle#/ndose don Quijote a ancho, al odo le dijo9-ancho, pues vos queréis que se os crea lo que habéis visto en el cielo, yo quiero que vos me cre/is a m lo que vi en la cueva de 1ontesinos. 8 no os di#o m/s.< 4Cervantes, =>G, p N>?7 Lo es casual, por lo tanto, que la burla que los dem/s hacen del Quijote y su escudero, no cree mella en estos dos, los cuales :viven< la e'periencia de la )nsula Barataria, la cual se constituye en un elemento revelador de una contemplaci!n ante la cual los dem/s se vuelven incapaces de observar. Ea mirada del caballero y su verdad, contrasta con la mirada de los dem/s, en medio de los cuales se va levantando el  puente que constituye ancho 0anFa, como el escudero que en principio se mueve en el /mbito de lo material y termina idealiFando la vida que su caballero le ha obsequiado, lo cual revela que ha abierto los ojos ante la percepci!n en la que se mueve don Quijote. Ea ce#uera que los dem/s poseen ante el mundo en el cual se mueven ambos, ciertamente imposibilita que la brecha e'istente no se cierre. Ea ce#uera en la cual se mueve el hidal#o, de acuerdo con los otros, le mar#ina, pero le  permite encontrar un espacio de encuentro que lo rele#a ante lo otros, lo desencuentra, pero lo constituye desde el /mbito de la idealiFaci!n y de la relectura de los espacios de la interpretaci!n. 8a el mismo Cervantes en el pr!lo#o a su novela revela, ciertamente, esta posibilidad de lectura en tanto, m/s que apariencia, se constituye en emer#encia de otro mundo en el cual se ha de mover9 :Acontece tener un padre un hijo feo y sin #racia al#una, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas antes las juF#a por discreciones y lindeFas y las cuenta a sus ami#os por a#udeFas y donaires.< 4Cervantes, =>G,  p >7al tema, por lo tanto, presente a lo lar#o de la historia de la literatura, ciertamente tiene un paran#!n en esta novela que  permite, desde el /mbito de una ce#uera que va m/s all/ de lo fsico, construir un universo en el cual la prevalencia de unos y otros no lleva sino a una Jltima salida, en la cual no es don Quijote quien renuncia a su universo, sino Alonso Quijano, el cual intenta despertar a ancho de su locura, sin lo#rarlo. &on Quijote no muere a sus ideales y su videncia no se cierra ante la ce#uera en la cual se mueven los dem/s, pero desde la que estos insisten en mar#inarlo llev/ndolo al plano de la locura, como una manifestaci!n clara en la que la ambivalencia ha ejercido un claro poder. Lo debe dejarse de lado que tanto la locura como la ce#uera son claramente ambivalentes dentro de la literatura, y en la novela cervantina adquiere una connotaci!n particular. Ea posici!n de la locura y la imposici!n que de esta hace don Quijote, le otor#an un poder de cara ante los otros que les impide asir la realidad de este y conocer, a ciencia cierta, hasta ad!nde lle#a el universo que el caballero andante ha ido construyendo. Ea contemplaci!n de los #i#antes, el revestirse de caballero, las batallas en la cuales participa con enorme valor, la admiraci!n  plena de su amada, la cueva de 1ontesinos, las posesiones y embrujos de los demonios y ma#os, a la par de los tantos acontecimientos que debe librar en su funci!n heroica, no hacen sino reforFar el ima#inario en el cual se construye, y que lo lleva a desplaFar el universo de los otros. "s efectivamente el cie#o que puede ver m/s all/ de la mera apariencia y deconstruir la realidad y el conte'to en el cual se mueve para eri#ir su propia verdad desde un constructo vital diferente. u universo no es menos carencial que el de los otros sino un :conte'to< paralelo en el cual cabal#a al lado de su compa3ero. u recorrido e'istencial no es sino una posibilidad de poner ante s y ante los otros una realidad que los dem/s no pueden ver, por lo que la desautoriFan. u ce#uera debe verse como el desplie#ue de un nuevo mundo, en el que campean la necesidad manifiesta de una  justicia y un ideal, que claramente escapan a los dem/s. &on Quijote se construye todos los das al lado de ancho 0anFa, pues se reafirma en su contemplaci!n y validaci!n de una labor para la que la vida lo ha eri#ido9 ser caballero andante. u ce#uera es productiva como tal, pero es también reveladora de ese universo en crisis en el cual se mueve, por lo que de nuevo se convierte no en el cie#o o el loco, sino en el #ran adalid de una lucha para la cual su funci!n de caballero andante lo ha de llevar. &on Quijote aviFora un mundo en el cual los valores de anta3o, tal como los define, permitan la reincorporaci!n de un universo m/s justo. "n su universo presente, ve lo que nin#Jn otro9 una posibilidad de cambio hacia un ma3ana mejor, con una esperanFa que han de traer nuevamente los caballeros andantes, y que ha de permitir una re adecuaci!n de la sociedad hacia la  promesa. "s, por lo tanto, el nuevo prometeo, y as se concibe, de cara ante la sociedad ca!tica en la que vive.Ea ima#inaci!n desde la cual construye su e'istir, no es otra cosa sino la lectura de la cual se apropia para construir su universo de si#nificados e interpretar, percibir el mundo desde esa !ptica, en la que se introduce paulatinamente ancho, pero desde la cual se desencuentra con el Ktro, representado por los dem/s, quienes ven desde otra perspectiva, e i#ualmente leen y perciben su propio cosmos de si#nificaci!n. u lu#ar en el discurso no hace sino poner en evidencia dos discursos, a partir de los que tanto el lector como los personajes mismos se van construyendo. "s as como el b/lsamo de Mierabr/s confirma su lectura, en tanto representa y se afirma como la medicina plena que incluso le ha de permitir unir su cuerpo partido por una espada si el caso sucede, pues la ma#ia de este no tiene discusi!n al#una. Ea verdad entonces que los acontecimientos construyen desde su  perspectiva van delimitando su visi!n de mundo, su apertura a un mundo que es ajeno a quienes son incapaces de verlo y conocerlo tal como él. Eo cierto es que su visi!n misma le lleva a parecer cie#o ante los dem/s, los cuales lo asimilan a la locura como marca de ser propia del enajenado9
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 :...era tanta la ce#uedad del pobre hidal#o, que el tacto, ni el aliento, ni otras cosas que traan en s la buena doncella, no le desen#a3aban, las cuales pudieran hacer vomitar a otro que no fuera arriero antes le pareca que tena entre sus braFos a la diosa de la hermosura.< 4Cervantes, =>G, p O>7. Ea mirada del hidal#o halla campo fértil ante su puesta en si#nificado de lo que lee e interpreta pues su encuentro en busca de aventuras le si#na el panorama, pues su lectura se vuelve le#itimadora ante lo :observado<9 :Aquel caballero que all ves de las armas jaldes, que trae en el escudo un le!n coronado, rendido a los pies de una doncella, es el valeroso Eaurcalco, se3or de la 0uente de 0lata el otro de las armas de las flores de otro, que trae en el escudo tres coronas de plata en el campo aFul, es el temido 1icocolembo, #ran duque de Quirocia el otro de los miembros #i#anteos, que est/ a su mano derecha, es el nunca medroso Brandabarbar/n de Boliche, se3or de la tres Arabias, que viene armado de aquel cuero de serpiente, y tiene por escudo una puerta, que, se#Jn es fama, es una de las del templo que derrib! ans!n, cuando con su muerte se ven#! de sus enemi#os.< 4Cervantes, =>G, p GG7, o también esta otra construcci!n en la que toma lu#ar el sonido y ya no solo la visi!n9 :5C!mo dices eso6 ;respondi! don Quijote-.5Lo oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los atambores6-Lo oi#o otra cosa ;respondi! ancho- sino muchos balidos de ovejas y carneros.< 4Cervantes, =>G, p G>7 &on Quijote se construye desde la diferencia, en la que su funci!n de caballero toma un lu#ar preponderante, que le va definiendo las e'periencias y los encuentros con el espacio que su funci!n de caballero le va definiendo9 :...+aF una cosa, ancho, por mi vida, porque te desen#a3es y veas ser verdad lo que te di#o9 sube en tu asno y s#uelos  bonitamente, y ver/s c!mo, en alej/ndose de aqu al#Jn poco, se vuelven en su ser primero, y, dejando de ser carneros, son hombres hechos y derechos, como yo te los pinté primero.< 4Cervantes, =>G, p >7 Bien podra pensarse que don Quijote vive sus aventuras plenas de una actitud que raya en el é'tasis, lo cual le confiere su car/cter de caballero y de poseso de un espacio en el cual la sociedad no interpreta el comportamiento y el actuar de este en tanto liberador de viudas y huérfanos, pero también como contemplador de una realidad que escapa a los dem/s, pero que lo asla y lo asimila a la locura ante estos. u ce#uera se convierte en una puerta hacia la fantasa, hacia la lectura de un entorno que no es el de los otros, pero al cual atribuye su e'istencia, ya sea por encantamiento o por desconocimiento propio de la incapacidad de estos pero también ese atribuye sus hechos a &ios como posibilitador de su capacidad heroica y di#na ante la injusticia9 :"l e't/tico se halla :fuera de s mismo<. Lo e'perimenta el mundo que lo rodea est/ separado de su propio yo normal. "l aislamiento del e't/tico puede asumir varias formas, una de las cuales es la locura. "ntre los motivos de la ima#inera e't/tica m/s conocidos est/ el profeta inspirado por &ios, al que se tiene por :loco< porque est/ m/s all/ de su entorno o de su yo o fuera de contacto con ellos.< 4 Barasch, @?, p >7 Delacionado con lo anterior, podemos deslindar el concepto de locura que la lectura como enfrentamiento con el te'to :primi#enio< impone. Eo cierto es que tal locura también se construye desde el plano de lo no aceptado como imposici!n, como derivaci!n de una diferencia a la que los dem/s no acceden y que el mismo ancho debe elaborar en su relaci!n con el caballero andante. "l caballero de la triste fi#ura va permitiendo a este, paulatinamente, conocer la :verdad y realidad< que los otros no entienden pero que se manifiesta como flujo de aventuras propias de los esco#idos, de los que pueden ver m/s all/ de lo que los carentes de tal heroicidad pueden ver9 :+as de saber Poh ancho ami#o Que yo nac por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la dorada, o de oro. 8o soy aquel para quien est/n #uardados los peli#ros, las haFa3as #randes, los valerosos fechos...< 4Cervantes, =>>?, p =?7 Ea apelaci!n que hace a su escudero por medio del vocativo es ya la puesta en evidencia de su lu#ar en el discurso, al cual no todos est/n llamados, pues no todos pueden contemplar lo que su ministerio le e'i#e, ya sea por incapacidad, o por intervenci!n de los enemi#os del héroe, quien continJa de frente a su propia videncia, y a la interpretaci!n de actos reservados solo a los ele#idos por la misericordia de &ios o de los ma#os bienhechores. u construcci!n de hechos, y su lu#ar en el momento en que construye los si#nificados, de forma anta#!nica a los dem/s, le hace construir4se7 desde ese espacio de la otredad, como e'presi!n de locura, pero también de videncia o de contemplaci!n9-5abes qué ima#ino, ancho6 Que esta famosa pieFa deste encantado yelmo por al#Jn estra3o acidente debi! de venir a manos de quien no supo conocer ni estimar su valor, y, sin saber lo que haca, viéndola de otro pursimo, debi! de fundir la otra mitad para aprovecharse del precio, y de la otra mitad hiFo esta que parece vaca de barbero, como tJ dices. 0ero sea lo que fuere que para m que la conoFco no hace al caso su trasmutaci!n que yo la adereFaré en el primer lu#ar donde haya herrero, y de suerte, que no le ha#a ventaja, ni aun le lle#ue, la que hiFo y forj! el dios de las herreras para el dios de las  batallas y en este entretanto la traeré como pudiere, que m/s vale al#o que no nada cuanto m/s que bien ser/ bastante para defenderme de al#una pedrada.< 4Cervantes, =>>?, p =7 "l caballero ve lo que los dem/s no, por lo que se convierte en un lector e intérprete de un mundo en el que construye y deconstruye de acuerdo con la percepci!n que su entendimiento y su encuentro con el entorno y los acontecimientos le van marcando9 :8 no porque sea ello as, sino porque andan entre nosotros siempre una caterva de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan, y las vuelven se#Jn su #usto, y se#Jn tienen la #ana de favorecernos o destruirnos y as, eso que a ti te  parece baca de barbero me paree a m el yelmo de 1ambrino, y a otro le parecer/ otra cosa. 8 fué para providencia del sabio que es de mi parte, hacer que pareFca baca a todos lo que real y verdaderamente es yelmo de 1ambrino, a causa que, siendo él de tanta estima, todo el mundo me perse#uira por quit/rmele pero como ven que no es m/s que un bacn de barbero, no se curan de procuralle, como se mostr! bien en el que quiso rompelle y le dej! en el suelo sin llevarle que a fe que si le conociera, que nunca él le dejara.< 4Cervantes, =>>?, pp =??-=?N7 e convierte entonces la percepci!n en un ver que 4re7convierte para uno y otros lo que si#nifica el enfrentamiento con el mundo. Ea interpretaci!n y si#nificaci!n del mundo se construye y se afirma desde la visi!n en la cual se mueven los  personajes. "s esa la emer#encia en la cual se hacen y se con-forman estos de cara a la te'tualidad. Eeer es ser, ver es construir, y actuar de conformidad con estos par/metros es hacerse en un mundo en el cual las diferencias, los anta#onismos que dominan en el te'to se van constituyendo en los elementos fundantes de una lectura de quien ve y quien carece de tal capacidad de percepci!n9 el te'to queda a la espera de una :verdad< que se manifiesta para unos y de la cual la lectura parece ser, en definitiva, el verdadero elemento constructor de si#nificaci!n.
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