editorial
I
nternet se convirtió en la puerta de entrada ala producción cultural de una enormecantidad de artistas, a los que, de otro modo,les hubiera sido imposible llegar a darse aconocer.Desde hace tiempo se escucha que internet,y en especial los blogs, no son literatura; quenadie puede comparar, desde la calidad, lostextos que encontrará en un blog y aquellosque podrá leer en un libro.En cierto modo tienen razón. Pero no porquéen los blogs no pueda existir la buena literatura,sino porque internet y un libro son soportesbien diferentes, y por lo tanto requieren detécnicas diferentes.A nadie le molestará leer en un libro uncuento de treinta mil palabras; en un blog,sobre la pantalla de la PC, intentar leerlo setransformará en una especie de pesadilla. Ellibro impreso, por si mismo, no perderá suvigencia, pero esto no significa que las nuevastecnologías no puedan ofrecernos otrasalternativas para movilizar al arte.Leemos, cada vez más seguido, que losblogs atentan contra la literatura. Algunosfestejan este hecho; otros, lo observanhorrorizados. Sospecho que ninguna de las dosposturas es por completo cierta.Pretender decir que los libros son el último yúnico refugio de la buena literatura, significaolvidarse -o no querer ver- la marea de librosmediocres; de escritores mediáticos, al estiloPaulo Cohelo; los miles y miles de palabraspublicadas sólo por el hecho de ser rentablespara la editorial -Dan Brown es un buenejemplo- Porque que una novela, o unpoemario se publiquen en papel y sean un éxitode ventas, no tiene nada que ver con su calidadartística y literaria.Por otro lado se defenestra -muchas vecescon causa- a la comunidad bloggera. Al igualque con los medios tradicionales, en internetnos encontraremos con obras excelentes ytambién mediocres. Quizás por esto existe lasección Cultura Web en la revista: no todo loque aparece en la red es basura; nada mástenemos que tomarnos el trabajo de buscarlo. Al fin de cuentas, con los libros pasa lo mismo.El problema con internet, es que cualquieratiene acceso a ella; cualquiera con unconocimiento muy básico puede abrir yadministrar un blog; cualquiera puede decir loque quiere. Es lógico que nos encontremosavasallados por una marea incontenible demediocridad, de la cual emergen cada tantouna roca solitaria de auténtico valor artístico.Esto es lo que me entusiasma de internet: suaparente estado de anarquía; su coqueteoconstante con el caos; casi un universo aparte,que sigue sus propias reglas.Al fin de cuentas, El Margen es parte de todolo que acabo de escribir. Tengo la idea que yaes una pequeña islita de calidad. Espero quecontinúe alzándose.Daniel Battiston
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