Welcome to Scribd. Sign in or start your free trial to enjoy unlimited e-books, audiobooks & documents.Find out more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
El Liberalismo de Juan Pablo II

El Liberalismo de Juan Pablo II

Ratings: (0)|Views: 2|Likes:
Published by Miguel Camacho

More info:

Published by: Miguel Camacho on Feb 22, 2014
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

12/19/2014

pdf

text

original

 
 Estudios Públicos,
 101 (verano 2006).
ENSAYO
EL LIBERALISMO DE JUAN PABLO II*
Richard John Neuhaus
Tras reseñar distintos liberalismos contemporáneos y el tenor de lasdiferencias entre conservadores y “neoconservadores” en el mundocatólico estadounidense, el padre Richard John Neuhaus propone enestas páginas rejuvenecer la tradición liberal del “experimento norte-americano” (o democracia liberal), encauzándola a direcciones más promisorias a la luz de la encíclica
Centesimus Annus
 (CA) de JuanPablo II. Sostiene que no siendo un texto autónomo respecto delmagisterio de la Iglesia a lo largo de los siglos, ni historicista,
Cen-tesimus Annus
 entrega una lectura de los tiempos con referenciaespecífica a las experiencias de la historia universal del siglo veinte,
ICHARD
 J
OHN
 N
EUHAUS
. Convertido al catolicismo tras haber sido pastor lutera-no, y ordenado posteriormente sacerdote, el padre Neuhaus es editor en jefe de
First Things: A Journal of Religion and Public Life
, una publicación mensual del Institute for Religion and Public Life, con sede en Nueva York, dedicada a la investigación y educa-ción interreligiosa, no partidista, cuyo propósito es promover una filosofía públicareligiosamente informada para el ordenamiento de la sociedad. Autor de numerososartículos y ensayos, entre sus libros están
The Naked Public Square
 y
The Catholic Momentum
. Su libro más reciente es
Catholic Matters: Confusion, Controversy and theSplendor of Truth
 (2006).* Este artículo fue adaptado de un documento de trabajo difundido durante unaconferencia auspiciada por The Ethics and Public Policy Center, marcando el quintoaniversario de
Centesimus Annus.
Traducido del inglés por Martín Bruggendieck para
 Estudios Públicos
.
 
72ESTUDIOS PÚBLICOS
    w    w    w .    c    e    p    c     h     i     l    e .    c     l
 N
 o es un secreto que cuando en 1991 apareció la encíclica
Centesi-mus Annus,
hubo entre nosotros quienes no sólo la consideraron una im- portante instancia del magisterio de la Iglesia, sino que también una vindi-cación de nuestra forma de entender la doctrina social de la Iglesia. Fuegrande la tentación de declarar con aire triunfalista, “Yo se los dije”. Esatentación no siempre fue resistida como debió serlo. Este hecho contribuyóa generar cierto grado de polarización en torno a la encíclica. Aquellosliberales que siquiera prestaron un poco de atención al documento no que-daron convencidos en absoluto de la defunción del socialismo y exaltaron pasajes que pensaban reforzarían su sueño colectivista. En su mayoría, sinembargo, los liberales prestaron muy poca atención. Tal como ocurrió conlos otros importantes documentos magisteriales del pontificado de JuanPablo II, la aparición de
Centesimus Annus
no constituyó acontecimientoalguno para la mayor parte de los católicos liberales.La polarización más marcada se desarrolló entre ciertos conservado-res y los así llamados neoconservadores, acusando los primeros a los se-gundos de secuestrar dicho pontificado y
Centesimus Annus
 en particular,con la finalidad de obtener legitimación magisterial para lo que se llamacapitalismo democrático o democracia liberal. A los neoconservadores selos describe —y ocasionalmente ellos mismos se describen— como promo-tores del “Proyecto Murray”, aludiendo al esfuerzo del ya desaparecidoPadre John Courtney Murray para conciliar las enseñanzas de la Iglesiacon el experimento democrático norteamericano. Los críticos conservadores —por ejemplo, el Profesor David Schindler, del John Paul II Institute deWashington D.C.— acusan a Murray y a los que piensan como él de aban-donar las auténticas enseñanzas de la Iglesia católica en aras de un liberalis-mo desecado y desecante.
y representa una guía de los temas mayores del pontificado de JuanPablo II, a los que la Iglesia en cada lugar del mundo es invitada aconsiderar como si estuviesen dirigidos a su propia circunstanciaespecífica. A juicio del autor, antes que una encíclica
sobre
 econo-mía, CA es una encíclica que trata de la
sociedad libre
, incluida lalibertad económica. Entre otros temas presentes en la encíclica, elautor se refiere al individualismo moderno, al estado limitado versusel estado totalitario, los límites de la política, las instituciones decontrapeso y la doctrina de subsidiaridad.
 
RICHARD JOHN NEUHAUS73
    w    w    w .    c    e    p    c     h     i     l    e .    c     l
En su reciente libro,
 Heart of the World, Center of the Church
,Schindler escribe: “Mi argumento, entonces, presentado en nombre deLubac* y del Papa Juan Pablo II, en cuanto auténticos intérpretes del Con-cilio Vaticano Segundo, tiene dos implicancias generales: primero, exige que pongamos en entredicho al liberalismo reinante, que insiste en afirmar que(de por sí) no aplica teoría religiosa alguna en su interpretación de la PrimeraEnmienda, ni de hecho, en su interpretación del constitucionalismo occiden-tal en general. Segundo, exige que busquemos un “momento católico” enlos Estados Unidos [diferente del ‘momento católico’ de Richard John Neu-haus], comprendido no como otro momento de Murray sino como un mo-mento propio del Papa Juan Pablo II. Esto significa que debemos poner demanifiesto el engaño que pretende el liberalismo, engaño que precisamentesin argumento alguno le permite colocarse en un lugar privilegiado en laesfera del orden público”.Tanto en su libro como también de forma reiterada en las páginas dela edición en inglés de la revista
Communio
, de la cual es editor, Schindler ataca lo que califica de “engaño” liberal, dejando entrever que piensa quealgunos de nosotros somos cómplices en ese embaucamiento. Confieso queesto me desilusiona un tanto. En mi experiencia, David Schindler es un tipoamigable. Hemos ventilado nuestras diferencias en discusiones tanto priva-das como públicas, tras las cuales él termina aceptando que no hay undesacuerdo sustancial entre nosotros. En cuanto a mí, siempre estoy dis- puesto para nuestra próxima conversación amistosa, aunque de paso tam- bién junto fuerzas para hacer frente a su próximo ataque en público.Pero estoy convencido de que sí hay una diferencia importante entrenosotros. No se trata, o al menos no se trata en lo principal, de una diferen-cia en materia de teología católica. La diferencia más bien reside en que elProfesor Schindler y aquellos vinculados con su crítica tienden a interpretar del peor modo posible a la tradición liberal y a la expresión cultural, legal y política que esa tradición tiene en los Estados Unidos. Pienso que al proce-der de este modo, el Profesor Schindler y sus amigos conceden una inmere-cida victoria a los que interpretan la tradición liberal de un modo que todosdeploramos. De acuerdo con John Courtney Murray, yo sugiero que nues-tra tarea consiste en pugnar por una interpretación del liberalismo que seacompatible con la plenitud de la verdad católica. No cabe duda de que el experimento norteamericano se constituyóen la tradición liberal. Como no podemos retroceder al siglo dieciocho y
* Henri de Lubac, teólogo (1896-1991). (N. del T.)

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->