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312tiempo la disponibilidad, como sustratos de nidificación, de estos escasos árboles. Para ello,los autores del presente capítulo seleccionaron árboles situados en el interior del EspacioNatural Protegido que presentaran un historial de frecuente uso como sustrato de cría y altoéxito reproductor. La única plataforma construida por la Administración en un árbol con lascaracterísticas señaladas propuestas se instaló ya iniciada la temporada de cría de 2004, yfue regentada por una pareja de buitres al año siguiente y utilizada para la puesta en 2006.Finalmente este proyecto también prevé más plantaciones de pinos piñoneros.Los planes de repoblación forestal destinados a zonas de cría incendiadas deberían teneren cuenta los requerimientos ecológicos del buitre negro. Así por ejemplo, con relación a ladensidad de plantación arbórea debe considerarse que, frente a los fuegos, los
Quercus
se venfavorecidos cuando presentan distribuciones poco agregadas (Pausas, 2004), lo cual coincidecon la tendencia del buitre negro, recogida en la bibliografía, de seleccionar preferentementecomo sustratos de nidificación a árboles destacados por su porte y/o localización.Otro ejemplo significativo se refiere a la frecuencia de los incendios. La recurrencia defuegos está en aumento en los países de clima mediterráneo (Rodríguez de Sancho, 2006).En ciertas condiciones de recurrencia, la menor o nula viabilidad de la reimplantaciónde coníferas en pinares incendiados aconseja la inclusión de especies rebrotadoras (tipo
Quercus)
en los proyectos para su forestación (Vallejo y Alloza, 1998).
4.2.5.
 
Energía eólica y buitre negro Álvaro Camiña
 4.2.5.1.
 
 Descripción general de la amenaza
Durante 2005 España se consolidó como segunda potencia mundial en energía eólica,por detrás de Alemania y por delante de Estados Unidos (AEE, 2006). En enero de 2006
Figura 4-93.
Vista generalde las sierras del Campode Gibraltar, Cádiz, dondese instalaron los primerospolígonos de energía eólica deEspaña.
Álvaro Camiña
 
313
Manual de gestión del hábitat y de las poblaciones de buitre negro en España
existían en nuestro país un total de 483 parques eólicos (12.569 turbinas) con una poten-cia instalada de 10.028 MW. El objetivo, de acuerdo con el Plan de Energías RenovablesNacional, es alcanzar los 20.155 MW en 2010. A esta meta habría que añadir la de losPlanes Eólicos Regionales de las Comunidades Autónomas, que exceden estas previsionesen 19.893 MW más.Desde la construcción de los primeros parques eólicos en Cádiz a principios de los 90la tecnología ha avanzado considerablemente. En la actualidad se emplean aerogeneradoresde mayor tamaño bajo la premisa de un menor impacto ambiental y mayor espaciado de lasinstalaciones.Sin embargo, a pesar de abanderarse como una energía limpia, los parques eólicoscausan específicamente dos tipos de impactos sobre la biodiversidad. El primero pasa másdesapercibido ya que no es tangible y lo constituye la fragmentación de los hábitats comoconsecuencia de la apertura de pistas, desbroces de vegetación e incremento del tránsito devehículos y personas (ver Santos y Tellería, 1998). El segundo en cambio es más patente,y genera la muerte por colisión de vertebrados voladores (aves y murciélagos). Además, seproducen muertes causadas por los tendidos de evacuación asociados a los parques eólicos,no incluidos en este capítulo. El problema de la península Ibérica radica en que, a pesar delpotencial eólico, su biodiversidad es extremadamente rica en comparación con el resto depaíses europeos. Mientras, el problema de las colisiones es minimizado de manera constante,aunque la realidad, dependiendo de las zonas, puede ser bien distinta.En España, la implantación de parques eólicos está mayoritariamente sometida a lospreceptivos Estudios de Impacto Ambiental sobre los que existe la correspondiente legis-lación europea (Directiva 85/337/CEE del Consejo de 27 de junio de 1985, su correc-ción mediante la Directiva 97/11/EC y la Directiva 2001/42/CE sobre la EvaluaciónAmbiental Estratégica), nacional (Ley 6/2001 de Evaluación de Impacto Ambiental) yde las diferentes Comunidades Autónomas. Su objetivo es analizar la compatibilidad deestas y otras infraestructuras con el medio ambiente, comprobar si dicho impacto es posi-tivo o negativo y, en este último caso, establecer las medidas necesarias para minimizarloo mitigarlo por completo. Por ello, el conocimiento de la afección que suponen sobre lasaves ibéricas, y en este capítulo especialmente en los buitres, es de vital importancia decara a su conservación. Sólo mediante un trabajo serio y riguroso pueden compatibilizar-se el desarrollo de este tipo de energía con el mantenimiento de las poblaciones de avesnecrófagas ibéricas.El impacto sobre las aves puede abordarse desde dos puntos de vista: el legal, ya quecasi todas las especies se encuentran protegidas por algún tipo de legislación (Directiva Aves79/409/CEE o la Ley 4/89 de Conservación de la Naturaleza) y el biológico (una elevadamortalidad puede llevar al declive de sus poblaciones). Éste último enfoque compara lamortalidad causada por los parques eólicos con la mortalidad natural de la especie y con sutasa de reclutamiento. Para una buena aproximación de éste último procedimiento se precisaun conocimiento profundo de la distribución y la estructura demográfica de las poblacionesexistentes en las inmediaciones de los parques eólicos a instalar.Para elaborar el presente capítulo se ha empleado la información acerca de parques yturbinas instaladas procedentes de la Asociación Española de Energía Eólica (AEE, 2006).
 
314Por otro lado, se ha contado con datos procedentes de los seguimientos de avifauna de almenos 70 parques eólicos entre 2000 y 2006 recopilados por los servicios provinciales olas propias Consejerías de Medio Ambiente de la Comunidades Autónomas de la zonaestudiada.
 4.2.5.2.
 
 Impacto sobre el buitre negro. Impacto general sobre las aves. Potencialidad de la amenaza para la especie
En la actualidad, el impacto de la energía eólica sobre el buitre negro puede consi-derarse casi inexistente. Sólo se conocen dos colisiones, una en Soria y otra en Zaragoza,aunque el trabajo se ha realizado fuera del área de distribución habitual de la especie.Sin embargo, sobre todo por tratarse de un ave planeadora y con un tipo de alimentaciónsimilar a la del buitre leonado, el análisis de la incidencia de este tipo de infraestruc-turas en esta última especie puede ayudarnos a una mejor planificación de los futurosparques en zonas de buitre negro. Esto es de suma importancia en comunidades comoExtremadura donde el desarrollo eólico no ha hecho más que empezar (ver Diario Oficialde Extremadura nº 145 de 2006 sobre las solicitudes administrativas de instalaciones paradicho territorio).La razón de la baja siniestralidad hasta la fecha la hemos de buscar en la distribuciónde parques eólicos por Comunidades Autónomas (figura 4.95). Las provincias en las que losbuitres negros nidifican son, a grandes rasgos, las que tienen –de momento– menos parquesinstalados.
Figura 4-94.
Parque eólico en áreade monte mediterráneo.
Álvaro Camiña
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