La conversación no era muy animada, asíque le propuse ir a un lugar más íntimopara poder charlar en calma. Fuimos aun restaurante acogedor, pero élseguía portándose distante y de formaextraña. Estaba como ausente. Intentéque se animara y empecé a pensar sisería por culpa mía o por cualquier otracosa. Le pregunté y me dijo que no teníaque ver conmigo, pero no quedé muyconvencida.
Leave a Comment