E
l siglo XVII español es un siglo de manifestación literaria doquiera que uno mire. Se inmiscuye ésta en todos y cada uno de los rincones humanos, resquiciosde vida cotidiana, peripecias y anécdotas variadísimas que a toda una sociedad le tocó vivir con mayor o menor intensidad, desencanto o entusiasmo,desengaño, burla y juego.Se refleja, pues, la vida cotidiana y sus aspectos más singulares en los más variados géneros del siglo: a través de la recién inaugurada novela moderna conCervantes, a través del teatro Lopesco, a través de las sátiras y juegos burlescos de Quevedo... Parece un siglo que se vuelca especialmente en su sociedad, suestado y sus problemas. Las grandes cuestiones de convivencia, el futuro interno y externo del país llegan hasta las conversaciones diarias, y se hace debate público, callejero; eso sí, a la española, con refriegas y disparates, sin conclusiones eficaces, aunque hay, en ocasiones, juicios atinados. Y si las profundassíntesis sociales corresponden a personajes tan reconocidos como los nombrados un par de líneas atrás, las opiniones acerca de lo humano y lo divino en unregistro algo más cotidiano y local les corresponderá a los poetas urbanos, poetas casi siempre desconocidos y anónimos...
Por ejemplo, a los ciegos que divulgaban cantares por las esquinas de pueblos y ciudades...
¿Quién compra la relación
y los nuevos villancicos para cantar esta nochede los tres Reyes benditos?
Estos ciegos, bien conocidos en su época, componían, recitaban y vendían en pliegos sueltos todo tipo de literatura de cordel
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: romances, relaciones de
comedias, noticias en verso, y, en fiestas muy señaladas, villancicos navideños correspondientes a la parroquia local.
El ciego que, con trabajo,canta coplas por la calle, por alegrar hoy la fiestaes ciego a Nativitate.Oyganle, que viene ya cantando, y canta del Cielo de texas abaxo.
Ciego.
Relación, en que se prueba
vida, milagros y edad de la Santa Navidad,llevenla que es Historia muy nueva...
De estos villancicos, cuya composición no correspondía sólo a los viejos ciegos ambulantes, sino a escritorcillos de mayor o menor valía y también a los grandes poetas de Corte y de ciudades, así como a los Maestros de Capilla que los musicaban, de esas creaciones de circunstancias tan menudillas y poco conocidashablaremos, y atenderemos especialmente a su aire de fiesta (pues en fiesta, y de las mayores, se cantaban) y a su visión literario
-popular de la sociedad, cuyoreflejo se aprecia en cada verso...
La popularidad que el villancico navideño alcanza en el período que estudiamos venía ya arraigada como acontecimiento social desde el siglo XVI
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, aunque,
según veremos por los testimonios, su época de máximo esplendor la alcanzará en la segunda mitad del siglo XVII, especialmente en el reinado de Carlos II
3
.
La idea iniciadora de tan tradicional actividad había partido de Fray Hernando de Talavera, eclesiástico muy conocido por ser el confesor de Isabel la Católica.Pensó
-
como tantos humanistas que defendían en aquella época las lenguas romances
-
que las misas y maitines, con sus salmos, antífonas, lecciones yresponsorios en latín, como prescribía la liturgia, resultaban demasiado enfadosos cuando se podrían hacer
-
¡al menos alguno!
- en castellano. Sobre todo de
cara a sus feligreses, que nunca entendían, valga la expresión, de la misa, la media. Nos cuenta su biógrafo:
«En lugar de responsos hacía cantar algunas coplas devotísimas, correspondientes a las liciones. Desta manera atraía el santo varón a la gente a losmaitines como a la misa. Otras veces hacía hacer algunas devotas representaciones, tan devotas que eran más duros que piedras los que noechaban lágrimas de devoción.»
La propuesta, de gran éxito popular, fue prontamente sancionada y prohibida por las autoridades eclesiásticas, que no lograron impedir, finalmente, surestringida expansión en la liturgia de las fiestas más importantes
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, es decir, Navidad, Reyes, Corpus, Asunción, y algunas otras de carácter fuertemente local
5
.
Llegó a tal la importancia de contar con unos buenos villancicos, que las oposiciones a Maestro de Capilla de una iglesia o catedral consistían en poner músicauna serie de textos de villancicos dados al compositor y, además, una vez admitido el opositor, se le dispensaba de obligaciones eclesiásticas durante meses, eincluso la ausencia absoluta con tal que tuviera el tiempo y concentración suficiente para lograr unos lucidos villancicos
6
. Poco a poco,
«las catedrales ricas comenzaron a costear la impresión de los textos de sus villancicos, en un principio meramente como recuerdo de la fiesta (eltítulo de los pliegos era "villancicos que se cantaron..."), pero después, ya pasada la segunda mitad del siglo, con objeto de que el público asistente a lasfestividades pudiera seguir y comprender lo que se estaba cantando (la fórmula pasa a "villancicos que se han de cantar") »
7
. Se repartían a las autoridades por medio de unos monaguillos vistosamente ataviados, aunque el resto podía comprarlos a los ya mencionados ciegos:
Y de aquí, por las calles
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