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Literatura y sociedad en algunos villancicos del siglo XVII
Álvaro Llosa Sanz
(*)
Universidad de Szeged (Hungría)
lectorespa@yahoo.es 
El breve estudio que se presenta a continuación pretende ser una introducción a un tema que no ha sido tratado
-al menos que yo tenga noticia-
 por la crítica: la visión de la sociedad, la apreciación de esa sociedad en algunos villancicos navideños del siglo XVII, momento cumbre de suexistencia. Escasas las fuentes y la bibliografía sobre los mismos, me he remitido principalmente a presentar los distintos documentos y el amplioabanico de personajes que acaparan y muestran, acompañándolos de comentarios críticos y aclaratorios. No he sido exhaustivo, ni he podido, por 
el inicial esfuerzo de plantarme ante un corpus desconocido -
mínimo pero variado
-
y seleccionar y clasificar los ejemplos lo más ilustrativamente posible. Muchos han quedado en el tintero, y algunos de los presentados podrían comentarse más ampliamente. A gusto lo hubiera hecho, contiempo y sosiego. Me cabe la esperanza de que cualquier momento es bueno para reencontrarme con ellos y dedicarles mayor atención, lo que sinduda es gratificante. Su riqueza, su donaire y gentileza, la ironía y frescura que emanan muchos de ellos, la condensación conceptista aunada algracejo y resabio popular, el culteranismo de los más solemnes y el lirismo de los más íntimos y gozosos me cautivaron desde que llegó a mis
manos -
 por una maravillosa trampa del azar, en bazar libresco mediterráneo
-
la edición que he manejado, única colección consultada a falta deotras conocidas pero ya inexistentes en el mercado y de difícil localización.
 
En fin, presento aquí un pequeño aperitivo, un preludio al mundo carnavalesco del villancico navideño áureo, cuya importancia social y sumultidimensionalidad artística a través de la poesía, la música, la danza y el teatro consiguieron de él un género conocido y apreciado y disfrutado
por todos.Vengan todos los Poetas,y prisa se den, alarguen el paso;
que oy el campo de Belénserá su monte Parnaso. Ningún ingenio se escusa,donde es María la Musa
y el llanto de un Inocentees de Elicona la fuente.Pues haga lugar, lugar, la gente,que viene, que llega,que entra el Amor,un ciego, que de repenteninguno dize mejor.Hagan lugar, que quiere el Amor glosar
al Niño, fragante rosa,
y ha de acabar cada glosaen un romance vulgar.Hagan lugar.
(Villancico publicado en la Catedral de Huesca, año 1661)
El villancico navideño y la sociedad de su tiempo.
 
 
E
l siglo XVII español es un siglo de manifestación literaria doquiera que uno mire. Se inmiscuye ésta en todos y cada uno de los rincones humanos, resquiciosde vida cotidiana, peripecias y anécdotas variadísimas que a toda una sociedad le tocó vivir con mayor o menor intensidad, desencanto o entusiasmo,desengaño, burla y juego.Se refleja, pues, la vida cotidiana y sus aspectos más singulares en los más variados géneros del siglo: a través de la recién inaugurada novela moderna conCervantes, a través del teatro Lopesco, a través de las sátiras y juegos burlescos de Quevedo... Parece un siglo que se vuelca especialmente en su sociedad, suestado y sus problemas. Las grandes cuestiones de convivencia, el futuro interno y externo del país llegan hasta las conversaciones diarias, y se hace debate público, callejero; eso sí, a la española, con refriegas y disparates, sin conclusiones eficaces, aunque hay, en ocasiones, juicios atinados. Y si las profundassíntesis sociales corresponden a personajes tan reconocidos como los nombrados un par de líneas atrás, las opiniones acerca de lo humano y lo divino en unregistro algo más cotidiano y local les corresponderá a los poetas urbanos, poetas casi siempre desconocidos y anónimos...
Por ejemplo, a los ciegos que divulgaban cantares por las esquinas de pueblos y ciudades...
¿Quién compra la relación
 y los nuevos villancicos para cantar esta nochede los tres Reyes benditos?
Estos ciegos, bien conocidos en su época, componían, recitaban y vendían en pliegos sueltos todo tipo de literatura de cordel
1
: romances, relaciones de
comedias, noticias en verso, y, en fiestas muy señaladas, villancicos navideños correspondientes a la parroquia local.
 El ciego que, con trabajo,canta coplas por la calle, por alegrar hoy la fiestaes ciego a Nativitate.Oyganle, que viene ya cantando, y canta del Cielo de texas abaxo.
Ciego.
 Relación, en que se prueba
vida, milagros y edad de la Santa Navidad,llevenla que es Historia muy nueva...
De estos villancicos, cuya composición no correspondía sólo a los viejos ciegos ambulantes, sino a escritorcillos de mayor o menor valía y también a los grandes poetas de Corte y de ciudades, así como a los Maestros de Capilla que los musicaban, de esas creaciones de circunstancias tan menudillas y poco conocidashablaremos, y atenderemos especialmente a su aire de fiesta (pues en fiesta, y de las mayores, se cantaban) y a su visión literario
-popular de la sociedad, cuyoreflejo se aprecia en cada verso...
La popularidad que el villancico navideño alcanza en el período que estudiamos venía ya arraigada como acontecimiento social desde el siglo XVI
2
, aunque,
según veremos por los testimonios, su época de máximo esplendor la alcanzará en la segunda mitad del siglo XVII, especialmente en el reinado de Carlos II
3
. 
La idea iniciadora de tan tradicional actividad había partido de Fray Hernando de Talavera, eclesiástico muy conocido por ser el confesor de Isabel la Católica.Pensó
-
como tantos humanistas que defendían en aquella época las lenguas romances
-
que las misas y maitines, con sus salmos, antífonas, lecciones yresponsorios en latín, como prescribía la liturgia, resultaban demasiado enfadosos cuando se podrían hacer 
-
¡al menos alguno!
- en castellano. Sobre todo de
cara a sus feligreses, que nunca entendían, valga la expresión, de la misa, la media. Nos cuenta su biógrafo:
 
«En lugar de responsos hacía cantar algunas coplas devotísimas, correspondientes a las liciones. Desta manera atraía el santo varón a la gente a losmaitines como a la misa. Otras veces hacía hacer algunas devotas representaciones, tan devotas que eran más duros que piedras los que noechaban lágrimas de devoción.»
 
La propuesta, de gran éxito popular, fue prontamente sancionada y prohibida por las autoridades eclesiásticas, que no lograron impedir, finalmente, surestringida expansión en la liturgia de las fiestas más importantes
4
, es decir, Navidad, Reyes, Corpus, Asunción, y algunas otras de carácter fuertemente local
5
. 
Llegó a tal la importancia de contar con unos buenos villancicos, que las oposiciones a Maestro de Capilla de una iglesia o catedral consistían en poner músicauna serie de textos de villancicos dados al compositor y, además, una vez admitido el opositor, se le dispensaba de obligaciones eclesiásticas durante meses, eincluso la ausencia absoluta con tal que tuviera el tiempo y concentración suficiente para lograr unos lucidos villancicos
6
. Poco a poco,
«las catedrales ricas comenzaron a costear la impresión de los textos de sus villancicos, en un principio meramente como recuerdo de la fiesta (eltítulo de los pliegos era "villancicos que se cantaron..."), pero después, ya pasada la segunda mitad del siglo, con objeto de que el público asistente a lasfestividades pudiera seguir y comprender lo que se estaba cantando (la fórmula pasa a "villancicos que se han de cantar") »
7
. Se repartían a las autoridades por medio de unos monaguillos vistosamente ataviados, aunque el resto podía comprarlos a los ya mencionados ciegos:
 
Y de aquí, por las calles
 
vayan los ciegosa vender villancicosdel Nacimiento.
Del
corpus
que revisaremos, sólo uno de estos cancioneros, el perteneciente a la catedral de Huesca, año de 1661, utiliza la fórmula de «
recuerdo
»
8
, y los
demás pertenecen a la segunda etapa de divulgación de estos pliegos. Cada colección se resume en el compendio de los villancicos para ese año, oscilando elnúmero de estos entre siete y diez. La razón de ello es que se reservaba (de los ocho usuales para maitines) uno de ellos
-
o a lo más dos
- para la calenda, para
la misa o para la Adoración del Niño, que, por el recogimiento que de natural exigían, solían tener un carácter más literario
-
 poético y cuidado, en muchos casos
cercano al culteranismo imperante
9
.
Por otra parte, el fenómeno social de estas fiestas litúrgicas era inimaginable para espíritus modernos. Se sabe que la aglomeración de gentes de todo tipo
abarrotaba catedrales y parroquias hasta el punto de invadir el coro en el que se cantaban y representaban los villancicos. Escuchemos la censura de un
moralista contemporáneo:
 
«
...
hállanse personas tan indevotas, que, por modo de hablar, non entran en la iglesia una vez el año, y las cuales, quizá, muchas veces pierdenmisa los días de precepto, sólo por pereza, por no se levantar de la cama; y en sabiendo que hay villancicos, no hay personas más devotas en todoel lugar, ni más vigilantes que éstas, pues no dejan iglesia, oratorio ni humilladero que no anden, ni les pesa el levantarse a media noche, por muchofrío que haga, sólo para oírlos.»
10
 
Sin lugar a dudas el ámbito social y festivo en que estos acontecimientos se realizaban va a cargar las tintas literarias y llenarlas de toda la imaginería popular sobre todo hijo de vecino, sobre todo tema candente de la calle, sobre todas las personalidades, personajes de la vida pública y de la vía pública, sobre todaslas clases sociales, los marginados, los extranjeros, las profesiones y las procedencias... cabe en ellos toda la vida nacional, la viveza de sus gentes, la expresiónde un mundo y una época vista con aire de fiesta, de jácara, de burla, entre las que conviven verdades, mentiras, y el buen humor. Y, en fin, una gustosa lectura
de estos
cancioneros navideños
nos demuestra e indica la participación que el pueblo
-
su visión, su ideología y filosofía de la vida
-
va a tener en el género quenos ocupa, y los alcances críticos y festivos de la literatura de esta especie.
Caracteres regionales y extranjeros.
 No hay que ignorar el carácter escénico de muchos de los villancicos pertenecientes al ciclo navideño, y se sabe de contratos a actores y bailarines por parte delas catedrales más adineradas para la escenificación de los mismos
11
. Como nos demostrarán los ejemplos, «
salta a la vista (...) la variedad de formas de teatro
menor que están injertadas en ellos.»
12
. El baile, la danza, el entremés, los diálogos... aparecen por doquier en los pliegos, conformando un auténtico festejo deformas literarias y personajes populares. Procedentes del género literario
-musical llamado
ensalada
, originado en el siglo XV
13
, surge una serie de villancicoso
ensaladillas
de tema navideño que nos presentan toda una variada gama de tipos nacionales y extranjeros, populares y cultos, cuyas apariciones ydescripciones será el gran núcleo de nuestro trabajo. En torno al escenario del
Portal de Belén
irán apareciendo gallegos y vizcaínos, negros y gitanos, portugueses y franceses, suegras y doctores, abogados y enanos, sacristanes y barberos, pastores y zagalas... un sinfín de personajes cuyos dichos y redichos,actuaciones y actitudes, mensajes y canciones... conforman una maravillosa fuente de diversión, sátira, burla, donaires, gentilezas... y también alabanzas al Niño, por quienes todos se redimen. Hay lugar para la risa y el gozo, la ironía y el desparpajo, el ingenio. Participemos nosotros de la fiesta, visitemos al Niño,agucemos el oído y entremos en la escena, imaginando el sonido de los instrumentos y la danza de los bailarines, el coro en polifonía y un ambiente de fiesta
inigualable, en pleno siglo XVII:
 Atención, Pasqual,
veremos en el Portala tres sabias Magestades,que hazen de tres voluntadesuna sola voluntad, y con cada Magestad llegar infinitas gentesde Provincias diferentes,sonoro tocando, suave cantando, y como fueren llegando,los iremos conociendoen el son, que fuere haziendo
cada qual de su nación. Atención,que por más admiración
de aver Dios hombre nacido,
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