Erick Weeks es un artista sofisticado que usa las posibilidades más finas de la técnicafotográfica para hacer representaciones de extrema pulcritud y sutileza. La fuerza de sutrabajo se deriva de esas formas delicadas y potentes al mismo tiempo, las que evidencianuna sensibilidad propia de lo mejor de la fotografía moderna. El equilibrio entre forma yespiritualidad nos hace sentir que estamos ante un artista formado con un gusto por loclásico, que le permite encontrar estímulos lo mismo en la pintura del Renacimiento que enla del Barroco o el Clasicismo.La serie
El mundo estaba en el rostro de la amada
es un conjunto de fotos que Eric Weeksha estado realizando en los últimos años. Todos son retratos de su propia esposa, quiensirve de modelo para una serie de representaciones llenas de idealidad y lirismo. Aunqueeste proyecto se origina en la profunda relación afectiva entre el artista y su modelo, sumejor logro es que genera una multiplicidad de identidades de la mujer retratada, como si loque buscara en realidad el autor fuera un sentido universal de lo femenino; una feminidadatemporal y trascendente.La variedad en los retratos se deriva también del talento de Weeks para la selección deespacios que se convierten en escenarios. Por lo general son atmósferas delicadas queenmarcan el rostro o el cuerpo de la mujer, cerrando a la figura con un aura de intimidad ydistancia. La iluminación suave, los matices sutiles, los colores puntualmente localizados,son elementos que hacen de cada composición el equivalente de un sistema poéticoconstruido con equilibrio y elegancia.Hay tanta sencillez en estas obras de Eric Weeks que el discurso del crítico puede resultarprofano y basto. Y sin embargo son obras cultas y llenas de variados matices conceptuales.
Add a Comment